El miércoles 26 de agosto de 2026, a las 15:30 horas, se apagó una de las voces más queridas del Río de la Plata: Rubén "Negro" Rada falleció en Montevideo a los 83 años. La familia del artista confirmó que el músico venía luchando hacía un mes contra una neumonía y sus complicaciones derivadas. Y mientras Uruguay decretaba duelo oficial, el presidente Yamandú Orsi lo despedía y en el mítico Barrio Sur los tambores salían a sonar en su honor, la conversación digital en Argentina tomó un giro inesperado. Es que el adiós más comentado en las redes locales no fue estrictamente el del músico, sino el de un dibujante que terminó en el banquillo de los acusados por un homenaje accidentado.
El escrutinio público: 12 dedos y ángeles deformes
Fiel a la letra de su icónico tema, el creador de Gaturro, Nik, publicó una viñeta donde citó casi textualmente al músico: “Cuando yo me muera, no quiero llanto ni pena, prefiero que se me vele bailando una rica plena”. Ese fue, quizás, el único elemento de la ilustración que estuvo bien anclado en la obra de Rada.

Rápidamente, en plataformas como X e Instagram, los usuarios viralizaron tres errores visuales insólitos en la ilustración:



Liniers agarró el guante: una rivalidad con historia
El tono del repudio generalizado en redes no fue simplemente por "equivocarse en un dedo", sino por la falta de tacto que implica realizar un homenaje póstumo utilizando una herramienta automática. Y quien no dejó pasar la oportunidad de marcar la cancha fue Liniers, su histórico antípoda.
Con la sutileza filosa que lo caracteriza, el dibujante comentó en X: “¿12 dedos? Preferible la lágrima…”.

Este tuit no es un dardo aislado, sino que encaja perfectamente en una interna que lleva años. Ya en 2016, hace diez años, Liniers se sacó una foto sosteniendo un paquete de galletitas peruanas marca "Nik", acotando: “No están buenas…”. Sus seguidores completaron el chiste en los comentarios asegurando que "sabían a copia". En otro momento, también acuso a Nik de realizar un retrato con IA.
Y no es de extrañar que sea Liniers quien levante el dedo, ya que él se consolidó como una de las voces más firmes contra el uso de IA en el arte, argumentando conceptualmente que “consumimos arte porque queremos ver el alma de otra persona”.
Y eso plantea otra duda entre los argentinos: ¿el uso de la Inteligencia Artificial para despedir a un ícono popular le quita valor emotivo al homenaje?
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