La tranquilidad de Villa Domínico se vio sacudida por una realidad que ninguna institución desea transitar. Es que en las últimas horas, el Club Atlético Independiente se convirtió en el epicentro de una profunda preocupación social tras oficializar una denuncia penal por tres casos de grooming que afectaron a jugadores de sus divisiones inferiores. El horror, tomó estado público y encendió las alarmas sobre los peligros que acechan a los jóvenes en el mundo digital.
Alejandro Tocalli, director de Fútbol Juvenil del "Rojo", habló con TN. Según explicó el coordinador, la pesadilla salió a la luz cuando el papá de un chico de una de las categorías juveniles (que comprenden edades de entre 13 y 19 años) “se contactó con el DT del equipo” para advertir una situación anómala en el teléfono de su hijo.
Aquel mensaje fue el disparador de una reacción en cadena. “El padre de un nene nos avisó que había una persona que lo estaba contactando por redes sociales, ofreciéndole algunas cosas. Activamos el protocolo. Es un trabajo que hicimos entre varios sectores del club, encontramos dos casos más. Lo siguiente fue la contención al nene y al familiar", relató Tocalli con la gravedad que el caso ameritaba.

Siempre según los dichos de Tocalli, el entrenador, tras recibir la alerta, dio aviso inmediato a la coordinación, poniendo en marcha un protocolo específico para casos de grooming que el club ya había diseñado a partir de experiencias dolorosas del pasado.
La perversidad de los captadores quedó expuesta en el relato de los hechos. No se trata de ataques directos, sino de un trabajo de hormiga basado en el engaño y la vulnerabilidad de los adolescentes que sueñan con llegar a Primera.
“Esta gente tiene diferentes formas de actuar. En principio, se acercan a los chicos a través de las redes: conocen lo que hacen, los siguen y se ponen a disposición. A veces se presentan como representantes, les ofrecen acompañarlos en el camino o darles cosas. Incluso pueden presentarse como kinesiólogos si saben que están lesionados”, precisó el coordinador sobre el modus operandi detectado en Avellaneda.

Una de las aristas más complejas de esta problemática es la percepción de la propia víctima. Tocalli hizo hincapié en el daño psicológico que estos adultos ejercen sobre los menores para garantizar su silencio.
“Los hacen sentir culpables y los chicos no entienden que son víctimas. Por eso tenemos que acercarnos y hacerles entender que son víctimas, resguardando su privacidad y su salud emocional”, sostuvo, dejando en claro que el primer paso de la institución fue proteger la integridad física y emocional de los involucrados antes de avanzar en la arena judicial.
La institución no trabajó sola. Tras la intervención del equipo interdisciplinario de "Casa CAI", que fue el encargado de detectar los otros dos casos de características similares, se convocó a la organización Grooming Argentina.
La palabra de los expertos
Hernán Navarro, director de dicha ONG, fue tajante al analizar el contexto en diálogo con Infobae al mediodía: “Lamentablemente, ninguna institución, ya sea club o escuela, está exenta de transitar una situación de estas características”. El profesional destacó la importancia de no optar por la vía del silencio y felicitó la proactividad del club al acudir a la Justicia.
Para Independiente, la responsabilidad trasciende lo deportivo. Los chicos afectados viven en la pensión del club, lejos de sus hogares, lo que redobla el deber de tutela de la dirigencia.
La denuncia penal quedó formalizada el pasado viernes 15 de mayo ante la Fiscalía N° 2 de Avellaneda, donde apoderados y dirigentes del club entregaron el material recabado para que la investigación avance con todo el peso de la ley.
El cierre de Tocalli fue una declaración de principios frente a un flagelo que define como un problema social: “Nos ponemos a disposición de la Justicia como club para que esta gente pague. Esto es un delito y no queremos que le pase a ningún chico más”.

