El budín de limón es uno de los grandes clásicos de la pastelería casera. Tiene pocos ingredientes, se prepara en un solo bowl y su sabor fresco lo convierte en una opción que funciona durante todo el año.
Esta versión utiliza aceite en lugar de manteca, lo que permite conseguir una miga especialmente húmeda y hace que el budín conserve su textura durante varios días. Además, no es necesario esperar a que ningún ingrediente se ablande antes de empezar.
El toque final es un glaseado sencillo de limón y azúcar impalpable que aporta contraste entre lo dulce y lo ácido. Puede omitirse, aunque también es uno de los secretos para darle ese aspecto de confitería sin complicar la preparación.
Ingredientes
Para un molde de budín de aproximadamente 24 cm:
- 2 huevos
- 180 g de azúcar
- 100 ml de aceite neutro
- 120 ml de leche
- Jugo de 1 limón grande
- Ralladura de 2 limones
- 250 g de harina leudante
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para el glaseado:
- 120 g de azúcar impalpable
- 2 a 3 cucharadas de jugo de limón
Paso a paso
- Precalentar el horno a 170 °C. Aceitar y enharinar un molde de budín.
- Colocar los huevos y el azúcar en un bowl y batir hasta que la mezcla quede más clara.
- Agregar el aceite, la leche, el jugo de limón, la ralladura y la esencia de vainilla.
- Incorporar la harina leudante en dos o tres veces, mezclando suavemente hasta que no queden grumos.
- Volcar la preparación en el molde y llevar al horno durante 40 a 50 minutos.
- Comprobar la cocción introduciendo un palillo en el centro. Si sale seco, retirar.
- Dejar enfriar durante unos 15 minutos antes de desmoldar.
- Para el glaseado, mezclar el azúcar impalpable con el jugo de limón de a poco hasta obtener una consistencia espesa.
- Cubrir el budín una vez que esté completamente frío.
Tips para que quede perfecto
Para obtener un sabor más intenso conviene frotar previamente la ralladura de limón con el azúcar utilizando los dedos. Este pequeño paso ayuda a liberar los aceites naturales de la cáscara.
No hay que batir demasiado la preparación una vez incorporada la harina: mezclar sólo hasta integrar ayuda a mantener una miga tierna.
El budín puede conservarse durante 3 o 4 días bien envuelto a temperatura ambiente. También se puede congelar en porciones y descongelar cuando se necesite.

