La historia detrás de Joti Harriague, la diseñadora que vistió desde Antonela Roccuzzo a María Becerra y Pampita con sus diseños de alta costura – GENTE Online
 

La historia detrás de Joti Harriague, la diseñadora que vistió desde Antonela Roccuzzo a María Becerra y Pampita con sus diseños de alta costura

En diálogo con GENTE, la diseñadora habla del crecimiento de su marca homónima, su firme apuesta por la industria de la moda local y los nuevos desafíos que impulsan su expansión.
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Joti Harriague encontró en la moda mucho más que una profesión: hizo de la creatividad su sello personal. Criada entre perchas gracias a la marca de ropa que tenía su madre, comenzó a dar sus primeros pasos en el diseño mientras todavía cursaba la facultad y, con el tiempo, construyó una firma que hoy es una de las más elegidas por las figuras del espectáculo argentino.

Antonela Roccuzzo, Pampita, Juliana Awada, Emilia Mernes o Nicki Nicole son sólo algunos de los variados nombres que confiaron en sus creaciones, que se distinguen por combinar alta costura, impronta artesanal y una mirada siempre puesta en la innovación.

"Nací medio entre las perchas", recuerda Joti Harriague sobre sus primeros años junto a la marca de ropa de su madre, donde comenzó a construir el camino que hoy la posiciona como una de las referentes de la moda argentina.

En diálogo con GENTE, la diseñadora abre las puertas de su universo creativo y revela cuál fue el punto de inflexión que impulsó el crecimiento de su marca tras la pandemia, cómo logró conquistar a las celebridades sin salir a buscarlas y qué filosofía guía cada una de sus colecciones.

"Trabajo constantemente en la versatilidad para ofrecerle al cliente diseños diferentes todo el tiempo", asegura al explicar qué, según ella, diferencia a su firma del resto.

De "nacer entre perchas" a vestir a las mujeres más famosas del país: el nacimiento de Joti Harriague y la marca que conquista la moda argentina

—¿Cuál fue tu primera imagen o el primer momento en el que decidiste que este iba a ser tu camino? ¿Cómo arranca tu vínculo con la moda?

—Bueno, la realidad es que arranqué muy chica porque mi madre tenía una marca de ropa, así que nací medio entre las perchas. Arranqué un poco con ella mientras estudiaba. La verdad es que, mientras estaba en la facultad, me metí mucho en la marca de mi madre y empecé con mis primeras cositas.

—Tuviste contacto con la moda desde muy chica. ¿Cómo fue el proceso de encontrar tu propia identidad como diseñadora?

—Bueno, mi madre tenía una línea mucho más casual, pero a mí siempre me gustó mucho la noche y eso hacía que también disfrute mucho diseñar ropa para salir.

Para Joti, la innovación es parte del ADN de su marca: asegura que trabaja en nuevas campañas y diseños de forma permanente para ofrecer propuestas únicas y mantener una identidad creativa en constante evolución.

—¿Cuándo das el salto y apostás de lleno a tu proyecto propio?

—Estoy en el negocio desde que tengo 21 años, y cuando fui terminando de estudiar encaré con más fuerza mi proyecto de abrir mi primer local. Empecé de a poco y fue creciendo. La verdad es que empezó a gustar mucho lo que hacía, comencé a vestir a celebrities argentinas y así fue pasando todo: de un localcito chico a uno mediano. Después me instalé en Recoleta, hace ya unos nueve o diez años. Primero abrí un atelier y, hace tres años, abrí otro más. Me fui agrandando a medida que la marca fue creciendo y que los clientes se fueron haciendo fanáticos de nuestro trabajo.

—¿Y cuál fue el obstáculo más grande que tuviste?

—Yo creo que, trabajando en este país y en el rubro de la moda, los obstáculos están siempre en el camino, sobre todo cuando se trata de crecer y sostener una estructura cada vez más grande. Hoy lo más difícil es mantener todo cuando tenés muchos artesanos y mucha gente trabajando. En mi caso, además de la marca de vestidos, también abrí la línea prêt-à-porter en el Alcorta, así que fuimos agrandando las líneas. Ahora también lanzamos una campaña en París que estuvo divina y presentamos una colección más haute couture. Si bien en el atelier ya hacemos alta costura, con esta propuesta nos metimos mucho más a fondo en un producto más artesanal para ver cómo lo recibía el cliente. Si bien hoy la gente quiere todo para ya, queríamos entender si también había un público dispuesto a valorar una prenda mucho más trabajada. Estamos probando cosas nuevas todo el tiempo y, por suerte, viene siendo un éxito.

—¿En qué momento sentís que se dio el quiebre? Ese hito en tu carrera en el que dijiste: "La marca despegó, ya está posicionada".

—Creo que fue después de la pandemia. Antes venía muy bien, pero todavía estaba en una etapa más junior en algunos aspectos. Había vestido a muchas celebridades, pero quizás no a las artistas o figuras con las que trabajo hoy, y además tenía un equipo mucho más chico. Después de la pandemia di un gran salto, y armé un equipo mucho más sólido, abrí un nuevo atelier y crecí para bien. Incorporé también mucha mano de obra para lograr un resultado mucho más artesanal y más cercano a lo que yo quería hacer. Siento que ahí fue realmente el boom, que empecé a vestir a muchísimas figuras argentinas con gran alcance o un público mucho más internacional. Creo que ahí llegó el verdadero despliegue de la marca.

Los primeros vestidos para Pampita y Antonela Roccuzzo me generaban muchos nervios".

Sin haber salido nunca a buscar clientas famosas, Joti Harriague logró instalar su nombre entre los más elegidos por las figuras del espectáculo argentino. "Las propuestas fueron llegando solas", recuerda sobre un camino que hoy la encuentra diseñando para las mujeres argentinas más fashionistas y seguidas como Antonela Roccuzzo, Juliana Awada, Pampita, Nicki Nicole, Emilia Mernes o María Becerra.

Desde galas hasta shows musicales, las celebridades encuentran en Joti Harriague una marca con identidad propia.

—Desde actrices hasta cantantes e influencers, tu lista de clientas es muy diversa. ¿Te gusta trabajar con perfiles tan distintos?

—Me encanta vestir artistas muy distintos, desde actrices hasta cantantes. Tuve la suerte de hacerle un vestido a Juana Viale; después trabajé con Juli Poggio, vestí a Nicki Nicole, Emilia Mernes... Mi público es muy amplio y eso me encanta. No estoy casada con un sólo perfil de clienta.

—Hoy vestís a algunas de las mujeres más reconocidas del país. ¿Cómo fueron esos primeros encuentros con las celebridades que confiaron en tu marca?

—Empecé con varias al mismo tiempo. Como te decía, todo explotó después de la pandemia y los vestidos gustaron mucho. De hecho, nunca salí a buscar famosas; las propuestas fueron llegando solas y yo hacía todo. Tengo muchísimos recuerdos, pero puedo nombrarte como destacados aquellas primeras fashion icon del país que vestí para alguna gala: Pampita o Zaira Nara.

—¿Hubo alguna famosa que te generara más nervios? Más allá de que ellas te buscan porque les gusta tu trabajo.

—Sí, totalmente. Uno siempre espera que el resultado sea increíble. Al principio me ponía más nerviosa; hoy ya estoy mucho más acostumbrada y enfocada en el trabajo. Pero sí, los primeros vestidos que hice para Pampita o para Antonela me generaban muchos nervios. Hoy ya pasó a ser algo mucho más natural.

Valeria Mazza, Juliana Awada, Pampita, Nicki Nicole y María Becerra integran la lista de figuras que confiaron en la diseñadora.

—¿Cómo fue vestir a la mujer de Messi, un ídolo mundial cuya familia es observada y seguida por miles?

—Vestir a Antonela Roccuzzo fue muy lindo porque pude atenderla personalmente en su casa y la verdad es que es un amor. Fue una experiencia espectacular hacerle un vestido.

—¿Y alguna vez tuviste alguna mala experiencia u odisea con alguna famosa y su vestido?

—La verdad es que la mayoría me sorprendió para bien. Cuando entrás en confianza y las conocés, te das cuenta de que son personas muy cálidas. Antonela es una divina, Pampita también. La verdad es que todas fueron excelentes personas. Después podría nombrarte una lista interminable, pero, por ejemplo, Nicki Nicole también fue un amor. Sinceramente, no tuve malas experiencias.

—¿Qué es lo que más disfrutás de tu trabajo?

—La verdad es que lo que más disfruto es crear. Esa es la parte que más me apasiona. Cuando empezás a crecer aparecen otras dinámicas de trabajo y otras responsabilidades, pero justamente lo que más busco es tener mi tiempo creativo para diseñar, enfocarme en las campañas y en las colecciones. Al fin y al cabo, los clientes están muy pendientes de lo que muestro y de lo que sale.

—Recién me decías que las famosas y los clientes van llegando y eligen la marca. ¿Qué dirías que diferencia a tu marca de otras?

—Justamente, lo que diferencia a mi marca es que trabajo constantemente en la versatilidad para ofrecerle al cliente diseños diferentes todo el tiempo. Los clientes quieren sentirse únicos. Muchas veces me pasó de lanzar un vestido que tuvo muchísimo éxito y que todo el mundo lo quisiera. Entonces pienso: "Tengo que crear otro", porque después esas clientas se pueden cruzar en un evento. Es un trabajo muy delicado estar creando de manera permanente. Si entrás a mis redes o ves mi trabajo, vas a notar que hay mutaciones constantes. Intento lanzar una campaña cada un mes y medio, y es intenso, pero también es la manera de mostrar arte todo el tiempo, presentar cosas distintas y evitar que todo el mundo esté vestido igual. Hoy mi base de clientes es muy grande y eso me exige estar en movimiento permanente.

—¿Cómo definirías el ADN de tu marca y qué creés que hace que tus diseños sean tan reconocibles?

—Creo que soy muy vanguardista y hoy la gente busca mucho mis diseños por eso. Trabajo mucho con cuero, mezclo texturas. Si bien podés encontrar una línea clásica y vestidos muy propios de mi identidad, con brillos y ese estilo que caracteriza a la marca, siempre estoy lanzando una línea más artística. Y la verdad es que eso a los más jóvenes les fascina. Buscan innovación, cosas diferentes y con un toque más artesanal. Creo que ahí hay una fortaleza muy importante de la marca.

Con los pies en Argentina y la mirada en Europa: la apuesta con la que Joti Harriague busca consolidar su marca a nivel internacional

Cada vez más consolidada dentro de la industria de la moda argentina, Joti Harriague apuesta a una evolución constante de su marca: desde una campaña haute couture realizada en París hasta la ampliación de su universo creativo con nuevas líneas y locales, Joti Harriague atraviesa uno de los momentos de mayor expansión de su carrera.

Con una clientela que ya trasciende las fronteras argentinas y presencia en Punta del Este, la diseñadora tiene un objetivo claro: proyectar su sello hacia el mercado internacional. "Estoy encontrando el equilibrio para poder dar ese paso", asegura con firmeza a GENTE.

Tras presentar una campaña haute couture en París, Joti Harriague redobla su apuesta con la mirada puesta en el mercado europeo.

—Comentaste que te fuiste a París a preparar tu nueva campaña. ¿Con qué nos va a sorprender Joti Harriague ahora?

—Sí. Nos fuimos con todo el equipo a hacer una campaña, no es la campaña principal de verano, sino una cápsula de pretemporada. La verdad es que fue un éxito y a la gente le está gustando mucho esta propuesta de una línea un poco más trabajada. También ya estamos trabajando en el próximo desfile, que será en los primeros días de octubre, y en paralelo estamos con la nueva marca, que en realidad ya tiene unos ocho meses en el mercado, pensada para ese público que sigue buscando esa esencia más tranqui de mis comienzos.

—Por lo que contás y se ve, tu marca sigue creciendo y consolidándose, pero también mencionabas antes que no es un país fácil para apostar por la moda, y muchos referentes del rubro coinciden en la actualidad. ¿Qué te permite seguir apostando?

—Sí, es verdad. Siento que estoy en un momento en el que estoy dando pasos muy grandes, pero son pasos consistentes porque vienen de muchos años de trabajo. No fue algo que pasó de un día para el otro. Aperturas como un local en Punta del Este me permitió ampliar mi clientela también. O como te decía, la nueva línea nace porque la gente empezó a pedirme nuevamente esa parte más ligada a mis comienzos, mientras que el atelier se fue enfocando mucho más en novias y alta costura. Obviamente hay obstáculos, no es fácil, pero creo que todo se puede lograr porque hay público para las propuestas diferentes. Tengo una base de clientes que confía muchísimo en nuestro trabajo y nos acompaña desde hace años, y eso permite que de estos pasos con firmeza.

París fue el escenario elegido por Joti Harriague para realizar la campaña de su cápsula haute couture, una apuesta que marca una nueva etapa de su firma.

—Para cerrar, me gustaría preguntarte por un sueño o una meta que todavía tengas pendiente con tu marca.

—La verdad es que me encantaría abrir internacionalmente en algún momento. Hoy tengo los pies y el foco puestos acá porque, por cómo está la industria, la nueva marca y un montón de proyectos más, siento que este es el momento de concentrarme en Argentina. Pero sí, está en mis planes abrir en Europa, y por qué no empezar a vestir artistas de afuera. Pensando en grande: una Lady Gaga o una Miley Cyrus, sería una sueño. Estoy apostando a que, en uno o dos años, pueda estar encaminada para dar ese paso y hacer una apertura en el exterior.

—Y terminar de internacionalizarte.

—Exactamente. Pero antes quiero estar más que estable acá, porque nunca estás estable al cien por ciento: siempre hay que seguir creciendo, haciendo más y dando nuevos pasos. De todas maneras, siento que estoy encontrando ese equilibrio para poder avanzar hacia ese objetivo.

Agradecemos especialmente a la Agencia JECAN WeCan por el PR.



 
 

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