Entre las funciones de teatro y la tranquilidad de una casa en las afueras de Córdoba capital, Florencia de la V y Pablo Goycochea abrieron las puertas de su intimidad a GENTE hace poco más de 20 años.
El archivo histórico de la revista conserva aquella entrevista realizada durante la temporada de verano 2026 en Villa Carlos Paz, cuando llevaban 8 años juntos y compartían sus días con García, un pomerania, y Cayetano, un maltés.
Habían alquilado una propiedad amplia, con cinco baños, pileta y jardín, donde encontraban descanso lejos del escenario.

En ese momento, Florencia encabezaba Un país de revista en el teatro Candilejas, junto a José Luis Gioia, Marcos Bicho Gómez y Gladys Florimonti.
Según la cobertura de entonces, alrededor de 30 mil personas ya habían visto el espectáculo, que llegaba a ofrecer tres funciones los sábados.
En la charla, ella también contó que quería explorar la conducción televisiva y que había una idea con Ideas del Sur. Sobre su vínculo con los espectadores, explicó: “Creo que les gusto porque hablo como soy, divertida y a las p... Es como si hablaras con una amiga, una charla de café. Eso les copa, calculo. Siempre fui así, re-normal, tiene que ver con mi personalidad. Aunque puedo ser muy tímida. Hago terapia, también”.

Puertas adentro, la entrevista mostraba otra rutina: Florencia aprovechaba la estadía para cocinarle a Pablo, preparaba milanesas con puré o ensalada y había aprendido a hacer tiramisú. Él celebraba esos momentos, aunque aclaraba que en Buenos Aires, cuando ella estaba ocupada con el trabajo, no esperaba que cocinara. “Una pareja es tu compañía, tu apoyo. Son ocho años juntos, y es ir renovando votos, y la confianza. Y decir las cosas”, sostuvo el odontólogo, que tenía su consultorio en Barrio Norte.
También hablaron con humor de sus diferencias de carácter, de la inclinación de ella por el orden y de sus rivalidades futboleras: Florencia era de Racing y Pablo, de Boca.

La posibilidad de agrandar la familia apareció como una pregunta abierta. Florencia todavía no se sentía preparada para ser mamá, aunque reconocía que a veces imaginaban tener un hijo juntos. “A veces decimos con Pablo: ‘¡Qué lindo sería tener un nene con nosotros!’. Pero, por el momento, no. Y no sé si es lo que quiero. Aunque en algún futuro podría ser”, expresó. Pablo, por su parte, dejó clara su disposición: “Y con eso de ser papá con Flor, como preguntaste hace un rato, no tengo ningún tipo de problema”.

También conversaron sobre un posible casamiento y sobre los prejuicios que rodeaban a la pareja, cuya historia había comenzado en un pub de Gualeguaychú. Florencia imaginaba una celebración para ellos y sus amigos, con un asado, y cuestionaba la unión civil porque no la consideraba equivalente al matrimonio.
La frase que dio título a aquella nota sintetizaba cómo elegían vivir su relación: “A este amor lo vivimos sin prejuicios. Eso, que se lo hagan los demás”, afirmó. Así, entre proyectos y escenas cotidianas, el archivo de GENTE retrata una etapa en la que compartían ocho años de amor y todavía conversaban sobre los próximos pasos.
Fotos: Archivo GENTE





















































