Desde que se convirtió en mamá de Mila y Cala, Mery del Cerro descubrió una nueva manera de entender el mundo. Junto a Meme Bouquet construyó un hogar donde la música, la pintura, el baile y el juego conviven con total naturalidad. No hay obligaciones ni presiones para seguir un determinado camino: la premisa es acompañar aquello que a cada una le despierte curiosidad.
En una entrevista con revista GENTE, realizada en medio del éxito de Charlie y la fábrica de chocolate, la actriz contó cómo viven sus hijas esta nueva etapa profesional y reveló que, lejos de intentar abrirles puertas en el medio artístico, tanto ella como su pareja prefieren darles herramientas para que, llegado el momento, sean ellas quienes decidan.
Cuando les contó que formaría parte del musical, la reacción fue inmediata. "Se pusieron súper contentas. Cala, la más chica, es la que más me pregunta", contó.

Mila, la mayor, ya demuestra una fuerte inclinación por el arte. Estudia comedia musical en Otro Mundo, la escuela fundada por Cris Morena, y también toma clases de piano y baile.
"Está muy metida y siento que le va a encantar ver todo esto desde adentro. La canción que yo interpreto en la obra ya se la saben de memoria porque la pongo siempre en el auto. El otro día me imaginaba en el Gran Rex viéndolas cantar esa canción", relató con una sonrisa.
Aunque muchos podrían imaginar que una nena criada en ese ambiente ya está lista para hacer un casting, Del Cerro tiene una postura muy clara. Explica que, junto a Meme Bouquet, eligieron acompañar antes que empujar.
"Con Meme somos súper abiertos. Queremos que el día de mañana pueda contar con todas las herramientas. Gracias a Dios podemos ayudar para que eso suceda. Apoyamos mucho su arte, algo que tiene adentro desde chica. Por ahora preferimos que juegue, que lo haga porque tiene ganas. Estas cosas no dejan de ser un trabajo", reflexionó.

La actriz aclaró, además, que no le preocupa cuál será el futuro profesional de su hija. Incluso contempla la posibilidad de que cambie completamente de intereses. "No sé, pero estaremos para acompañarla. A Mila también le encanta patinar y jugar al fútbol. Nosotros sólo queremos acompañar sus deseos. Ella canta desde que es re chiquita. Mi suegro toca el piano y siempre estuvo muy conectada con la música. Hoy está a full con eso. El día de mañana veremos...", aseguró.
Con Cala, de seis años, sucede algo parecido, aunque reconoce que todavía es muy pequeña para saber si esas inquietudes son propias o nacen de la admiración que siente por su hermana mayor.
"Ella admira mucho a Mila en todo y un poco quiere hacer lo mismo que ella. Una no sabe si es porque la ve a la hermana o porque realmente le gusta. De todos modos le gusta bailar, cantar y pintar", explicó.
El espacio artístico en la casa de Mery del Cerro y Meme Bouquet
En esa búsqueda por estimular la creatividad, en la casa que comparten el arte ocupa un lugar privilegiado. Meme incluso construyó unos atriles de madera para las nenas y entre todos fueron armando un rincón donde siempre hay lugar para crear.
"Generamos un espacio de arte. Hay un piano, un micrófono, los atriles... El otro día prendí el micrófono y me puse a cantar la canción de Charlie mientras Mila tocaba el piano. Es una casa abierta a que sucedan esas cosas. Ambas invitan a amigas del barrio y pasa todo ahí", describió.
Al mirar esa escena cotidiana, Mery inevitablemente vuelve a su propia infancia. Aquella nena fanática de Chiquititas que soñaba con algún día pisar el escenario del Gran Rex hoy observa cómo sus hijas viven el arte con la misma libertad con la que ella alguna vez lo imaginó.
"Cuando veo a mis hijas disfrutar del arte de la manera en que lo viven me da mucha alegría y me encanta acompañarlas en eso. Ojalá que siga sucediendo porque, para mí, no hay nada más lindo que este mundo", concluyó.
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