Sebastián Estevanez, quien durante décadas se consolidó como uno de los protagonistas más populares de la televisión argentina, liderando ficciones de alto impacto en la audiencia, hoy se encuentra completamente distanciado de los estudios de filmación. Su presente laboral ha dado un giro rotundo hacia el rubro inmobiliario y la construcción, una actividad que le permite una estabilidad y una presencia familiar que la actuación, con sus extensas jornadas de grabación, no le brindaba.
El cambio de rumbo no fue una decisión azarosa, sino una apuesta por un nuevo proyecto de vida. Actualmente, el exgalán de telenovelas dirige una empresa vinculada a la edificación de viviendas: "Me dedico a los temas inmobiliarios, a la construcción". Para llevar adelante esta tarea, no trabaja de forma aislada, sino que coordina un equipo multidisciplinario integrado por diversos profesionales del área técnica.
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"Tengo todo un equipo armado de arquitectos, ingenieros. De todo", detalló en Intrusos sobre la estructura que sustenta su nueva faceta empresarial. Entre sus trabajos destacados en este ámbito, se conoce que estuvo involucrado en la construcción de la casa del conductor Marley.
Uno de los factores determinantes que lo alejaron de la exposición mediática fue un grave accidente doméstico ocurrido durante la pandemia. Mientras intentaba encender un fuego utilizando alcohol, el bidón explotó, provocándole quemaduras severas en el rostro y las manos.
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"Pensé que me moría porque por la explosión me quedó toda la cara en carne viva", recordó Estevanez sobre aquel episodio que demandó meses de recuperación y asistencia médica diaria. Esta situación crítica lo llevó a replantearse sus prioridades, volcándose de lleno a su entorno íntimo y a actividades que no requirieran estar frente a las cámaras.
Por qué Sebastián Estevanez no quiere volver a actuar
La paternidad es el eje central de su renuncia a las tiras diarias. Con cuatro hijos —Francesca de 19 años, Benicio de 16, Valentino de 11 y Faustino de 4—, el actor prioriza hoy el tiempo compartido. Según sus propias declaraciones, el rubro de la construcción le otorga la flexibilidad necesaria para asistir a los actos escolares o acompañar a sus hijos en sus actividades deportivas.

"Lo bueno de todo esto es que me queda tiempo para poder ir a los actos del colegio, verlos jugar a la pelota o acompañar a la Francesca. Estoy más presente con la familia", explicó. Cabe destacar que su hijo Benicio actualmente juega en las divisiones inferiores del club River Plate.
Otro aspecto relevante en su vida actual es su compromiso social como embajador de Difam, una asociación que asiste a personas con dislexia. El propio Estevanez descubrió que padecía esta condición siendo adulto, luego de que su hija mayor fuera diagnosticada.

"A medida que me empezó a contar (el médico) me di cuenta que era lo que me había pasado a mí durante toda mi infancia", confesó sobre el diagnóstico que le permitió comprender sus dificultades escolares pasadas. Desde entonces, trabaja activamente en la recaudación de fondos para diagnósticos y fue parte del impulso de la Ley de Dislexia en los colegios.
"Dulce amor", la única chance de volver al ruedo
A pesar de que el público reclama su regreso, especialmente ante los rumores de una secuela de la exitosa novela Dulce Amor, el actor es tajante respecto a sus condiciones para volver. De hecho, de concretarse, este proyecto sería el único que lo motivaría a regresar a la actuación.
Si bien existen negociaciones lideradas por su hermano, Diego Estevanez, con el canal Telefe, el proyecto se encuentra estancado por factores económicos y cambios en la gestión del medio. Sebastián aclaró que, de concretarse un retorno, no sería por una motivación financiera. "Lo haría no por la plata, sino por amor a todo lo que fue, a la gente y al proyecto", aseguró. La idea que circula es adaptar la historia a un formato de serie de menos capítulos o incluso realizar una versión teatral.

En cuanto a su relación con antiguos colegas, como Carina Zampini, el actor mantiene un vínculo de respeto y afecto, aunque no se frecuentan con asiduidad. "A veces nos vemos, no muy seguido, pero tengo la mejor de las ondas con ella", manifestó al recordar la química profesional que permitió que sus personajes fueran un éxito masivo.

Por el momento, el regreso a la ficción nacional sigue supeditado a que aparezca un proyecto que no interfiera con su consolidada nueva vida empresarial y su rol protagónico dentro de su propia familia.
