Triste, solitario y final – GENTE Online
 

Triste, solitario y final

"El matrimonio De la Rúa está destrozado. Hace dos semanas que no se hablan, y

ya ni comen ni duermen juntos. A la mañana, cuando Fernando se sienta en la galería a leer los cuatro diarios que recibe todos los días -La Nación, Clarín, Ambito Financiero y Página 12-,
ella se queda en la casa, y rara vez aprovecha para recorrer los jardines. Antes, por las tardes, tenían la costumbre de sentarse en el patio, cerca de la pileta, a tomar el té de las cinco, pero eso se acabó. Es casi imposible verlos
juntos
".

El que habla es uno de los pocos allegados que en la última semana compartió varias horas junto al matrimonio. Según cuenta,
"Fernando e Inés están en una crisis que parece irreversible. El encierro obligado y la convivencia diaria los llevó a una situación de intolerancia tan grande, que hasta tratan de no cruzarse. Empezaron con peleas tontas que, al final, desataron un
vendaval
".

A esta altura, ni ellos parecen saber bien cómo comenzó todo. Pero lo cierto es que esos roces menores, producto de una convivencia a la que no estaban acostumbrados, habrían desgastado la relación matrimonial.
"La primera gran pelea sucedió en enero, cuando volvieron del campo de Guillermo Fornieles. Cuando llegaron a la quinta de Villa Rosa, Inés se puso a lavar unos jarrones en el lavadero y se le tapó la cañería. Le dijo a Fernando lo que pasaba, y él le respondió que estaba ocupado escribiendo, y que no lo molestara. Ella le recriminó que nunca hacía nada en la casa, y fue a buscar a los
plomeros
". ¿El problema? La chacra tenía los caños muy chicos, y desde el lavadero hasta el pozo donde cae el agua había muchos metros, lo que provocaba que cualquier basura obstruyera la salida. Para solucionarlo, hubo que levantar el piso e instalar unos caños más grandes. Los dos peones trabajaron durante cinco días, pero a la hora de cobrar se habrían llevado una sorpresa: sólo habrían recibido, por propia mano de Inés, 100 pesos cada uno… Al parecer, la crisis también golpeó a la ex familia presidencial. Tanto, que en enero, los caseros de la quinta habrían sufrido un recorte del 20 por ciento del sueldo:
"La verdad es que se sienten bastante disgustados, no están acostumbrados a que sus patrones pasen todos los días en la casa. Al principio, cuando llegaron de Olivos, Inés los trataba bien, pero ahora su carácter cambió mucho. No le gusta verlos sin hacer nada, y los manda de un lado para el otro. Si están sentados, enseguida les busca algo para hacer. Fernando, en cambio, no le da mucha importancia. Fijate cómo será de despistado, que se trajo dos motos de la quinta de Olivos, y una se la regaló al hijo del casero para que se moviera por el barrio. Un día, al chico lo paró la policía, y como no tenía papeles, casi se lo llevan preso. Cuando se enteraron de que trabajaba en la casa del ex Presidente, lo dejaron ir… El chico le pidió los documentos a Fernando, pero él le dijo que todavía no los tenía.
'
Me dieron la moto, y nunca los pedí. Pero no te preocupes, que ya te los voy a
conseguir', le dijo De la Rúa".

 Esta actitud desinteresada y pasiva irritó a Inés, y esa irritación creció cuando se enteró de que su marido llamó a una empresa para que acondicionara la cancha de golf.
"Cuando son cosas de la casa, a vos no te importa. Siempre estás ocupado. Pero cuando se trata de algo tuyo, tenés tiempo y sabés cómo
resolverlo
", se la habría escuchado gritar a la ex primera dama. A esto, siempre según las mismas fuentes, se le habría sumado una pelea, el martes 6, cuando Fernando salió de su encierro y fue al supermercado.
"A la mañana, le dijo a Inés que iba a ir a hacer las compras porque faltaban cosas. Ella le aconsejó que no se expusiera en un lugar público, y le sugirió que mandara a los caseros. Pero Fernando no le hizo caso, y se fue con su custodia hasta el supermercado Norte que está en la ruta 8, a unos cinco kilómetros de su casa. Cuando estaba haciendo la cola en la caja con el changuito lleno, algunas mujeres lo insultaron, y una de ellas fue hasta el sector bazar, empuñó una cacerola y empezó a golpearla con furia. El escándalo fue de tal magnitud que De la Rúa dejó la mercadería y se fue, custodiado por dos policías. Además, al llegar a su casa tuvo que soportar los reproches de su
mujer
".

 La pelea fue tan grande, dicen las fuentes, que al otro día, cuando los dos estaban invitados a almorzar en la casa de Fernando de Santibañes (que volvió de San Martín de los Andes hace muy poco), Inés desistió, y Fernando fue solo. Una vez allí, mientras saboreaba un pollo a la parrilla, le comentó a su amigo las peleas que mantiene con Inés, y las diferencias de ambos respecto de su hijo Antonito.
"En diciembre, el día del cumpleaños de Inés, Fernando discutió con su hijo, y éste se fue sin esperar el festejo. Después hablaron varias veces por teléfono, y De la Rúa le habría recriminado que todo el país hablaba de sus viajes y del videoclip Debajo de tu ropa, que protagonizó junto a Shakira, su novia.. Mientras discutían, Inés intervino y le dijo: 'No lo hagas cargar más con la cruz de tu renuncia'.
Sucede que ella se siente muy mal porque sabe que los dos varones se van a ir del país. Antonito no quiere volver a la Argentina: piensa quedarse a hacer negocios con su novia. Y Aíto se va a instalar en Brasil para ocuparse de su empresa de Internet. Su novia, Gabriela Vaca Guzmán, terminó de convencerlo cuando, hace unos días, los insultaron a la salida de un
restaurante
". Todas estas tensiones habrían llevado a Inés a un pozo depresivo muy agudo. Rebajó casi cinco kilos, y apenas sale de su casa.
"Todos los domingos a la una de la tarde, ella y su marido venían a oír misa en la capilla, que está a seis cuadras de la quinta. Como en los últimos tiempos dejaron de venir, el domingo pasado los llamé por teléfono. Inés, con la voz entrecortada, me dijo que agradecía el llamado, pero que por un año no la
esperara
. 'No puedo ni salir a la calle', dijo. Después, el llanto no la dejó seguir, y cortó", relató una amiga que prefirió no identificarse. 

Para evitar más choques, Fernando pasa gran parte de su tiempo escribiendo sus memorias de los días de gobierno, donde intentará explicar que su caída se debió a una conspiración. Para ello cuenta con el apoyo del ex secretario general, Nicolás Gallo, que le escribirá el prólogo, y del ex presidente del gobierno español, Felipe González, que será el analista de los días finales del delarruismo. Como pasa sentado la mayor parte del día, el hombre que abandonó la presidencia el tormentoso 20 de diciembre engordó varios kilos. Su médico personal, Cristián López Saubidet, que lo visitó en la quinta, le habría dicho que los rollos de más no son buenos para su salud, y además, a raíz de los picos de presión que suelen jaquearlo, le recomendó actividad física. Desde entonces, el paciente camina todos los días alrededor de su quinta: cinco vueltas completas en media hora. También desde el domingo pasado agregó a su rutina un poco de golf, interrumpido ese día por la visita de su hija Agustina -embarazada de seis mes
es-, de su yerno, Juan Eduardo Petrachi, y de sus dos nietos, Sol y Simón.

"El domingo es uno de los días más alegres del matrimonio, porque como vienen a visitarlos sus familiares, se renueva un poco el ambiente. Por lo menos tienen con quien hablar… Durante la semana, las visitas son muy escasas. A Fernando sólo van a verlo su hermano Jorge, y a Inés, su amiga inseparable, Ñaña Carreras, un gran apoyo para su
desahogo…
", juran las fuentes. 

Hoy, a dos meses de la renuncia, los aires que soplan en la quinta La Esperanza
no son los mejores. La crisis que desembocó en la renuncia parece extenderse a cada día y hora de la vida cotidiana de la pareja, sin plazos, y agravada por la posible expulsión de la
Unión Cívica Radical que amenaza al ex Presidente, y por la investigación de la jueza María Romilda Servini de Cubría por las muertes en la Plaza de Mayo. Los testigos que durante una larga semana vivieron cerca de la pareja terminaron su relato con esta sentencia:
"Los dos están muy mal de salud. Más de una vez la oí a Inés llorar en su habitación y maldecir a su marido. En una de sus peleas, ella le dijo que no soportaría estar lejos de sus hijos, que ya habrían decidido abandonar el país, y amenazó con irse también. Por lo visto hasta ahora, es difícil que ella aguante mucho más al lado de
Fernando"
.

…la gran soledad. Sábado, cinco de la tarde. De la Rúa camina alrededor de su quinta La Esperanza, en Villa Rosa. Así se lo ordenó su médico, alarmado por el aumento de peso y los picos de presión del paciente.

…la gran soledad. Sábado, cinco de la tarde. De la Rúa camina alrededor de su quinta La Esperanza, en Villa Rosa. Así se lo ordenó su médico, alarmado por el aumento de peso y los picos de presión del paciente.

El domingo pasado, como parte de la terapia indicada por su médico, De la Rúa ensayó algunos golpes de golf. Lo acompañó uno de sus nietos (Simón), de 2 años y medio. El resto del tiempo, siempre en soledad, lo pasa escribiendo sus memorias, en las que intentará probar que su gobierno se derrumbó a raíz de una conspiración.

El domingo pasado, como parte de la terapia indicada por su médico, De la Rúa ensayó algunos golpes de golf. Lo acompañó uno de sus nietos (Simón), de 2 años y medio. El resto del tiempo, siempre en soledad, lo pasa escribiendo sus memorias, en las que intentará probar que su gobierno se derrumbó a raíz de una conspiración.



 
 

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