El Museo de Arte Tigre (MAT) cumple 20 años convertido en una de las instituciones culturales más emblemáticas de la provincia de Buenos Aires. Con un patrimonio de más de 700 obras y una sede histórica que es, por sí sola, una atracción arquitectónica, el espacio celebra dos décadas de actividad fortaleciendo su vínculo con la comunidad y proyectándose hacia el futuro.
Ubicado sobre el Paseo Victorica, frente al Río Luján, el MAT funciona en el edificio que antiguamente fue la sede del Tigre Club, una construcción diseñada por los arquitectos Pablo Pater y Luis Dubois. Su estilo afrancesado y ecléctico, inspirado en la Escuela de Bellas Artes de París, lo convirtió desde sus orígenes en uno de los edificios más distinguidos de la zona. La imponente fachada, la tradicional escalinata, los vitrales, los mármoles y el histórico Salón Oval forman parte de un recorrido que atrae tanto a amantes del arte como a turistas que visitan la ciudad.

Pero si la arquitectura impresiona, la colección artística no se queda atrás. El museo reúne obras representativas del arte argentino figurativo de los siglos XIX y XX. Entre las piezas más destacadas figuran La cinchada, de José Aguyari; Fabricante de plumeros, de Graciano Mendilaharzu; La majada, de Eduardo Sívori; y El fuerte de Buenos Aires, de Carlos Pellegrini. Estas obras forman parte del núcleo histórico de la institución y representan algunos de los ejemplos más valiosos de su acervo patrimonial.
A ellas se suman trabajos de artistas fundamentales de la historia del arte nacional, como Antonio Berni con Changuita con zapallo, Benito Quinquela Martín con Día de sol, Fernando Fader con Tarde clara y Luis Cordiviola con Yegua serrana, entre otros. Muchas de estas piezas integran actualmente la muestra permanente exhibida en el icónico Salón Oval del museo.
La relación del MAT con el territorio también ocupa un lugar central dentro de su identidad. Obras como Islas del Paraná, de Juan León Palliere; Canoa del Tigre, de Jorge Larco; y El Tigre, de Carlos Barberis reflejan distintos modos de representar el paisaje del Delta y permiten comprender el fuerte vínculo entre el museo y la historia local.

Más allá de las obras, el MAT se consolidó como un espacio de encuentro para los vecinos. Según destacan desde la institución, su principal misión es acercar el arte a la comunidad, ofreciendo visitas guiadas, talleres para todas las edades y actividades desarrolladas en conjunto con escuelas, centros de salud y distintas áreas del Municipio de Tigre. Esa vocación comunitaria es uno de los rasgos que lo diferencian de otros museos del país.
Durante estos 20 años, además, pasaron por sus salas reconocidos artistas nacionales e internacionales. Entre ellos se encuentran Carlos Páez Vilaró, Leopoldo Presas, Xul Solar, Rogelio Yrurtia y figuras fundamentales como Norah Borges, Raquel Forner, Magda Frank, Ana Weiss de Rossi y Marcia Schvartz. Paralelamente, el museo desarrolló una tarea de recuperación y difusión de artistas menos conocidos, pero estrechamente vinculados con su patrimonio, como Ludovico Casagrande y Ricardo Garabito.
Uno de los momentos más importantes de su historia reciente fue la incorporación de dos grandes colecciones privadas a través de las donaciones realizadas por Carlos Franck y Guillermo Jaim Etcheverry. Según explican desde el museo, se trata de un caso excepcional dentro del panorama cultural argentino, ya que ambas contribuciones permitieron ampliar significativamente el patrimonio institucional y reforzar la identidad artística del MAT. En particular, la donación de Jaim Etcheverry, ex rector de la Universidad de Buenos Aires, sumó alrededor de 240 obras a la colección permanente.
La celebración por los 20 años también mira hacia adelante. Entre las iniciativas recientes aparece “Las Noches del MAT”, una propuesta cultural gratuita que invita al público a recorrer el museo en horario nocturno, participar de visitas guiadas, actividades familiares, recitales y encuentros artísticos. A diferencia de la tradicional Noche de los Museos porteña, esta experiencia se organiza en distintas temporadas, especialmente durante la primavera y el verano.

Con la llegada de las vacaciones de invierno, el museo también prepara una programación especial destinada a niños y familias. Durante las dos semanas del receso escolar se ofrecerán actividades artísticas diarias coordinadas por el equipo educativo de la institución, además de una nueva edición nocturna especialmente pensada para el público infantil.
De cara a los próximos años, el objetivo es claro: seguir creciendo. Con un patrimonio en expansión, nuevas propuestas culturales y una fuerte apuesta a la preservación del arte argentino, el MAT busca consolidar el lugar que conquistó en estas dos décadas. "Tenemos uno de los mejores museos de arte de todo el país", destacan desde la institución, convencidos de que el desafío será continuar ampliando el acceso a la cultura y preservar un legado que ya forma parte de la identidad de Tigre.
El Museo de Arte Tigre está ubicado en Paseo Victorica 972. Abre de miércoles a viernes de 13 a 18 horas y los sábados, domingos y feriados de 12 a 18. Los vecinos de Tigre cuentan con entrada libre y gratuita.
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