Desde la tarde del sábado, el ritmo habitual de 24 municipios en Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit se vio interrumpido por una decisión drástica: suspender todas las actividades no esenciales ante la inminente llegada del huracán Simón, que alcanzó la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson y amenaza con lluvias torrenciales, vientos devastadores y un riesgo elevado de inundaciones y deslaves.
La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), encabezada por Laura Velázquez Alzúa, tomó la medida como respuesta a la trayectoria y fuerza del fenómeno, que se ubicaba la mañana del sábado a menos de 200 kilómetros de Manzanillo, Colima, y a poco más de 300 kilómetros de Cabo Corrientes, Jalisco. Con vientos sostenidos de hasta 240 km/h y rachas de 295 km/h, Simón representa el mayor desafío climático de la temporada para la región del Pacífico mexicano.
El llamado a refugiarse: una tarde diferente
A partir de las 16:00 horas, la vida cotidiana se transformó por completo. Comercios, actividades recreativas y traslados por carretera quedaron suspendidos. Las autoridades pidieron a la población permanecer en sus viviendas si estas se consideran seguras y están fuera de zonas de riesgo. Para quienes habitan cerca de ríos, arroyos o laderas susceptibles a deslaves, la indicación fue clara: trasladarse a los refugios temporales antes del inicio de la tormenta, evitando así riesgos innecesarios.
La medida, que abarca municipios estratégicos de los cuatro estados, busca minimizar la exposición de la población ante lluvias extraordinarias —superiores a 250 milímetros en algunas zonas— que podrían incrementar el caudal de ríos y provocar inundaciones urbanas y rurales, así como cortes de caminos y daños en infraestructura.
La espera tensa antes del impacto
Las autoridades estiman que el huracán Simón impactará durante las primeras horas del domingo en la franja costera entre La Huerta y Tomatlán, Jalisco. En las calles, la sensación es de espera y precaución: familias preparan víveres, resguardan pertenencias y siguen de cerca los comunicados oficiales, mientras los refugios temporales se alistan para recibir a quienes más lo necesitan.
La suspensión de actividades no esenciales permanecerá vigente hasta que las autoridades informen que existen condiciones seguras para reanudar la movilidad y las labores cotidianas. En este periodo, la prioridad absoluta es la protección de la vida y la integridad de los habitantes.
Un esfuerzo conjunto para enfrentar la emergencia
La respuesta coordinada entre los gobiernos estatales y federales, junto con la CNPC, refleja la importancia de actuar con anticipación ante fenómenos de esta magnitud. La titular de Protección Civil, Laura Velázquez, insistió en la necesidad de tomar precauciones y atender las indicaciones oficiales, recordando que la seguridad depende, en gran medida, de la colaboración de la ciudadanía.
Mientras el huracán Simón avanza hacia tierra, la región se prepara para resistir su paso, confiando en que la prevención y la solidaridad comunitaria serán clave para superar el desafío. La historia de estos municipios, hoy en pausa, es la de miles de personas que, frente a la fuerza de la naturaleza, eligen la prudencia y la esperanza.



















































