En la Ciudad de México, el bienestar animal ha dejado de ser solo un ideal para convertirse en una prioridad legal. Con la entrada en vigor de la nueva Ley de Protección y Bienestar de los Animales, la capital mexicana se posiciona a la vanguardia en la defensa de los derechos de perros, gatos y otras mascotas, imponiendo sanciones económicas y administrativas sin precedentes para quienes atenten contra su integridad.
La norma, cuya última reforma fue publicada el 30 de diciembre de 2025, establece que cualquier persona que maltrate, explote o someta a animales de compañía a actividades prohibidas podrá enfrentar multas que van desde los 70 mil pesos y hasta casi 4 millones de pesos, dependiendo de la gravedad de la infracción. Además, los infractores pueden ser arrestados hasta por 36 horas, una medida que subraya la seriedad con la que las autoridades buscan erradicar el maltrato animal en la metrópoli.
Multas que marcan un antes y un después
La legislación capitalina utiliza la Unidad de Medida y Actualización (UMA) para calcular las sanciones. Para 2026, el valor diario de la UMA es de 117.31 pesos, lo que significa que las multas por prácticas prohibidas pueden oscilar entre 35 mil y 70 mil pesos para ciertas conductas específicas, según lo estipulado en el artículo 65 de la ley. Sin embargo, en los casos más graves, como la cría, comercialización o exhibición de animales sin la debida autorización, las sanciones pueden alcanzar hasta 200,000 euros, equivalentes a casi 4 millones de pesos mexicanos al tipo de cambio vigente.
Estas cifras no solo buscan castigar, sino también disuadir prácticas que históricamente han quedado impunes. La ley contempla que para imponer una sanción se consideren factores como la reincidencia, la gravedad de la conducta, la intención y las condiciones económicas del infractor, así como el perjuicio causado al animal.
¿Qué conductas están prohibidas?
El corazón de la nueva ley radica en la protección de los animales como seres sintientes. Entre las prácticas prohibidas destacan obligar a perros y gatos a realizar actividades que pongan en riesgo su salud o bienestar, la cría y comercialización sin estar debidamente registrados, y la entrega en adopción de ejemplares que no hayan sido identificados conforme a la normativa. También se sanciona la venta o anuncio de animales fuera de las condiciones legales establecidas.
La legislación distingue entre infracciones leves, graves y muy graves. Las más severas —como la explotación comercial no autorizada— pueden derivar no solo en multas millonarias, sino también en la intervención de los animales, el cierre temporal de establecimientos y la suspensión de licencias o permisos.
Un mensaje claro: tolerancia cero al maltrato animal
La entrada en vigor de estas disposiciones representa un cambio de paradigma en la relación entre humanos y animales de compañía en la Ciudad de México. El mensaje de las autoridades es contundente: el maltrato, la crueldad y el sufrimiento animal ya no serán tolerados ni minimizados. La ley, además, exige que la cría de mascotas solo sea realizada por personas inscritas en el Registro de Criadores, incluso en casos de reproducción ocasional, garantizando así el control y la trazabilidad de cada ejemplar.
Para los dueños de mascotas y quienes participan en actividades relacionadas con animales, el llamado es claro: informarse y cumplir con la normativa no solo es una obligación legal, sino también un acto de respeto y responsabilidad hacia seres que, por ley y por ética, merecen protección y dignidad.




















































