En los últimos días, la inquietud sobre un posible aumento en el impuesto predial encendió el debate público en la Ciudad de México. En respuesta a los rumores y versiones que circulaban en redes sociales y algunos sectores políticos, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, salió al paso con un mensaje contundente: “Seré breve: La Ciudad de México no va a aumentar el impuesto predial. Que quede muy claro, no se dejen engañar”.
La declaración de Brugada llega en un momento clave, justo cuando se realiza la consulta pública del Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM), un instrumento de planeación urbana que ha generado interpretaciones encontradas y cierta preocupación entre propietarios y organizaciones vecinales.
La polémica detrás del impuesto predial
El origen de la controversia se remonta a la publicación de propuestas dentro del POZMVM, donde algunos actores, como la organización vecinal Suma Urbana, advirtieron que el cálculo del impuesto predial podría modificarse si se toman como referencia los valores del mercado inmobiliario en lugar de los valores catastrales actuales. Según estas voces, tal cambio podría traducirse en un incremento para los dueños de viviendas.
Además, legisladores de la oposición, especialmente del Partido Acción Nacional (PAN), señalaron posibles efectos fiscales derivados del programa y alertaron sobre la introducción de nuevos mecanismos, como un supuesto impuesto por “desperdicio urbano” para predios subutilizados y la posibilidad de ventas forzosas de terrenos. Estas interpretaciones, sin embargo, han sido rechazadas de manera enfática por el gobierno local.
La postura oficial y el llamado a la calma
Morena, el partido en el poder en la Ciudad de México, sostiene que el Programa de Ordenación no crea nuevos impuestos, no autoriza expropiaciones ni faculta al gobierno para fijar el precio de venta de las viviendas. La administración de Clara Brugada insiste en que la actualización catastral y un eventual aumento del predial son asuntos distintos, y que cualquier modificación en el cobro del impuesto depende de disposiciones fiscales específicas, no de los lineamientos del programa de ordenación.
En este contexto, Brugada reiteró su llamado a la ciudadanía para no dejarse llevar por rumores o interpretaciones erróneas: “Que quede muy claro, no se dejen engañar”, subrayó en su mensaje público, buscando poner fin a la incertidumbre y reforzar la confianza en la información oficial.
Un debate que sigue abierto
A pesar de la postura clara del gobierno capitalino, la discusión sobre el alcance y las posibles consecuencias del Programa de Ordenación Metropolitana continúa. El tema también ha escalado al ámbito federal, luego de la reciente aprobación de una ley en la Cámara de Diputados que busca fortalecer y armonizar los catastros y registros públicos de la propiedad en todo el país. No obstante, expertos y autoridades coinciden en que la coordinación y actualización de catastros no implica necesariamente un aumento automático en el impuesto predial.
Por ahora, la jefa de Gobierno apuesta por la transparencia y la comunicación directa para disipar dudas y tranquilizar a los habitantes de la capital. En medio de una ciudad en constante transformación, la claridad en temas fiscales resulta fundamental para la confianza ciudadana y la estabilidad social.




















































