El caso que conmocionó a Ingeniero Budge en enero de 2022 tuvo un cierre judicial contundente: Bettina Paola Fabbro, de 54 años, fue condenada a prisión perpetua por el asesinato de su nieta de apenas cuatro meses. El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de Lomas de Zamora, que la consideró culpable de homicidio agravado por el vínculo y por alevosía.
La sentencia se conoció tras un proceso en el que se determinó que la mujer estaba en condiciones de ser juzgada. El fiscal Hugo Carrión había solicitado la pena máxima, en línea con la gravedad del hecho y las pruebas recolectadas durante la investigación.
Cómo fue el hecho
Todo ocurrió el 14 de enero de 2022, cerca de las 7 de la mañana, en una vivienda ubicada sobre la calle Guaminí, entre Necol y Campana. Según reconstruyeron los investigadores, Fabbro se presentó en la casa de una vecina y le pidió que cuidara a su otra nieta, de un año y medio, con el argumento de que la beba “se había ahogado”.
Sin embargo, la situación comenzó a generar sospechas pocas horas después. De acuerdo con la investigación de la UFI 16 de Lomas de Zamora, la mujer llevó a la niña de cuatro meses a la Unidad Sanitaria Finocchieto recién a las 10 de la mañana, es decir, tres horas más tarde.
Las pruebas que la comprometieron
Cuando los médicos examinaron a la beba, identificada como Ana, detectaron lesiones en distintas partes del cuerpo, especialmente en la cara y el cuello. Esos signos no coincidían con un cuadro de asfixia accidental y activaron de inmediato la intervención judicial.
A eso se sumaron las inconsistencias en el relato de la acusada. Según fuentes del caso, sus primeras declaraciones fueron “confusas y contradictorias”, lo que reforzó las sospechas en su contra.
La autopsia resultó determinante: confirmó que la muerte fue provocada por asfixia, mediante la obstrucción de las vías respiratorias con una mano. Los peritos concluyeron además que las lesiones eran compatibles con maltrato y no con un accidente doméstico.
El contexto familiar y la investigación
Durante la pesquisa se estableció que Fabbro vivía en la casa junto a su hija, madre de las dos niñas, una adolescente de 17 años que no se encontraba en el lugar al momento del crimen.
Testigos aportaron un dato clave sobre la dinámica familiar: señalaron que ambas menores lloraban con frecuencia y que, en varias oportunidades, quedaban solas en la vivienda.
En paralelo, la madre de la beba quedó imputada por abandono de persona en el fuero Penal Juvenil, mientras que la fiscal Marcela Juan ordenó la detención de la abuela y avanzó con la acusación principal.
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