Romina Richi, entre la dirección, la maternidad y cómo fue trabajar por primera vez con su hija Margarita Páez – Revista GENTE
 

Romina Richi, entre la dirección, la maternidad y cómo fue trabajar por primera vez con su hija Margarita Páez

En diálogo con revista GENTE, la artista habla de un desafío que imaginó durante meses y que terminó convirtiéndose en una experiencia tan profesional como personal.
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Aunque buena parte del público la conoce por su extensa trayectoria como actriz, Romina Richi también se formó como directora de ópera en el Teatro Colón. Ese recorrido cobra ahora una nueva dimensión con Julieta y Romeo, una puesta en la que combina teatro, ópera, danza y música en vivo para construir su propia mirada sobre el clásico de William Shakespeare.

El proyecto comenzó a tomar forma varios meses antes de llegar al escenario y fue creciendo a medida que diferentes artistas se sumaron a la propuesta. Sin una gran estructura de producción detrás, Richi fue armando las distintas piezas de un espectáculo que inicialmente existía, sobre todo, en su imaginación.

“Lo fui organizando... Tengo un director musical con el que estamos en proceso desde abril. De repente fue un montón. Fue muy loco cómo se armó. Hoy lo veo y es lo que soñé y lo que tenía en mi cabeza. Fue mucho trabajo de diferentes áreas”, cuenta en diálogo con revista GENTE.

Romina Richi posa para revista GENTE en medio de un presente que vuelve a encontrarla detrás de escena como directora.

En esta versión, incluso el orden de los nombres del clásico se invierte. La explicación aparece en uno de los personajes fundamentales de la puesta: Deseo, interpretado por Leonora Balcarce, una de las grandes amigas de la directora.

“La historia en sí es Romeo y Julieta y acá está atravesada por el deseo. El deseo trae otros personajes de Shakespeare. Está muy bueno. En este caso la obra es Julieta y Romeo porque Deseo se pregunta por qué va Romeo primero”, explica.

La elección de Shakespeare también tuvo una motivación íntima. Romina quería construir un espectáculo que pudiera ser visto por su hija menor. “Siempre tuve claro que quería hacer algo que pudiera ver mi hija Bethania. Todo Shakespeare es atemporal. Es una historia de amor”, señala.

Amor, deseo y muerte: la particular mirada de Romina Richi sobre la tragedia

Había, sin embargo, una parte del relato original con la que Romina tuvo que amigarse durante el proceso creativo: su inevitable desenlace. Tanto fue así que reconoce que durante un tiempo se resistió a aceptar el destino de los protagonistas.

La actriz y directora apuesta por una mirada propia sobre uno de los grandes clásicos de William Shakespeare.

“Es trágico. De hecho, me costó un montón que murieran. No quería”, confiesa. Finalmente encontró una manera de resignificar ese desenlace y convertir la muerte en algo que excediera su sentido literal. “Es lo que pasa en la vida: uno tiene un deseo, muere y vuelve a aparecer otro. La idea de la muerte la quise hacer metáfora de la vida. Uno termina una relación, algo muere y después te volvés a enamorar de alguien”, reflexiona.

De esa manera, el deseo funciona como una fuerza que atraviesa toda la propuesta. Y para encarnarlo, Richi tenía una certeza similar a la que más tarde tendría con sus protagonistas: debía ser Leonora Balcarce. “Creo que Leo tenía que ser Deseo. Solo una persona muy amiga mía podría hacerlo”, asegura.

Romina Richi cuenta cómo fue dirigir a su hija Margarita Páez y a su yerno, Balthazar Murillo

Si había dos intérpretes que Romina imaginaba en el centro de esta historia eran Margarita Páez y Balthazar Murillo. La hija que tuvo junto a Fito Páez y el actor, que es pareja de la joven desde hace dos años, asumieron los roles de Julieta y Romeo también con el deseo previo de poder interpretarlos.

“Cuando surgió esta idea lo empecé a hacer sola y se fueron sumando amigos. Yo le dije a Marga que se estaba armando y ambos estaban atentos. Yo sabía que iba a ser un proceso duro”, recuerda.

Romina Richi y Margarita Páez juntas en la producción exclusiva de revista GENTE.

La dimensión que tomó la convocatoria llegó a asustarla. “El día que abrimos el casting se anotaron mil personas y me dio miedo. Yo quería que fueran ellos y ellos soñaban con ser Romeo y Julieta”, revela.

El vínculo familiar, sin embargo, no significó bajar las exigencias. Al contrario: Romina sabía que dirigir a su hija implicaría encontrar el equilibrio entre acompañarla y exigirle lo necesario para que el espectáculo estuviera listo. “Para mí era difícil porque sabía que me tenía que poner exigente para que las cosas llegaran a tiempo. Fue muy lindo. Cuando ellos me dijeron que sí, morí”, recuerda con emoción.

Hoy, después de atravesar aquel proceso, la directora tiene pocas dudas sobre la elección: “Es hermoso verlos a ellos. Es para ellos. No podía haber otros”.

La selección del resto del elenco también implicó enfrentarse a una experiencia que ella misma había padecido durante años como actriz: los castings. “A mí siempre me parecieron horribles. Siempre me ponía nerviosa, pocas veces me eligieron para un trabajo por medio de casting”, admite.

Madre e hija comparten un proyecto artístico en el que Romina ocupa el lugar de directora y Margarita asume uno de los grandes desafíos de su joven carrera.

Por eso decidió crear una dinámica diferente. Los aspirantes debían llegar con un texto aprendido y continuar un mismo monólogo colectivamente: uno comenzaba y, ante una señal de Romina, otro debía retomarlo exactamente desde el lugar en el que había quedado.

“Nunca se cortaba. Era una maquinaria de actuación”, define sobre un mecanismo que le permitía observar mucho más que la interpretación individual de cada aspirante.

Madre y directora: el límite que Romina Richi buscó mantener con Margarita

Una de las mayores particularidades del proyecto aparece cuando termina el ensayo o baja el telón. Porque, mientras Romina aprendió durante décadas de profesión a entrar y salir de sus personajes, Margarita todavía queda emocionalmente atravesada por Julieta.

Madre e hija cómplices en plena sesión de fotos.

“Sí, se queda re triste. A mí no me pasa eso. Uno aprende a salir y entrar de los personajes. De hecho, eso es lo más divertido”, explica. Fue justamente en uno de esos momentos posteriores a una función cuando el límite entre directora y madre se volvió más difuso: “Le dije el otro día después de una función que tenía que salir porque se quedaba quieta después de las funciones”.

Durante los ensayos, en cambio, Romina intentó evitar que la maternidad interfiriera en el proceso creativo de su hija. “En general no le doy consejos de madre. Cuando termina la función y le digo que salga del personaje, sí es de madre. Traté de no meterle mucha presión, dejarla sola y que busque el rol”, cuenta.

Richi sabía que Margarita necesitaba transitar su propio camino hasta encontrar a Julieta y decidió esperar. “Venía muy tranquila, entendía que ella tenía que hacer el recorrido. En las pasadas recién es cuando ves la historia total. Yo quería que ella atravesara todo para llegar al rol”, explica sobre cómo fue que su segunda hija llegó a darle vida a Julieta.

Hasta que hubo un ensayo en el que algo cambió. “El día que lo encontró me di cuenta. No le quise decir mucho y sentí alivio. Tuve calma porque sabía que faltaba que ella hiciera el recorrido para poder vivirlo. Ya lo está disfrutando a full. Entre los dos se acompañan, se emocionan”.

La intensidad de la historia también alcanzó a la integrante más chica de la familia. Bethania asistió a un ensayo completo y, pese a saber perfectamente que estaba viendo una ficción, no pudo evitar conmoverse al ver a su hermana. “La primera vez que lo vio entero no paraba de llorar. Yo le explicaba que era una actuación y ella me decía que ya sabía, pero que se había quedado triste”, recuerda Romina.

Para esta nueva experiencia, Romina también se enfrentó al desafío de conducir un elenco numeroso y acompañar diferentes procesos actorales.

Para ella misma, observar a Margarita atravesar emocionalmente a Julieta genera sentimientos contrapuestos: “La veo llorar y me da satisfacción ver cómo llega al rol y, por otro lado, es una angustia. Es sanador igual”.

Julieta y Romeo tendrá funciones los jueves 17 y 24 de septiembre, a las 20, en Saldías Polo Cultural, y en noviembre continuará su recorrido en el Palacio Libertad.

Fotos: Diego García.


 
 

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