El budín de limón es uno de esos clásicos que nunca pierden lugar en la mesa. Tiene aroma fresco, textura suave y ese equilibrio entre dulzor y acidez que lo vuelve ideal para una merienda, un desayuno especial o una tarde de fin de semana sin demasiada planificación.
El secreto para que quede realmente húmedo está en no batir de más la mezcla una vez que se incorpora la harina y en usar ralladura de limón para perfumar sin volverlo invasivo. El jugo, en cambio, ayuda a reforzar el sabor y a darle una miga más tierna.
El glaseado final no es solo decoración: suma una capa brillante, apenas crocante, que transforma un budín simple en una receta con aspecto de pastelería. Se hace en minutos y marca la diferencia.
Ingredientes
Para el budín:
- 2 huevos
- 180 g de azúcar
- 120 cc de aceite neutro
- 180 cc de leche
- Ralladura de 1 limón
- Jugo de 1/2 limón
- 250 g de harina leudante
- 1 pizca de sal
Para el glaseado:
- 150 g de azúcar impalpable
- 2 o 3 cucharadas de jugo de limón
Paso a paso
- Precalentar el horno a 180 °C.
- Enmantecar y enharinar una budinera.
- Batir los huevos con el azúcar hasta integrar bien.
- Agregar el aceite, la leche, la ralladura y el jugo de limón.
- Incorporar la harina leudante y la sal con movimientos suaves.
- Volcar la mezcla en el molde.
- Hornear durante 35 a 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga seco.
- Dejar enfriar antes de desmoldar.
- Para el glaseado, mezclar el azúcar impalpable con el jugo de limón hasta lograr una textura espesa.
- Cubrir el budín frío y dejar secar unos minutos.
Tips
- No agregues demasiado jugo al glaseado de golpe: conviene hacerlo de a cucharadas.
- Para un sabor más intenso, podés sumar ralladura de naranja.
- Si no tenés harina leudante, usá harina común con 2 cucharaditas de polvo de hornear.
- El budín se conserva bien envuelto durante 2 o 3 días.

