Tiene carita de pibe pero es guerrillero. Humayun, con tan sólo quince años, es uno de los comandantes de las tropas de la Alianza del Norte, el ejército conformado por 16 mil combatientes que pelean contra los talibanes. Provienen de Tayiquistán y Uzbekistán, países que limitan con el norte de Afganistán. Son guerreros expert
os que conocen muy bien el terreno árido donde se mueven, llevan años combatiendo y hoy se hacen fuertes en algún lugar de los desiertos al norte de Kabul.
Convertidos en los principales aliados de los Estados Unidos, tienen dos prioridades: derrocar al régimen talibán y capturar -vivo o muerto- a Osama bin Laden, el terrorista sospechado de ser el ideólogo del atentado contra las Torres Gemelas. No están solos: también reciben la ayuda de Rusia e Irán, a través de la provisión de armas y pertrechos, que nunca son suficientes en un país que ya lleva 20 años de guerra
ininterrumpida.
En Afganistán, la realidad para los niños y adolescentes como Humayun es abrumadora: uno de cada cuatro niños morirá antes de cumplir los cinco años. De los que sobreviven, la mitad están desnutridos; sólo el 30 por ciento de los varones y el 10 por ciento de las niñas van a la escuela; cada mujer tiene por lo menos siete hijos en un territorio donde hay un médico cada 7.700 habitantes y sólo el 12 por ciento de la población tiene acceso al agua potable.
por Miguel
Braillard
fotos: Tomm W. Christiansen/Gamma

Humayun, a los 13 años ya era un soldado curtido por las batallas. Hoy es uno de los generales de las tropas de la Alianza del Norte, aliada de los Estados Unidos. Posa junto a sus 300 soldados en territorio afgano antes de entrar en combate contra el ejército talibán. Fue elegido por la gente como el nuevo líder de la fuerza y tiene a su cargo 26 poblados y seis tanques.

Con sus hombres, soldados de todas las edades. Lo admiran por su valor.