Javier Aguirre no perdió el tiempo. Apenas aterrizó en Valencia, el técnico mexicano se dirigió directamente a la Ciudad Deportiva de Paterna, donde lo esperaba su nuevo desafío: tomar las riendas de un equipo histórico que atraviesa una de sus etapas más delicadas en la Liga española. Su primera medida fue contundente y dejó claro que el tiempo de concesiones ha terminado: eliminó el descanso extra que la plantilla tenía previsto para el fin de semana, programando entrenamientos consecutivos jueves, viernes y sábado. Solo el domingo será día libre.
La decisión, tomada a pocas horas de su llegada, no pasó desapercibida. Para un vestuario acostumbrado a cierta flexibilidad, el golpe de mando del 'Vasco' representa un cambio radical en la dinámica interna. El Valencia, sumido en la penúltima posición de la tabla con apenas una victoria, un empate y cinco derrotas en siete partidos, necesita un giro urgente. Aguirre, con su reputación de gestor de grupos y su experiencia en situaciones límite, fue elegido precisamente para eso: imponer orden y rescatar al equipo de la amenaza del descenso.
Un recibimiento entre sonrisas y gestos ambiguos
El primer entrenamiento bajo las órdenes de Aguirre fue también un primer termómetro del estado anímico del grupo. El club compartió imágenes del técnico saludando uno a uno a sus nuevos dirigidos, en una ronda que combinó palabras de bienvenida, apretones de mano y, en algunos casos, sonrisas que algunos interpretaron como burlas o gestos de escepticismo ante el nuevo régimen disciplinario. Aunque no se conocen detalles sobre el trasfondo de esas reacciones, el ambiente en el vestuario parece dividido entre la expectativa y la resistencia al cambio.
Aguirre, vestido de negro y con su característica gorra, observó atentamente a los futbolistas, dedicando especial atención a los referentes del plantel. Su presencia impuso respeto, pero también despertó comentarios y actitudes que reflejan el desafío que enfrenta: no solo debe mejorar el rendimiento en el campo, sino también cohesionar a un grupo que necesita recuperar la confianza y el compromiso.
El reto de salvar a los 'Murciélagos'
La llegada de Aguirre al Valencia marca su regreso a los banquillos de clubes españoles, tras su paso por equipos como Osasuna, Atlético de Madrid, Real Zaragoza, Espanyol, Leganés y Mallorca. Su contrato, firmado hasta el final de la temporada 2026-2027 con opción a un año más, es una apuesta fuerte de la dirigencia, que confía en su capacidad para gestionar crisis y sacar lo mejor de sus jugadores en contextos adversos.
Braulio Vázquez, director deportivo del club, destacó que la elección de Aguirre responde a su temple y experiencia: "Javier Aguirre tiene mucha experiencia, creo que es un gran gestor de grupos y los contextos importantes como el nuestro no le asustan. Vamos a intentar ayudarle en lo posible. Primero tiene que conocer a los jugadores, porque una cosa es verlos por la televisión y otra tenerlos día a día entrenando y compitiendo".
El técnico no estará solo en esta travesía. Lo acompañan Toni Amor y Pol Lorente, este último expreparador físico de la Selección Mexicana, reforzando un cuerpo técnico que buscará transmitir nuevas energías a un plantel golpeado por los malos resultados.
Disciplina y trabajo: la apuesta de Aguirre
La cancelación del descanso y la programación de sesiones intensivas son señales inequívocas del método Aguirre: trabajo, disciplina y compromiso como base para revertir la crisis. Si bien la medida ha generado debate entre jugadores y aficionados, la urgencia de la situación exige decisiones firmes. El tiempo dirá si el vestuario responde al llamado del entrenador o si las tensiones internas terminan por complicar aún más el panorama.
Por ahora, el Valencia inicia una nueva etapa bajo la mirada atenta de su afición y de un técnico que sabe que, en momentos críticos, la mano dura puede ser el primer paso hacia la recuperación.




















































