La noche del 15 de septiembre de 2026 quedará grabada en la memoria de miles de mexicanos que, reunidos en la Plaza de la Constitución, presenciaron el segundo Grito de Independencia encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum. La mandataria, primera mujer en ocupar la presidencia de México, protagonizó una ceremonia cargada de simbolismo, emoción y mensajes de inclusión, en un Zócalo completamente abarrotado.
Desde temprano, la plaza se llenó de familias, jóvenes y adultos mayores, todos dispuestos a celebrar el 216 aniversario de la Independencia nacional. Según estimaciones oficiales, más de 180 mil personas se congregaron en el corazón de la Ciudad de México, en una noche que combinó tradición, música y un ambiente festivo. El grupo Intocable animó a la multitud con su espectáculo antes de dar paso al acto central.
Un momento histórico: la escolta femenina y la entrega de la Bandera
Uno de los momentos más significativos de la ceremonia fue la entrega de la Bandera Nacional a la presidenta Sheinbaum por parte de la escolta del Heroico Colegio Militar, integrada exclusivamente por mujeres cadetes. Este gesto, cargado de simbolismo, resaltó la presencia y el papel de las mujeres en la vida pública y militar del país, y fue recibido con ovaciones por la multitud.
Acompañada por su esposo, Jesús María Tarriba Unger, la presidenta apareció en el balcón principal de Palacio Nacional poco después de las 23:00 horas. Tras recibir el lábaro patrio, Sheinbaum hizo repicar la Campana de Dolores, evocando el llamado original a la independencia, y luego ondeó la bandera ante los miles de asistentes.
Las arengas que celebraron la diversidad y la igualdad
En su arenga, Claudia Sheinbaum no solo recordó a los héroes y heroínas tradicionales de la independencia, como Miguel Hidalgo, Josefa Ortiz de Téllez Girón, José María Morelos y Leona Vicario, sino que también rindió homenaje a figuras históricas menos mencionadas y a la diversidad del México actual. Entre los “vivas” resonaron nombres como Gertrudis Bocanegra, Antonia Nava y Guadalupe Victoria, así como un reconocimiento especial a los pueblos indígenas, afromexicanos y migrantes.
“¡Viva la independencia! ¡Viva la dignidad! ¡Viva la libertad! ¡Viva la igualdad! ¡Viva México libre e independiente!”, exclamó la presidenta, en una arenga que puso énfasis en los valores de inclusión y justicia social. El público respondió con entusiasmo, llenando el Zócalo de voces y aplausos.
Fuegos artificiales y una multitud unida
Tras la ceremonia oficial, el cielo de la capital se iluminó con un espectáculo pirotécnico que marcó el cierre de la noche. La multitud permaneció unida en la celebración, entonando el Himno Nacional y compartiendo un sentimiento colectivo de orgullo y esperanza.
El segundo Grito de Independencia de Claudia Sheinbaum no solo reafirmó una de las tradiciones más queridas de México, sino que también reflejó los cambios y avances en la sociedad mexicana. La presencia de una escolta femenina y los mensajes de inclusión y diversidad marcaron una diferencia significativa, dejando claro que la historia, aunque llena de símbolos, sigue escribiéndose cada año en el corazón del país.




















































