Así fue el impacto del huracán Simón en Guerrero: inundaciones, deslaves y una tragedia en Chilpancingo – Revista GENTE
 

Así fue el impacto del huracán Simón en Guerrero: inundaciones, deslaves y una tragedia en Chilpancingo

Acapulco y varios municipios sufrieron graves daños tras el paso del ciclón, que dejó calles anegadas, comercios afectados y una víctima fatal, mientras la comunidad enfrenta el desafío de la recuperación.
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La fuerza del huracán Simón, que evolucionó rápidamente a categoría dos, transformó la vida cotidiana en Guerrero en cuestión de horas. Acapulco, uno de los destinos turísticos más emblemáticos de México, se convirtió en el epicentro de inundaciones y deslaves que arrasaron con calles, viviendas y comercios. Pero fue en Chilpancingo donde la tragedia alcanzó su punto más doloroso: la muerte de un adulto mayor, Albino, de 74 años, tras el colapso de una barda debilitada por las intensas lluvias.

La escena se repitió en distintos rincones del estado. Las lluvias torrenciales provocadas por Simón no solo inundaron avenidas principales como la costera Miguel Alemán y el bulevar Vicente Guerrero en Acapulco, sino que también arrastraron vehículos, dejaron varados a estudiantes y profesores en escuelas, y colapsaron la infraestructura eléctrica en al menos 12 municipios. En total, más de 65 mil usuarios quedaron sin luz, mientras toneladas de basura fueron arrastradas hasta la bahía, evidenciando la vulnerabilidad urbana ante fenómenos de esta magnitud.

Un puerto bajo el agua

En Acapulco, la vida se detuvo cuando el agua alcanzó hasta 50 centímetros en las principales calles y avenidas. Comercios y viviendas sufrieron daños considerables: se reportaron 150 negocios y 20 casas afectadas, así como 60 vehículos varados o arrastrados por la corriente. Las imágenes que circularon en redes sociales mostraron la crudeza del momento: estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero luchando contra la corriente, y una madre con su bebé siendo rescatadas por trabajadores que arriesgaron su seguridad para salvarlas de un auto atrapado bajo el agua.

La acumulación de basura y el taponamiento de coladeras agravaron la situación. Solo en la franja de playas, la Promotora y Administradora de Playas recogió 60 toneladas de desechos. Las autoridades municipales y estatales desplegaron maquinaria pesada y más de 1,600 personas para limpiar canales pluviales, retirar escombros y restablecer la movilidad. El transporte público logró recuperar el 80% de su operación en los días posteriores, pero la normalidad aún parecía lejana.

Escuelas y refugios: la respuesta ante la emergencia

El impacto del huracán también se sintió en las escuelas. En la colonia Llano Largo y el poblado de La Venta, cerca de 118 personas, entre estudiantes y profesores, tuvieron que ser rescatadas de instalaciones inundadas. En otros puntos, como la colonia El Coloso, fue necesario abrir canales pluviales de emergencia para mitigar el riesgo de nuevas inundaciones.

Ante la magnitud del desastre, el gobierno estatal habilitó 34 refugios temporales y suspendió clases en Acapulco y la Costa Grande. Aunque la mayoría de los refugios no fue ocupada, la medida reflejó la preocupación por la seguridad de la población. Las autoridades insistieron en la importancia de evitar cruzar calles inundadas o ríos, y pidieron estar atentos a los avisos oficiales ante la persistencia de lluvias y oleaje elevado.

La tragedia de Chilpancingo y el desafío de la recuperación

Mientras en Acapulco la comunidad se organizaba para limpiar y reconstruir, en Chilpancingo la noticia de la muerte de Albino, un adulto mayor, recordaba el costo humano de estos fenómenos. El colapso de la barda en la colonia Amelitos 1, provocado por el reblandecimiento del terreno, puso en evidencia la fragilidad de muchas viviendas ante lluvias extremas.

El paso de Simón dejó una huella imborrable en Guerrero. Más allá de los daños materiales, la emergencia puso a prueba la solidaridad y la capacidad de respuesta de autoridades y ciudadanos. La recuperación será un proceso largo, marcado por el esfuerzo conjunto de quienes, pese a la adversidad, no pierden la esperanza de reconstruir su entorno y proteger a los más vulnerables.


 
 

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