Murió Carlos Alberto "Indio" Solari, una de las figuras más influyentes y convocantes de la historia del rock argentino. El exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota falleció a los 77 años, dejando un legado artístico que marcó a varias generaciones y transformó para siempre la cultura popular argentina.
Dueño de una obra tan admirada como enigmática, construyó una relación única con su público, convirtiéndose en un fenómeno masivo sin precedentes dentro del rock nacional.
Durante las últimas décadas, el músico convivió con el Mal de Parkinson, enfermedad que él mismo hizo pública en 2016.

A partir de entonces redujo progresivamente sus apariciones públicas y sus actuaciones en vivo, aunque nunca abandonó la creación artística. Entre proyectos musicales, publicaciones y trabajos visuales, continuó produciendo obra y manteniendo un estrecho vínculo con sus seguidores, que siguieron cada una de sus novedades con devoción.
Fundador de Los Redondos junto a Skay Beilinson, Solari fue el creador de canciones que se transformaron en himnos del rock argentino y trascendieron generaciones. Tras la separación de la banda en 2001, desarrolló una exitosa carrera solista al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Su muerte cierra uno de los capítulos más importantes de la música argentina, pero deja una obra inmensa que seguirá ocupando un lugar central en la memoria cultural del país.
Una trayectoria que cambió para siempre el rock argentino
La historia artística de Carlos Alberto "Indio" Solari quedó indisolublemente ligada a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Los Redondos comenzaron a presentarse en vivo a fines de los años setenta con una propuesta que mezclaba rock, teatro y performances circenses.

Con el tiempo, el proyecto fue dejando de lado esos elementos escénicos para consolidarse como una banda de rock que construyó una identidad única, alejada de los grandes medios y sostenida por una relación directa con su público.
Durante las décadas de 1980 y 1990, el grupo protagonizó un ascenso ininterrumpido con discos fundamentales como Gulp! (1985), Oktubre (1986), Un baión para el ojo idiota (1988), ¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado! (1989), Lobo suelto, cordero atado (1993) y Luzbelito (1996). Sus canciones se convirtieron en himnos generacionales y sus recitales pasaron de pequeños escenarios a estadios repletos en todo el país.

La banda alcanzó niveles de convocatoria inéditos para el rock nacional y desarrolló un fenómeno cultural que trascendió la música. Sin embargo, las crecientes tensiones internas y el desgaste acumulado durante años derivaron en la separación del grupo en noviembre de 2001.
Tras el final de Los Redondos, Solari inició una nueva etapa artística con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, proyecto que presentó oficialmente en 2004. Al frente de esta formación continuó explorando nuevas búsquedas sonoras y mantuvo intacta su capacidad de convocatoria.
El último recital del Indio Solari
El 11 de marzo de 2017, Carlos "Indio" Solari protagonizó en Olavarría el que terminaría siendo el último recital de su carrera. Junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado se presentó en el predio La Colmena ante una convocatoria extraordinaria que distintas estimaciones ubicaron en alrededor de 400 mil personas, una cifra récord para la historia del rock argentino.

Lo que debía ser una celebración multitudinaria terminó marcado por la tragedia. Durante el desarrollo del espectáculo se produjeron graves desbordes organizativos y problemas de seguridad que derivaron en la muerte de dos asistentes y dejaron varios heridos.
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