«Marcos me necesita más que nunca» – GENTE Online
 

"Marcos me necesita más que nunca"

Detrás de las rejas sigue padeciendo ataques de pánico, por eso es monitoreado durante las veinticuatro horas por un sinfín de cámaras de seguridad en una de las prisiones más seguras del país. "Nada le puede pasar al reo Marcos Gastaldi", es la orde
n estrictamente confidencial que recibió cada uno de los guardiacárceles del Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza. En su celda -la número 17 del módulo 1 B- todo está siendo filmado mientras él intenta conciliar el sueño. Y en los lugares comunes, como el salón donde almuerzan y cenan, su presencia es vigilada celosamente. Dicen sus colegas de encierro que tiene terror de que "le pase algo". Por eso siempre tiene a mano sus comprimidos de Rivotril, el antidepresivo que lo ayuda a contrarrestar sus fobias en la prisión. En la jerga carcelera, bromean cuando alguien menciona los ataques de pánico que declaró sufrir para lograr un mejor lugar de alojamiento:

"Ma' qué pánico, lo que tiene ese chabón es un c… bárbaro".
Quienes lo están empezando a conocer, aseguran que cada día que pasa se le hace más "cuesta arriba".

Cuentan que sufre y le cuesta dormir y comer, síntomas bastante comunes entre los recién ingresados. Pero a muchos les molestan algunas de sus actitudes que resultan bastante incomprensibles. Aquellos que no lo quieren demasiado, comentan que "a veces se comporta como si estuviera en otro mundo". Hace poco, fue capaz de pedirle a un compañero que le sirviera un café, mientras él hablaba por uno de los teléfonos públicos que hay en su sector: "Che, ¿me traés un cortado?", alcanzó a balbucear, y la respuesta, lacerante, no se hizo esperar: "¿Vos estás en p…, flaco? ¿Qué te pasa?". 

No es la única anécdota llamativa que cuentan sobre Gastaldi. También se supo que tiene la costumbre de saludar a las visitas mientras camina por los pasillos que lo conducen a su celda, algo que hasta ahora no cayó muy bien entre los familiares de los presos: "¿Pero éste qué se cree, que sigue siendo un banquero famoso y un playboy?", es el comentario de las mujeres que hacen fila durante horas para poder ver a sus familiares.


VERY IMPORTANT PRESO.
El momento más esperado por Gastaldi es el de las visitas. Extraña demasiado a sus seres queridos, pero sobre todas las cosas, a su esposa, Marcela Tinayre, y a sus hijos. Cuando vio a Rocco y a su madre en la prisión, no pudo parar de llorar. El pequeño lo visita todos los lunes y los viernes. Y Marcela, también los miércoles y los sábados. La conductora llega todas las mañanas que tiene permiso para verlo a las nueve y media en punto. Y luego es trasladada en un gélido colectivo en el que pueden leerse: "Visitas - Complejo Penitenciario
Federa
l". Marcela saca fuerzas de donde no tiene para afrontar la requisa. Y luego permanece junto a su marido durante un par de horas. A las doce, el micro vuelve a llevarla hasta la puerta de entrada de la cárcel. Allí saluda a los guardias y pone rumbo hacia los estudios de Canal 13 para hacer su programa, Las Cortesanas.

por Miguel Braillard
informe: Cynthia De Simone
fotos: Julio Ruiz, Matías Campaya y Alejandro Carra

Marcela baja del micro del Servicio Penitenciario Federal rumbo a la prisión para visitar a su marido, detenido desde hace veinte días en la cárcel de Ezeiza.

Marcela baja del micro del Servicio Penitenciario Federal rumbo a la prisión para visitar a su marido, detenido desde hace veinte días en la cárcel de Ezeiza.

El miércoles 10, Marcela fue a visitar sola a su esposo. El viernes, volvió junto con Rocco, su suegra Marta -madre de Gastaldi- y un hermano de Marcos que siempre la acompaña. El encuentro duró casi tres horas y no son pocos los testigos que cuentan que todos se emocionaron hasta las lágrimas. Marta le pidió a su hijo que tuviera fe porque pronto iba a salir en libertad. Gastaldi se la pasó jugando con Rocco y mimando a Marcela.

El miércoles 10, Marcela fue a visitar sola a su esposo. El viernes, volvió junto con Rocco, su suegra Marta -madre de Gastaldi- y un hermano de Marcos que siempre la acompaña. El encuentro duró casi tres horas y no son pocos los testigos que cuentan que todos se emocionaron hasta las lágrimas. Marta le pidió a su hijo que tuviera fe porque pronto iba a salir en libertad. Gastaldi se la pasó jugando con Rocco y mimando a Marcela.



 
 

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