En la mañana de un lunes que parecía rutinario, una curva en el Periférico Norte de Naucalpan se transformó en escenario de tragedia. Un taxi con cromática de la Ciudad de México, conducido por un hombre de unos 60 a 65 años, salió proyectado desde lo alto de un puente y cayó desde una altura de aproximadamente siete metros, impactando violentamente contra los carriles centrales de la transitada vía.
El accidente ocurrió en la incorporación de la Avenida Río San Joaquín, en la zona del Toreo, hacia San Esteban. El conductor, identificado en el lugar por documentos hallados en el vehículo, perdió el control mientras intentaba cruzar el puente en curva, en un tramo elevado que atraviesa los carriles del Periférico. El taxi blanco con rosa quedó tendido sobre su costado, rodeado de fragmentos de vidrio y piezas dispersas, una imagen que impactó a los automovilistas y transeúntes que se convirtieron en testigos involuntarios del siniestro.
El silencio tras el estruendo
El estrépito de la caída alertó a quienes circulaban por los carriles laterales, pero en el instante del accidente no había otros vehículos en la trayectoria del taxi. Fueron los propios testigos quienes dieron aviso a los servicios de emergencia. Policías, paramédicos del Escuadrón de Rescates y Urgencias Médicas (ERUM) y elementos de Protección Civil acudieron rápidamente al lugar. Sin embargo, al llegar, solo pudieron constatar que el conductor ya no presentaba signos vitales.
Bomberos debieron derribar el parabrisas para rescatar el cuerpo del hombre, que permanecía en el interior del vehículo. El Servicio Médico Forense (Semefo) se encargó del traslado para las diligencias correspondientes, mientras la policía local coordinaba el tránsito, interrumpido por el accidente y la presencia de los equipos de emergencia.
Un misterio en la curva
Hasta el momento, las causas del accidente permanecen bajo investigación. Las autoridades no han emitido una comunicación oficial sobre el origen del siniestro. Entre las hipótesis que se manejan, se contempla la posibilidad de que la velocidad haya sido un factor determinante, o bien que el conductor pudiera haber sufrido un desmayo o algún padecimiento médico repentino que le hizo perder el control del volante. Por la edad estimada del taxista, algunos agentes consideran la posibilidad de un evento cardiaco, pero será la autopsia la que determine con precisión lo ocurrido.
No se reportaron más personas lesionadas, y el accidente no involucró a otros vehículos en el momento del impacto. La escena, sin embargo, dejó una huella indeleble en quienes presenciaron el hecho y en la comunidad de conductores que transitan a diario por el Periférico Norte, una de las arterias más importantes y transitadas del Estado de México.
Una vida, una ruta interrumpida
El accidente del taxista en Naucalpan es un recordatorio de los riesgos que enfrentan a diario quienes trabajan al volante, y de cómo un instante puede cambiarlo todo. La investigación continúa, y mientras tanto, la curva que fue testigo de la tragedia se convierte en símbolo de la fragilidad de la vida en el asfalto.


















































