A 30 años de "Caramelito en Barra", Cecilia Carrizo se confiesa: la maternidad, la pérdida de su hermano y su historia con el Indio Solari – GENTE Online
 

A 30 años de "Caramelito en Barra", Cecilia Carrizo se confiesa: la maternidad, la pérdida de su hermano y su historia con el Indio Solari

La conductora y cantante revive con GENTE una etapa clave de su carrera con la llegada de sus canciones al mundo digital. También abre su corazón para hablar de la pérdida de su hermano y el profundo valor de los vínculos. “Lo único importante es el amor”, sostiene.
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Treinta años después de aquel debut que la convirtió en uno de los grandes íconos infantiles de la televisión argentina, Cecilia “Caramelito” Carrizo vuelve a encontrarse con una parte fundamental de su historia. Sus canciones, que durante años quedaron fuera de las plataformas digitales, regresan ahora de la mano de Sony Music, justo cuando se cumplen tres décadas de la firma de aquel primer contrato discográfico que marcó el comienzo de una etapa inolvidable.

El reencuentro con su música también abre la puerta a una mirada más profunda sobre todo lo que ocurrió desde entonces: la maternidad, su transformación artística, la pérdida de su hermano Martín, el vínculo con el Indio Solari y Viru, su viuda, y ese lazo que nunca se rompió con una generación que creció junto a ella. "La verdad es que sí, es una locura y una emoción increíble. Son muchos años que han pasado. Sin embargo, parece como un chasquido de dedos", confiesa a GENTE.

"Caramelito en Barra" llega por primera vez a las Plataformas Digitales y anticipa la reedición del álbum completo.
"Caramelito en Barra" llega por primera vez a las plataformas digitales y anticipa la reedición del álbum completo.

"Es moneda corriente tener Spotify en el teléfono y disfrutar de la música a piacere, sea el artista que sea y en cualquier momento y eso no pasaba con mis canciones porque no estaban. Durante años, justamente cuando todo esto comienza (la era digital), yo tenía una situación particular en mi vida familiar y el foco estaba puesto absolutamente en otro lado. Y me decían: “¿Cómo es que no están tus canciones? No puede ser que las buscamos y no están. Ponelas, subilas”, dice.

Publicado originalmente en 1997, el disco acompañó el fenómeno televisivo de "Caramelito en Barra", el programa emitido por Canal 13 que rápidamente se convirtió en una de las propuestas infantiles más exitosas de la televisión argentina de finales de los años noventa.

"Justamente se da que en este año se cumplen 30 de esa firma del contrato, y dije: 'Es ahora, es el momento, de la mano de Sony, de la misma mano que me llevó a este sueño mágico'. Nunca los olvidé. Si bien las prioridades de la vida se fueron acomodando de otra manera, mi prioridad fue mi profesión y mi carrera antes de ser mamá. Cuando fui mamá cambió todo absolutamente para mí. Y después, la vida misma también", ¿no? El hecho de cuestiones familiares y cosas que siempre fueron, en esas instancias, más importantes", completó.

-¿Qué te pasa cuando ves la tapa de aquel disco que dio comienzo a todo?

-No puedo creerlo porque, en su momento, tampoco lo podía creer. Entonces es como volver a sentir lo mismo: esa atemporalidad de la sensación, del sentimiento que te generó. Entonces miro y digo: “Increíble”.

-Pensar que muchos de los que te escuchaban y miraban en Canal 13 hoy ya tienen una familia.

-Eso me encanta, me parece increíble que quizás les hagan escuchar mis canciones a sus hijos. Uno siempre tiene esa necesidad de contarle o mostrarle algún recuerdo de cuando éramos chicos. Y esto es tan solo poniendo play: es viajar al instante a esos momentos de niñez que uno lleva en el corazón, en las huellas de la vida, y vivirlos con un hijo, con una hija, un sobrino... Es como: “Vení a sentir lo mismo que yo. No hay nada que decir, es solo vení a sentir y escuchar”.

En esta entrevista con GENTE, Cecilia recorre esos recuerdos, habla del impacto que tuvo el amor del público en los momentos más difíciles y revela qué siente al descubrir que aquellas canciones ahora pueden volver a sonar en las casas de quienes alguna vez las escucharon de chicos.

-¿Cómo fue reconvertirte?

-Me fue surgiendo como una inquietud muy genuina y muy natural, que siento que me lo planteó el recorrido de la vida. Van pasando los años y uno va descubriendo nuevas inquietudes. Y cuando le sacás mucho el jugo y lo das todo en el camino haciendo algo puntual, después finalmente encontrás nuevas inquietudes, nuevos deseos... A mí me pasó que lo que yo descubro claramente con mi camino artístico era un vínculo. Yo siempre sentí que tenía y quería proponerle a quien estuviera ahí: “¿Qué te propongo yo?”. Entonces también me pasó en un momento de la vida: “¿Y ahora qué te voy a proponer?”. Cuando ya los veía más grandes, cuando ya me saludaban y decían: “Mirá, yo ya estoy trabajando acá, ya me recibí de no sé qué, ahora soy músico, ahora...”. Yo decía: “¿Y ahora qué te propongo?”.

-Y empezaste a mostrarte desde otros ámbitos.

-Sí. Fue como hablarle más al adulto también. Cuando me puse a escribir otro tipo de cosas, como cuando escribí el unipersonal que tenía que ver con la vida con Martín y su fallecimiento, era justamente darle la importancia a esas relaciones que son las más valiosas: las verdaderas y únicas. Empezar a decirles otras cosas desde otros lugares, desde otras partes de mi vida.

La lucha de Martín, y el eterno vínculo con la familia del Indio Solari

 “El apoyo de la gente fue increíble porque fue sentir unidad, fuerza. Si lo ponemos en el plano de lo artístico, son esos aplausos, esos gritos, esas banderas que flamean y después es un: ‘¡Vamos! Estamos con vos, te estamos ayudando, te estamos acompañando. ¿A dónde querés ir? ¿A dónde tenés que ir? ¿A probar un tratamiento? Vamos con vos’. Salió del alma. Eso no se mide, eso no se cuenta. Eso es amor puro”, dijo Cecilia.

Cecilia con su hermano Martín.

Y sumó: “Todos los días hay muchas personas que están investigando, estudiando, trabajando y dándolo todo para lograr la cura del ELA. Pero esto yo lo digo desde el lugar de hermana de un paciente, que también me ha tocado conversar, acercarme, compartir con un montón de personas que simplemente se acercaban para decirme: ‘Me está pasando lo mismo’. Es sentirse pares. Eso es lo que nos hace bien: sentirnos pares y juntos. Cambia totalmente todo cuando te sentís acompañado”.

-Mencionás a Martín. Fue un momento bisagra en tu vida. ¿Cómo evaluás hoy, a la distancia, todo lo que pasó?

-Si pasás un gran tamiz de todos nosotros, lo único importante es el amor, esa mano que te agarra en el momento que te tiene que agarrar y no te suelta. Si se mezcla todo lo que tuvo que ver con el recorrido laboral y artístico, más lo que pasó en nuestra familia, lo que le pasó a Martín, y estando los dos en un ámbito público y artístico también, es como si todos los que fueron parte de nuestra vida, que han estado en las distintas salas de teatro o recitales, todos juntos nos hubiéramos unido en pos de solamente sentirnos juntos. Con todo lo que a él le pasó con su enfermedad y su lucha, más cuánto lo amaban y lo adoraban como artista, quien me encuentra por la calle o en algún lugar y sabe de nuestro vínculo, viene, se acerca y me habla de él.

El Indio Solari y Martín.

-Te vimos muy emocionada en el velatorio del Indio Solari, una persona clave en la vida de Martín.

-Yo digo: “Llevo la remera puesta que dice ‘soy la hermana de Martín’”. Es así. Y ahora me pasa con el Indio porque, sabiendo lo tanto que se querían Martín y qué tan importantes fueron el uno para el otro, me toman como una referente. La compañía del Indio en la vida de Martín hasta su último respiro fue increíble. Y del mismo modo le pasó al Indio cuando Martín falleció. Lo extrañaba, me escribía hablándome de él. Como si yo fuera la mensajera viva de aquel vínculo que había tenido con él. Viru, la mujer, también, y Brunito. Son unos hermosos ellos. Te das cuenta de que volvemos a lo mismo: ellos son una familia única, rodeada de millones de personas que los aman, idolatran y todo lo que sabemos, pero lo que ahí trascendió es el amor. No es el éxito, la fama, el dinero, nada de eso. Lo que realmente importa es lo otro.

-Recién la nombraste a Viru. ¿Cómo definis su rol en la vida del Indio?

-Viru es una mujer increíble y el Indio sabemos que también lo era. Esa mujer que lo acompañó toda la vida, con la que formó esa familia hermosa, con ese nene que es una belleza —digo nene, ya está un poco grande—, pero, son un núcleo, son ellos tres, que son amor puro, son la familia y el núcleo más potente. Llenaba estadios con 150.000 personas, pero su núcleo no estaba ahí. Por eso tenía esa fuerza para llegar a tantos, porque lo importante y el sostén estaba en otro lado. Ella era la esposa de uno de los hombres más trascendentes de la Argentina y él también era reflejo de ella.

-¿Cuál es el legado del Indio?

-Cuando menos lo imaginemos vamos a resignificar cosas que dijo y que hizo. No era discursivo lo de él. Porque incluso, si se manifestaba en cuestiones políticas o partidarias, tenía todo el derecho del mundo porque también era una persona y también era un ciudadano común. Pero más allá de eso, todo lo que decía, que tenía que ver con que cualquiera podría politizarlo, bienvenido sea. Las cosas que dijo arriba de un escenario no tienen nada que ver con lo partidario. Cuando salió a decir en un escenario: “Cuiden a las nenas, cuiden a las chicas chiquitas, la prostitución es cosa de adultos, no de niños”, no estaba hablando de ningún partido político. Entonces, si algún día todos, más allá de la bandera partidaria que podamos o no tener, abrimos los oídos para escuchar en su música y en lo que dejó, tal vez empecemos a entender que es muy grande lo que dejó.

-¿Y el tuyo?

-Cada vez que tuve la oportunidad de escribir una canción, desde la primera y hasta la última, intenté, en esos dos minutos que durara la canción, dejar algo que yo sentía que podía tener valor. Pasa algo con la música: canta, se divierte, las repite, pero hay algo que va quedando en lo que va diciendo, incluso en lo que le va generando lo que va cantando, lo que va escuchando, lo que le queda.

En 2024, Cecilia Caramelito Carrizo y Damián Giorgiutti se casaron en una ceremonia íntima tras 25 años de amor y dos hijos en común.

-¿Tus hijos adolescentes cómo atravesaron tu momento más explosivo?

-Ellos lo han vivido siempre como que era mi trabajo y no mucho más que eso. Pero ahora que son más grandes le dan mucho valor. Y también pasó algo muy fuerte con respecto a ese momento en donde pasó lo de Martín, porque claro, ellos también ahí tomaron conciencia de lo que representaba esta cuestión que tiene que ver con lo público. Lo vieron desde otra perspectiva. Ahí tomaron la dimensión del valor que tiene cuando uno hace algo artístico y le llega a la gente. Si bien eran chicos cuando pasó todo lo de Martín (hoy tienen 17 y 20) son cada vez más conscientes de la importancia que tiene darle algo a un público que son personas, individuos.

-¿Y de las canciones qué te dicen?

-Les gustan. Hace bastante poco... Yo les cantaba otras cosas cuando eran chiquititos. No les cantaba mis canciones. ¡Porque yo no era Caramelito, yo estaba jugando a la mamá! No estaba jugando a ser Caramelito. Cuando fueron más grandes y empezaron a escuchar mis canciones, descubrieron a "la mamá de antes".

-¿Y vos qué conservás de aquellos tiempos?

-Está todo en mi alma y en mi piel de una manera increíble. Escucho a mis fans cantar emocionados. Y en cuanto a las cosas materiales, conservo vestuarios, zapatos, y tengo los cuadernos en donde escribí todas las canciones con lápiz. Tengo un montón de demos en cassettes de Martín, que es donde él me mandaba la melodía y yo escribía la letra sobre eso. Y también guardé una tarjetita que se las traje acá a Sony cuando nos reunimos, que es la tarjeta donde me mandaron flores porque había salido el primer disco de oro y era: “Te felicitamos”.

Una de las fotos vintage de Cecilia en plena acción.
Caramelito en Barra.

El álbum reúne diez canciones que forman parte del recuerdo afectivo de toda una generación, entre ellas el tema de apertura "Caramelito en Barra", además de "Uni, Doli, Tua", "Cada Uno Es Como Es", "Bailemos", "Cree en Mí", "Amiga Mía" y una versión remix del tema principal, piezas que acompañaron el crecimiento de miles de chicos durante aquellos años.

-Después de este gran acercamiento, ¿hay ganas de volver al escenario para reencontrarte cara a cara con ese público de nuevo?

-(Risas) ¡Ay, sabés que es una pregunta que me vienen haciendo un montón desde que empezó a circular todo esto! La verdad es que el teatro es un lugar mágico para mí, es un espacio donde se da esa conexión directa, una emoción sin intermediarios que no se compara con nada. Hoy este regreso está muy enfocado en celebrar estos 30 años, en poner al alcance de todos esta música que estuvo guardada por tanto tiempo y en revivir todo ese camino hermoso. Pero el escenario siempre tienta, la chispa de actuar y de cantar en vivo está viva en mí, así que no cierro para nada la puerta. Cuando las cosas se dan de manera orgánica y desde el amor, todo es posible. Por ahora estoy disfrutando mucho este paso y, si el camino me vuelve a llevar a las tablas para reencontrarnos, ahí voy a estar con el corazón abierto.

A 30 años de su primer contrato musical.
A 30 años de su primer contrato musical.

-¿Cuál es el mensaje que le querés dejar a tus fans hoy?

-Les diría simplemente gracias. Gracias por guardar esos recuerdos en un lugar tan lindo de su corazón, por mantener vivo ese lazo a pesar de los años y de los cambios. Para mí, la música siempre fue una forma de abrazar y de acompañar, y saber que hoy esas canciones vuelven a sonar en sus casas, ahora quizás con sus propios hijos, es el regalo más hermoso que me da la vida. Espero que al escucharlas vuelvan a sentir esa alegría pura y que sepan que ese amor fue y sigue siendo absolutamente recíproco.



 
 

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