Las dos visitas de Juan Pablo II a la Argentina quedaron marcadas por imágenes que forman parte de la memoria colectiva. Una de ellas ocurrió en 1982, cuando el Papa llegó a Luján en plena Guerra de Malvinas y, después de celebrar una multitudinaria misa frente a la Basílica, terminó regresando a la estación ferroviaria en un colectivo de línea.
La otra fue cinco años después, en 1987, cuando volvió al país y recorrió distintas ciudades a bordo de un vehículo especialmente preparado para garantizar su seguridad: un Chevrolet C-10 Custom que funcionó como Papamóvil.
Aunque pertenecen a dos momentos diferentes, ambos vehículos tienen algo en común: hoy se conservan en Luján y forman parte del patrimonio histórico del Museo de Transportes.

El colectivo que sacó a Juan Pablo II de Luján
Para conocer la historia del primero hay que regresar al 11 de junio de 1982. Ese día, Juan Pablo II llegó a la estación ferroviaria de Luján desde Morón y se trasladó hasta la Basílica, donde celebró una misa ante una multitud que había llegado pese al frío y la lluvia.

Al finalizar la ceremonia, el plan era que regresara a la estación en un vehículo oficial. Sin embargo, la enorme cantidad de personas que se había concentrado en las calles hizo que el operativo de salida se volviera prácticamente imposible. La solución fue tan inesperada como inolvidable: un colectivo de línea.
Según la información proporcionada por el Museo de Transportes de Luján, los organizadores recurrieron a uno de los tres colectivos de la línea 501, perteneciente a la empresa Libertador San Martín, que habían sido destinados al traslado de periodistas. Se trataba de un Mercedes-Benz LO 1114, interno número 1.

El Santo padre ingresó por la puerta trasera, saludó a los cardenales que se encontraban allí y luego estrechó la mano del chofer, Ángel Milán. Para la ocasión se había colocado una silla doméstica junto al conductor, donde finalmente se sentó el Papa.

El vehículo avanzó entre la multitud bajo un estricto operativo de seguridad, escoltado por motos policiales que le abrían paso hasta la estación ferroviaria.
La escena terminó convirtiéndose en una de las postales más curiosas de aquella visita: el Papa que había llegado a Luján en tren y recorrido la avenida principal en el Papamóvil terminó saliendo de la ciudad a bordo de un colectivo de transporte público.
Como homenaje a aquel episodio, la línea 501 pasó posteriormente a llevar el nombre "11 de Junio", en referencia a la fecha de la visita papal.

El Papamóvil que utilizó en su segunda visita
El museo guarda además otro vehículo directamente relacionado con la historia del mismo Juan Pablo. En este caso, se trata de un Papamóvil utilizado durante su segunda visita a la Argentina, en abril de 1987.

Es una Chevrolet C-10 Custom modelo 1987, carrozada por Sevel Argentina y especialmente acondicionada para los recorridos del pontífice.

A diferencia del colectivo de 1982, este vehículo fue concebido específicamente para funcionar como Papamóvil. Contaba con cristales blindados e intercomunicador con la cabina, además de una silla giratoria ubicada en el sector protegido desde donde el Papa podía saludar a las personas durante los recorridos.

La camioneta acompañó a Juan Pablo II durante su paso por distintas ciudades argentinas, entre ellas Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Tucumán, Salta, Paraná y Rosario. También fue usada para sus recorridos en Uruguay. El vehículo tenía originalmente la patente C1.388.042 y posteriormente fue reempadronado como WTY 660.
Información útil del Museo de Transportes de Luján:
Dirección: Av. Nuestra Señora de Luján 700, Luján.
Miércoles a viernes: 11 a 17 horas.
Sábados, domingos y feriados: 10.30 a 18.
Entrada: Libre y gratuita.
Fotos: Diego García

