-Hacia dónde van las cacerolas?
-En principio hay que tener en claro que las cacerolas no pueden gobernar. La solución a los problemas es un tema político, y son los políticos quienes deben hacerse cargo. ¿Qué políticos? Definitivamente, otros de los que hoy nos representan. Porque lo que hay que cambiar, claramente, son los representantes. Acá hay un sector político agotado que, en mayor o menor medida, ha desfilado por todos los despachos y las instancias oficiales y nos ha dejado el país que tenemos.
-Por eso la consigna "que se vayan todos"…
-Que se vayan todos los que nos llevaron a este escenario tan penoso, ese es el reclamo. Que se vayan todos y que vengan otros, mejores, más honestos y capaces. Todos saben que dependemos de la renovación del espectro político. Pero ojo: mucho cuidado con el grotesco de un partido político golpeando las cacerolas, y mucho cuidado con que las cacerolas se transformen en un partido político.
-¿Qué riesgos corren los cacerolazos como manifestación social?
-Todo fenómeno que se "rutiniza" tiende a perder la fuerza inicial por el propio desgaste. Pero además, los partidos tienden a confundir esos órdenes, y tienden a utilizar el cacerolazo como motor de su propia expresión política, lo absorben, y eso nos pone en el riesgo de vaciar una herramienta útil y novedosa, y transformarla en otro elemento del cotillón político tradicional: gorro, bandera, vincha, cacerolazo.
-Entonces, es inexorable: estamos en la víspera del recambio de la clase política…
-Sí, va a ser menos espectacular e importante de lo que desearíamos, pero muchísimo más importante de lo que quieren los que esperan que todo siga igual. Este es un proceso más acompasado, pero vamos a progresar a formas de representación política más saludables. En eso, soy optimista.
-¿Puede imaginar el país dentro de un año?
-Sí, va a estar mal. En términos socioeconómicos, muy mal. Va a persistir esta situación de pobreza. Vamos a ver cómo se comporta la variable empleo y, sobre todo, si se controla la tendencia a aumentar de una manera indiscriminada el costo de vida.
-¿Cuando dice que va a persistir la pobreza quiere decir que vamos a estar igual de mal, o que vamos a empeorar inevitablemente?
-En términos de porcentajes, puede ser que se mantengan los índices. El tema es qué va a pasar con la perspectiva ciudadana. Porque acá hay dos elementos agobiantes: la situación, pero más aún la ausencia de alternativas. La situación seguramente seguirá siendo muy mala, lo que no podemos saber es cuáles van a ser nuestras expectativas dentro de un año.
-Eso está directamente relacionado con el humor social…
-Y con algo más serio aún: la idea de futuro. Un país sin una idea de futuro no puede subsistir.

Un grupo de vecinos camina sobre Avenida de Mayo. Cacerolas, banderas, las palmas de las manos… todo sirve para expresar la bronca, el descontento, el reclamo de un país más justo.
Las cacerolas están motivadas por dos elementos. Uno es la restricción financiera del corralito. El otro, mas profundo, es estructural, y se trata del enorme empobrecimiento de los sectores medios".
">
"Las cacerolas están motivadas por dos elementos. Uno es la restricción financiera del corralito. El otro, mas profundo, es estructural, y se trata del enorme empobrecimiento de los sectores medios".