La mañana del martes 13 de octubre, la tranquilidad habitual de la colonia Lomas de Coacalco se vio interrumpida por un estruendo capaz de hacer temblar ventanas y corazones. Eran cerca de las 9:00 cuando una explosión en una gasera, ubicada en el cruce de las calles Río y Venustiano Carranza, desató el pánico entre los vecinos, quienes salieron corriendo para ponerse a salvo ante el temor de una tragedia mayor.
En cuestión de segundos, una nube de fuego se alzó sobre la estación de carburación de gas LP. El origen: la acumulación de gas en una de las pipas estacionadas, que, según los primeros reportes, habría detonado tras una chispa. El estallido fue tan potente que no solo alcanzó a un trabajador, quien sufrió quemaduras y fue trasladado de urgencia al hospital, sino que también provocó daños en viviendas y negocios aledaños, dejando a la comunidad en vilo.
El miedo y la reacción de una comunidad
El estruendo no solo fue un sonido; fue una señal de alarma que movilizó a decenas de familias. Los testimonios de quienes vivieron el incidente coinciden en el miedo y la incertidumbre: muchos corrieron por las calles, otros buscaron refugio lejos de la zona y algunos más intentaron ayudar a quienes se encontraban más cerca del fuego. El temor a una segunda explosión era palpable, especialmente por la cercanía de la gasera con un mercado local y varias viviendas.
Los primeros en responder fueron los propios trabajadores de la estación, quienes, con extintores y bombas de agua, intentaron contener las llamas mientras llegaban los equipos de emergencia. Poco después, bomberos de Coacalco y municipios vecinos, junto a elementos de Protección Civil, policía estatal y Guardia Nacional, arribaron para controlar la situación y resguardar el perímetro.
Heridos, evacuaciones y daños materiales
El saldo inicial fue claro: un trabajador resultó con quemaduras y varias casas sufrieron daños por la onda expansiva y el fuego. Además, los rescatistas localizaron y pusieron a salvo a un perro que se encontraba dentro de la gasera, trasladándolo a un veterinario para su atención. La rápida intervención de los servicios de emergencia permitió evacuar a los vecinos y evitar consecuencias más graves.
Las autoridades municipales activaron el Centro de Emergencias y Monitoreo C4 para atender cualquier reporte adicional y recomendaron a la población mantenerse alejada de la zona mientras se realizaban las labores de enfriamiento y revisión de las pipas, cada una con capacidad para miles de litros de gas.
El impacto y las preguntas abiertas
La explosión dejó una huella visible en la comunidad: fachadas dañadas, vidrios rotos y la sensación de vulnerabilidad ante un incidente que pudo tener consecuencias aún más trágicas. Hasta el momento, las autoridades no han confirmado la causa exacta de la explosión, aunque los primeros indicios apuntan a una acumulación de gas en una de las pipas. La investigación continúa y el llamado oficial es a la calma y a seguir las indicaciones de Protección Civil.
Mientras tanto, los habitantes de Lomas de Coacalco reconstruyen su rutina, agradecidos de que la tragedia no haya cobrado vidas, pero conscientes de la fragilidad que un accidente así puede revelar en la vida cotidiana de cualquier barrio.




















































