«Volví para que a mi hija no la lleven a la pornografía» – GENTE Online
 

"Volví para que a mi hija no la lleven a la pornografía"

¿Por que regresó así, de golpe?
–Volví para que a mi hija no la lleven a la pornografía.
Puedo soportar una persecución contra mí, pero ahora, a mi hija
la hacen aparecer desnuda por televisión, la llevan a un carnaval y la
hacen bailar sin ropa, vendieron un videoclip de un backstage donde se está
cambiando la bombacha, que ya aparece en Internet. ¡Y tiene sólo
trece años! Es una nena, ¿entendés? ¿Qué
quieren? ¿Prostituirla? Como padre, siento horror. Y no lo voy a permitir.
Por eso volví…

Cuatro días antes de esa respuesta cargada de bronca y espanto, Sergio
Velasco Ferrero (62) pisaba la Argentina tras siete años de ausencia.
Bajó en el aeropuerto de Ezeiza el viernes 15 de marzo a las 10:35, y
pidió que lo dejaran levantarse de la silla de ruedas que United Airlines
puso a su disposición. Así, lentamente, pero de pie, atravesó
Migraciones, donde lo esperaban su gran amigo Horacio Battelli, su abogada Claudia
Alvarez y un oficial de la Interpol. Endeudado y enfermo de cáncer, les
confesó a sus íntimos que retornaba con un solo objetivo: “Comenzar
a terminar esta historia”. La historia de la pelea sin fin que desde 1993
sostiene con María Eugenia Zorzenón (45), la madre de su hija
menor. Una niña, como él dijo, de apenas 13 años. La principal
víctima de esta lucha filicida.

El lunes 18, cuando todos los medios lo buscaban, GENTE lo encontró caminando
bajo la garúa por la avenida San Juan, en el barrio porteño de
Monserrat. Mucho más flaco y demacrado que cuando conducía éxitos
imborrables como Venga a bailar y La gran Ocasión por tevé, ecos
lejanos de un pasado de rating y sonrisas, aceptó hablar sin rodeos.
“¿Te acordás? Decían que mis programas eran ‘grasas’,
pero ahora, que en la televisión las prostitutas reemplazaron a los artistas,
sería más fino que David Niven”, desafía con la misma
voz, casi, con que prometía “música para tu piel de verano,
muchacha” hace treinta años. Pero el presente es, indefectiblemente,
cruel.

Dos días antes de su arribo, cinco mil pesos, reunidos por sus amigos,
pagaron la caución en el Juzgado Correccional 1 del doctor Omar Facciuto.
Así quedó exento de prisión y se levantó su captura
en la causa por alimentos, algo que niega de plano: “Siempre pagué.
Depositaba lo que podía. Hasta le daba, por un canje con una prepaga,
cobertura médica para ella y la nena. Eso fue hasta que mi ex remató
en cien mil dólares una casa de 900 metros cuadrados que le dejé
usar y era bien de familia. ¿Esa plata, dónde está? La
despilfarró. Ella siempre quiso más y más. Me pedía
mil y pico y los gastos de una tarjeta de crédito que reventó”.

Velasco, aquí el lunes 18 en Buenos Aires, pagó los 8 mil pesos de caución para no quedar  detenido al llegar a Ezeiza. Pero tuvo que dejar una dirección por si la Justicia necesita ubicarlo.

Velasco, aquí el lunes 18 en Buenos Aires, pagó los 8 mil pesos de caución para no quedar detenido al llegar a Ezeiza. Pero tuvo que dejar una dirección por si la Justicia necesita ubicarlo.

Bajo la garúa, Velasco cruza la avenida San Juan, en la esquina de Entre Ríos. Un amargo para recordar los ritos porteños, tras siete años de

Bajo la garúa, Velasco cruza la avenida San Juan, en la esquina de Entre Ríos. Un amargo para recordar los ritos porteños, tras siete años de "destierro" en Miami.



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig