Estados Unidos vuelve a teñirse de luto, esta vez a raíz de una tragedia intrafamiliar que desafía toda lógica. En la madrugada de este domingo 19 de abril, la ciudad de Shreveport, en Luisiana, fue escenario de la masacre más mortífera que registró el país en más de dos años.
Shamar Elkins, un hombre de 31 años con antecedentes militares, asesinó a ocho menores de su propia familia y dejó a dos mujeres gravemente heridas antes de morir en un tiroteo con la policía.
Lo que los investigadores lograron reconstruir hasta el momento apunta a un desenlace fatal impulsado por la violencia de género y una separación que llegó a su punto más oscuro.
Una madrugada de terror en tres casas del barrio
La secuencia de los hechos empezó poco después de las 5:00 de la mañana. Según los reportes policiales, todo se inició por una violenta pelea de pareja. Elkins apuntó primero contra su mujer, Shaneiqua Pugh, a quien le disparó en la cabeza y en el abdomen (ella actualmente lucha por su vida en un hospital local junto a otra mujer que también resultó herida).

Pero la locura de Elkins no frenó ahí. El atacante se movió por la zona, irrumpiendo en otras casas del mismo barrio para desatar una cacería contra los más chicos de la familia. En total, ocho nenes de entre 3 y 11 años fueron asesinados a sangre fría. Un noveno chico, milagrosamente, logró escapar con heridas menores y se encuentra fuera de peligro.
Tras la masacre, Elkins robó un auto y se escapó, lo que desató una intensa persecución policial. Al verse acorralado en otra zona de la ciudad, el hombre bajó armado y fue finalmente abatido por los agentes.
Las víctimas: siete hermanos y un primo
El dolor en la comunidad de Shreveport es inabarcable. Las autoridades confirmaron las identidades de las pequeñas víctimas, detallando que siete de ellos eran hermanos y uno era primo de la familia. La lista difundida estremece a todo el país:
- Jayla Elkins (3 años)
- Shayla Elkins (5 años)
- Braylon Snow (5 años)
- Kayla Pugh (6 años)
- Khedarrion Snow (6 años)
- Layla Pugh (7 años)
- Markaydon Pugh (10 años)
- Sariahh Snow (11 años)
"Él asesinó a sus hijos. Le disparó a su mujer", declaró envuelta en llanto Crystal Brown, prima de una de las sobrevivientes. Por su parte, Betty Walker, una amiga muy cercana de la familia, apenas pudo articular palabras ante la prensa local: "Mis bebés… mis bebés ya no están".

El asesino tenía antecedentes policiales y problemas de salud mental
Shamar Elkins no era un desconocido para el sistema penal. Había servido en la Guardia Nacional del Ejército de Luisiana entre 2013 y 2020 (aunque sin misiones en zonas de combate) y contaba con antecedentes: en 2016 fue condenado por manejar alcoholizado y en 2019 enfrentó cargos por portación ilegal de armas de fuego.
Sin embargo, el detonante de la masacre parece radicar en su inestable situación personal. Elkins y su esposa estaban atravesando un divorcio sumamente conflictivo y, de hecho, tenían una audiencia judicial programada para este mismo lunes 20 de abril.
Familiares del atacante, incluyendo a su madre Mahelia Elkins y su padrastro, le revelaron a los investigadores que Shamar atravesaba severos problemas de salud mental. Según su testimonio, en los días previos a la tragedia se mostraba muy deprimido, lidiaba con niveles extremos de estrés por la separación y había expresado pensamientos suicidas.

Conmoción nacional
El impacto de la tragedia superó rápidamente las fronteras de Luisiana. Las declaraciones de las autoridades reflejan el nivel de devastación que dejó la escena del crimen.
"La escena es más amplia y terrible de lo que hayamos visto jamás acá", admitió Chris Bordelon, vocero de la policía, mientras que el Jefe de Policía de Shreveport, Wayne Smith, confesó: "No puedo ni empezar a imaginar cómo puede ocurrir algo así".
A nivel político, el repudio fue unánime. El intendente local, Tom Arceneaux, calificó el hecho como "quizás la situación más trágica que hemos tenido", el gobernador de Luisiana, Jeff Landry, aseguró tener "el corazón destrozado", y Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU. y representante del estado, definió el ataque como "una tragedia sin sentido".
Mientras la investigación sigue abierta para terminar de atar los cabos sueltos, Estados Unidos suma una nueva y desgarradora estadística: según la organización Gun Violence Archive, esta matanza es el tiroteo masivo más letal de los últimos dos años en un país donde, solo en lo que va de 2025, casi 15.000 personas fueron asesinadas con armas de fuego.