El miércoles por la tarde, el municipio de Tecamachalco quedó marcado por una noticia devastadora: Mateo Hernández, hijo del alcalde Ignacio Hernández y estudiante de preparatoria de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), fue hallado sin vida tras haber sido secuestrado. Tenía solo 17 años y, como cada mañana, había salido de su casa el 19 de septiembre con la esperanza de aprender y compartir tiempo con sus compañeros. Nadie imaginaba que ese trayecto cotidiano sería el inicio de una tragedia que conmocionaría a toda la región.
La desaparición de Mateo no solo puso a prueba la fortaleza de su familia, sino que también expuso la vulnerabilidad de una comunidad que, en medio de la violencia creciente, enfrenta el dolor de perder a uno de los suyos. El caso, que rápidamente se volvió tema de conversación en Tecamachalco y sus alrededores, ha generado una ola de solidaridad y exigencia de justicia.
La llamada que cambió todo
Fue poco después de que Mateo salió rumbo a un curso cuando la familia Hernández Gutiérrez recibió la llamada que ningún padre desea contestar. Del otro lado de la línea, los captores informaron sobre el secuestro del joven y exigieron un pago económico a cambio de su liberación. La Fiscalía General del Estado de Puebla (FGE) confirmó que, desde ese momento, se abrió una carpeta de investigación y se brindó acompañamiento especializado a la familia.
La angustia se apoderó del entorno familiar y de la comunidad. Mientras las autoridades rastreaban videograbaciones y entrevistaban a testigos para reconstruir el recorrido de Mateo y detectar el vehículo implicado, la esperanza de encontrarlo con vida se mantenía viva entre quienes lo conocían y apreciaban.
Un hallazgo que estremeció a la comunidad
Cuatro días después de la desaparición, la búsqueda tuvo un desenlace doloroso. El cuerpo de Mateo fue localizado en el municipio de Nicolás Bravo, cerca del paraje conocido como La Tabla, en las inmediaciones de la carretera federal Tehuacán-Orizaba, en la zona de Azumbilla. Pobladores de la región dieron aviso a las autoridades tras encontrar un bulto envuelto en cobijas, y personal de seguridad y servicios periciales acudió de inmediato para realizar las diligencias correspondientes.
Los primeros reportes confirmaron que el adolescente presentaba señales de violencia. El hallazgo dejó al descubierto la crudeza de la inseguridad que atraviesa la región conocida como el Triángulo Rojo de Huachicol, donde los índices delictivos han ido en aumento y la sensación de vulnerabilidad es una constante.
El dolor de una familia y el reclamo de justicia
Tras la confirmación del fallecimiento, el alcalde Ignacio Hernández y su familia emitieron un comunicado en el que agradecieron las muestras de solidaridad y oraciones recibidas durante los días de búsqueda. “Hoy no les hablo como presidente municipal, les hablo como papá. Y como papá, lo único que busco es verdad y justicia”, expresó el edil, visiblemente afectado por la pérdida irreparable.
En la misiva, el alcalde también hizo un llamado a la comunidad y a las autoridades para que ninguna otra familia de Tecamachalco tenga que atravesar un dolor similar. “Continuaré trabajando todos los días para que así sea. Gracias por no dejarnos solos en este momento tan difícil. Te amaremos por siempre, querido hijo”, concluyó.
Investigación en curso y un pueblo en vilo
La Fiscalía de Puebla ha reiterado su compromiso de esclarecer los hechos y determinar responsabilidades, aunque por la naturaleza del delito y la investigación en curso, se mantiene reserva sobre detalles que puedan poner en riesgo a víctimas o el desarrollo de las diligencias. La comunidad, mientras tanto, permanece unida en el reclamo de justicia y en el acompañamiento a la familia Hernández Gutiérrez.
La tragedia de Mateo Hernández no solo es un reflejo del dolor de una familia, sino también un llamado urgente a atender la inseguridad que afecta a miles de jóvenes y familias en la región. En Tecamachalco, la memoria de Mateo se ha convertido en símbolo de la esperanza de que, algún día, la verdad y la justicia logren imponerse sobre el miedo.




















































