«El argentino está dotado de una gran habilidad individual, por eso no sabe jugar en equipo» – GENTE Online
 

"El argentino está dotado de una gran habilidad individual, por eso no sabe jugar en equipo"

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Dentro de su legendario-laberíntico-luminoso-renacentista atelier de Casapueblo, Carlos Páez Vilaró (78) responde con palabras de poeta, ímpetu de escultor, precisión de músico y términos de escritor. Sin embargo, el hombre de ojos verdes azulados, cabello entrec
ano y voz disfónica, que es poeta, escultor, músico, escritor y todas las profesiones relacionadas con el arte que se nos ocurran, se define sólo y a secas como "un pintor". Modestia de grandeza. "¡Ah, perdón! También soy un hombre orgullosamente mitad uruguayo y orgullosamente mitad argentino".


-Bueno, Carlos, pero quizás ante tanto lío en puerta, ahora podría hacerse el desentendido, como muchos políticos, mostrar su documento, mirar hacia otro lado, olvidarse de los ideales y responder: "¿Yo? Uruguayo".

-Jamás. Sé que mi documento reza Carlos Páez Vilaró, Montevideo, 1ro. de noviembre de 1923, pero siempre me he sentido en el medio del Plata. Desde que sumé tres hijos argentinos a mis tres hijos uruguayos, lo afirmo. Respecto del corazón, sucede lo mismo. Reconozco que era uruguayo hasta que Daniel Navia, uno de los notables cirujanos de tu país, me puso en marcha el bobo cuando dejó de latir. Mi segunda vida le pertenece a la Argentina. Igual, es como el huevo y la gallina. Uruguayos y argentinos formamos una familia. La Argentina es una prolongación de la tierra donde nací, o viceversa. Lo de "el río que nos separa" resulta apenas una travesura geográfica. Más que separarnos, nos une. ¿O pensás que los charrúas permanecemos insensibles ante el drama que observamos enfrente? O, como yo, de frente.

-¿De frente?

-Pasé por la Capital Federal en pleno lío. Aún conservo mi atelier en la zona del Tigre y aunque me radiqué aquí, en el Este, mantengo una relación activa allá. Te juro, al despertarme todavía no sé si estoy en Buenos Aires o en Punta Ballena. Dolorosamente, mi llegada se produjo en un mal momento y el taximetrista (sic) debió ingeniárselas para acercarme a destino. La protesta invadía las calles y cada avenida permanecía bloqueada por el enceguecimiento. Acostumbrado a ser recibido por un paisaje de verdes delirantes, de niños en bicicleta y de gente optimista haciendo footing, mi ventanilla se enturbiaba con el humo de cubiertas incendiadas, mientras en las veredas, mujeres y hombres se valían de sartenes y cacerolas para comprometerse.

-Siempre lo habían recibido con bombos y platillos. Nunca, con sartenes y cacerolas.

-Reflexioné: "Quedó desactualizada la canción No llores por mí, Argentina. Ahora estamos llorando por vos". Fue un shock. La mezcla del fastidio y el hartazgo. La explosión de una situación límite que llevó, por un lado, a que los ciudadanos expresaran su descontento pacíficamente, y por el otro, a que los violentos de siempre se aprovecharan de la situación mediante el vandalismo.

Sostiene el pintor en la playa Movicom Manantiales: Dueña de un extenso territorio, poseedora de climas variados y tierras fértiles y productivas, con paciencia, la Argentina obtendrá su visa para entrar en el verdadero Primer Mundo".">

Sostiene el pintor en la playa Movicom Manantiales: "Dueña de un extenso territorio, poseedora de climas variados y tierras fértiles y productivas, con paciencia, la Argentina obtendrá su visa para entrar en el verdadero Primer Mundo".

Don Páez Vilaró y la bella alemana Annette Deussen residen en Casapueblo, donde Carlos tiene su atelier. Pero no es su único lugar de exposiciones. También acaba de abrir una galería homónima en la punta.

Don Páez Vilaró y la bella alemana Annette Deussen residen en Casapueblo, donde Carlos tiene su atelier. Pero no es su único lugar de exposiciones. También acaba de abrir una galería homónima en la punta.



 
 

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