La particular historia de Facundo Kablan: fue cocinero y vivió en España, pero una propuesta de su padre cambió su vida para siempre – GENTE Online
 

La particular historia de Facundo Kablan: fue cocinero y vivió en España, pero una propuesta de su padre cambió su vida para siempre

No quería ser periodista y su carrera apuntaba hacia otro lado, pero algo lo hizo cambiar de idea. En diálogo con GENTE, el hijo de Paulo Kablan recuerda su anterior y desconocida faceta, y cuenta detalles del camino que lo hizo llegar a este presente.
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Facundo Kablan tiene 29 años y un apellido inevitablemente ligado al periodismo policial. Sin embargo, llegar a los medios no fue un camino que tuvo trazado desde el comienzo. Antes de convertirse en una de las caras jóvenes del género, estudió gastronomía, trabajó como cocinero, vivió en España y atravesó allí la pandemia. A su regreso a la Argentina, cuando todavía intentaba descubrir hacia dónde orientar su futuro, una propuesta de su padre, el reconocido periodista Paulo Kablan, terminó cambiando el rumbo de su vida profesional.

Hoy reparte sus días entre C5N, Infobae, Olga y el teatro, mientras continúa abriéndose a experiencias que lo llevan fuera de su zona conocida. En una charla con revista GENTE, Facundo repasa aquel recorrido que se fue construyendo casi sin planearlo, habla del vínculo profesional con su papá y de cómo logró hacerse un lugar propio dentro de un rubro que conoce desde chico. Además, revela el trabajo que existe detrás de cada caso y reflexiona sobre una etapa en la que, asegura, ya no tiene miedo de explorar nuevos caminos.

Facundo Kablan construyó su propio recorrido dentro del periodismo policial y hoy trabaja en diferentes medios.

De la gastronomía al periodismo policial: el inesperado camino de Facundo Kablan

Antes de encontrar su lugar frente a las cámaras, Facundo transitó distintos intereses y profesiones que, a simple vista, parecen tener poco que ver entre sí. Esa curiosidad sigue presente: en el último tiempo, el teatro despertó en él nuevas inquietudes y lo llevó incluso a comenzar clases de canto, una disciplina que también lo conecta con el costado artístico de su familia.

“Empecé con el teatro y eso me abrió nuevos horizontes que desconocía. Empecé canto para hacer vocalización y tener mayor proyección de la voz... Después me metí a cantar”, cuenta en diálogo con Revista GENTE. La inquietud artística, de hecho, tiene raíces familiares: “En mi casa son todos re artistas menos mi viejo. Mi vieja canta y toca la guitarra, tengo un hermano que tiene una banda, otro también canta. Somos todos de Entre Ríos y ahí es muy común que la gente sea muy artista”.

Por ahora, la música funciona como una búsqueda personal y no como el inicio de una nueva carrera. Aunque, fiel a la forma en la que encaró los últimos años de su vida, tampoco cierra ninguna puerta: “No descarto nada. Estoy en una etapa en la que estoy explorando cosas distintas”.

A los 29 años, Facundo atraviesa una etapa de crecimiento y exploración profesional.

Lo curioso es que el periodismo tampoco formaba parte de un plan establecido. Pese a haber crecido viendo de cerca la profesión de su padre, Paulo Kablan, Facundo hizo todo lo posible por construir inicialmente un camino diferente. “Fue muy genuino. Se fue encaminando todo. No siento que sea algo que haya elegido, sino que fui llegando poco a poco. Yo hace muchos años me dedicaba a la gastronomía. Era cocinero. Estaba el legado de mi viejo, pero lo esquivaba”, reconoce.

Su interés por la cocina había nacido gracias a su mamá y su abuela. Al terminar el colegio estudió gastronomía y llegó a ejercer profesionalmente: trabajó en cocinas, pasó por un restaurante de Puerto Madero y luego decidió probar suerte en España. Lo que imaginaba como una experiencia en el exterior terminó coincidiendo con uno de los momentos más particulares de los últimos años.

“Estuve un año trabajando ahí hasta que me agarró la pandemia y lo viví solo. Fue interesante porque era la primera vez que me había ido solo a otro país, sin mi familia, y de repente, pandemia... La piloteé bien”, recuerda.

Su regreso a Buenos Aires coincidió con el final de aquella primera vocación. “Estaba completamente peleado con la gastronomía. Es un ambiente hostil y no muy bien remunerado... No valía la pena laburar en un ambiente así”, asegura. Sin saber demasiado bien hacia dónde continuar, apareció una propuesta que terminaría modificando su recorrido profesional: trabajar junto a su padre.

Antes de llegar a los medios, Facundo Kablan estudió gastronomía y trabajó durante varios años como cocinero.

Cómo comenzó su carrera como periodista de policial

Paulo lo invitó a probar en El Expediente, el histórico ciclo que conduce en C5N. Para Facundo, ingresar a un canal de televisión no significó llegar a un universo completamente desconocido: desde chico acompañaba a su papá y conocía a buena parte del equipo. “Me sentí muy cómodo porque, pensá que a la gente que trabaja con él, la conozco desde muy chiquito. Siempre iba al canal con mi viejo... Entré sin pensarlo mucho y me gustó”, recuerda. Aquella prueba se convirtió en una profesión y ya lleva cinco temporadas formando parte del programa.

Después llegaron nuevas oportunidades y apareció una característica que Facundo reconoce como determinante en su crecimiento: “Tengo la particularidad de que nunca digo que no”. Luciana Geuna lo convocó para realizar columnas en Olga y allí descubrió una faceta que trascendía el relato de casos policiales. “Se fue dando una química. Encontraron mi personaje más allá de contar historias de policiales”, explica. Esa experiencia incluso lo llevó a participar de un evento en el Movistar Arena, algo que tiempo atrás difícilmente hubiera imaginado.

El joven periodista dio sus primeros pasos en televisión junto a su padre, Paulo Kablan.

Más tarde llegó Infobae, donde buscaban incorporar perfiles jóvenes y Facundo volvió a aplicar aquella máxima de aceptar los desafíos antes de preguntarse demasiado si estaba preparado. Hoy, después de aquel regreso de España en el que se sentía perdido, el escenario es completamente diferente: “Estoy muy cómodo donde estoy porque me dejan laburar tranquilo con los policiales”.

Facundo reconoce a su papá como su "mentor"

Si bien Facundo asegura que cada lugar que ocupa tuvo que ganárselo con su propio trabajo, nunca intenta despegarse de la importancia que tuvo su padre en el comienzo de su carrera. Paulo no solamente le abrió las puertas de El Expediente cuando todavía dudaba si el periodismo era para él, sino que fue quien lo alentó a aceptar oportunidades incluso cuando aparecía el temor inevitable a las comparaciones.

“Al principio mi papá me decía: ‘Vos decí que sí y después ves...’. Él cuenta que a todos los laburos decía que sí”, recuerda Facundo. Una filosofía que terminó haciendo propia. En aquellos primeros pasos, sin embargo, había una inseguridad difícil de esquivar. Facundo sabía que ingresar al periodismo policial significaba hacerlo con un apellido ya instalado en el género. “Yo le decía que no sabía si iba a estar a la altura porque me iban a comparar con él y él siempre me empujaba”, reconoce.

Facundo forma parte desde hace cinco temporadas de El Expediente, el ciclo de C5N encabezado por Paulo Kablan.

Cinco años después de aquella primera experiencia juntos, la inseguridad fue dejando lugar a una mayor confianza en sus propias capacidades. “Hoy siento mucha más confianza en lo que puedo dar y hacer. Él siempre me impulsaba. Fue siempre mi mentor. Ante cualquier duda, él me da una mano y eso a mí me da mucha seguridad”, asegura.

Ese reconocimiento no significa, para Facundo, descansar en el recorrido de su padre. Por el contrario, tiene claro que cada nueva oportunidad implica demostrar por qué está ahí: “Después yo tengo que defender mis puestos con mi trabajo y me lo he ganado”.

La experiencia de Paulo también se convirtió en una referencia a la hora de enfrentarse con uno de los aspectos más sensibles de la profesión. Más que pedirle una devolución sobre cada aparición televisiva, Facundo recurre a él cuando surgen dudas sobre cómo contar un caso policial sin perder de vista a las personas involucradas.

“El periodismo policial es bastante complejo porque tenés que mantener a la gente interesada contando una historia con datos muy duros”, explica.

Para él, encontrar ese equilibrio implica una responsabilidad que va mucho más allá de conseguir una primicia o captar la atención de la audiencia: “Hay que ser muy responsable y respetuoso porque del otro lado hay una familia o una víctima”.

“Hay que saber contar los casos y ser fiel con la información. Ahí es cuando a él le pido consejos”, concluye.

Del contacto con las fuentes al aire: así trabaja Facundo Kablan los casos policiales

Después de cinco años trabajando en el género, el periodista desarrolló una rutina marcada por la búsqueda constante de información y el contacto con fuentes. Policías, familiares, colegas y especialistas forman parte de una red que consulta diariamente para reconstruir cada caso. Sin embargo, asegura que su objetivo no pasa únicamente por conseguir datos: busca encontrar a las personas y las historias que existen detrás de cada hecho policial.

Además de su trabajo en televisión, Facundo encontró en el streaming un espacio para mostrar otras facetas de su personalidad.

“Hay muchas fuentes. Puede ser un caso que viste mirando medios o que una fuente policial te quiere compartir una investigación... También pasa mucho de familiares que te escriben para contar una historia. Entre colegas nos compartimos información y está en uno buscar un dato distintivo. Hay que ir a la historia detrás del policial”, explica en diálogo con Revista GENTE.

Esa búsqueda se convirtió en una parte central de sus mañanas. “Soy un obsesivo de la información. A veces no se dan cuenta de todo lo que recopilé de un caso”, reconoce. Y detrás de una intervención de apenas unos minutos en televisión o streaming puede haber horas de trabajo: “Todas las mañanas hablo con más de 20 personas distintas para tener información de casos y, si puedo, trato de llegar a algún familiar”.

Otro de los desafíos es transformar expedientes, términos judiciales e investigaciones complejas en historias que puedan ser comprendidas por cualquier espectador. Para Facundo, eso también implica reconocer los límites de su profesión. “Como periodista y comunicador tenemos que entender que no somos ni investigadores ni abogados. Si hay alguna terminología legal que no se entiende, se le consulta a un abogado y se explica desde lo que significa”. Su objetivo es claro: “Hay que contar un cuento que la gente pueda entender”.

A sus 29 años y en pleno crecimiento profesional, Facundo todavía no sabe exactamente hacia dónde lo llevará su carrera. Después de haber pasado por la gastronomía, la televisión, el streaming, el periodismo digital y el teatro, prefiere no ponerse demasiados límites. “En mi mente tengo muchas cosas... Hoy no le tengo miedo a nada”, concluye.

Fotos: Ramiro Palais.



 
 

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