La noche en el Estadio Azteca había dejado un empate intenso entre Rayados de Monterrey y las Águilas del América, pero la verdadera tensión se trasladó a la sala de prensa. Allí, Matías Almeyda, entrenador de Rayados, protagonizó uno de los momentos más comentados de la jornada al enfrentar con firmeza a un reportero que lo cuestionó sobre una supuesta falta de respeto hacia el club capitalino.
El foco de la polémica giró en torno a unas declaraciones previas al partido, en las que Almeyda habría sugerido que el América no era un parámetro para medir el nivel de su equipo. La frase, que circuló en el ambiente futbolístico y llegó hasta el delantero azulcrema Miguel Borja, encendió los ánimos antes del pitido inicial. Borja, consultado sobre el tema, respondió con determinación: “Mejor que hable así. Nos vemos en el Azteca”.
La frase que desató el cruce
Sin embargo, tras el empate 1-1, Almeyda aprovechó la conferencia para aclarar su postura y defender su trayectoria. Visiblemente molesto, el técnico argentino negó haber desmerecido al América y pidió respeto ante los medios. “No me escuchaste. Previo a eso di el valor que tiene América, su entrenador y jugadores. Cambiaron la pregunta que le hicieron a Borja, se la hicieron con una mala intención. Si algo me caracteriza es que he respetado a cada equipo y a mí no me ensucien”, expresó con contundencia.
El entrenador insistió en que sus palabras habían sido sacadas de contexto y que, lejos de minimizar al rival, había destacado la historia y el plantel del América. “No dije que fuera parámetro América y puse como ejemplo: cuando ganamos contra Cruz Azul muchos pensaron que era parámetro y al siguiente partido perdimos. Desvirtuaron mi contestación, está bueno que escuchen antes de preguntar”, agregó, subrayando su incomodidad ante la interpretación de sus declaraciones.
Un empate con sabor a justicia
Más allá de la controversia, Almeyda se mostró sereno respecto al resultado obtenido en la cancha. El partido, que formó parte de los festejos por el 110 aniversario del América, fue parejo y disputado. Diego Rossi abrió el marcador para los locales, pero Santiago Bueno igualó para Rayados, sellando un empate que, según el técnico argentino, reflejó lo sucedido en el campo.
“No sé si merecía más. Competimos bien, el primer tiempo hicimos un partido inteligente y América tiene un gran plantel, un excelente entrenador y sabíamos que iba a ser difícil. Lo hicimos bien, en líneas generales me quedo conforme, me hubiera gustado llevarme los tres puntos, pero creo que el punto está bien para los dos”, valoró Almeyda.
El desafío de la Liguilla y el respeto como bandera
El empate dejó a Monterrey fuera de los puestos de clasificación directa a la Liguilla, una situación que el entrenador no eludió. “Tenemos que entrar a Liguilla y esa es una realidad”, sentenció, consciente de la exigencia que implica dirigir a un equipo como Rayados en la recta final del torneo.
El episodio en la conferencia de prensa dejó en claro que, para Almeyda, el respeto y la claridad en la comunicación son valores fundamentales. Su reacción, lejos de ser un simple exabrupto, fue la defensa de una trayectoria marcada por la honestidad y el reconocimiento al rival. En un fútbol donde las palabras pueden encender pasiones y alimentar rivalidades, el técnico argentino eligió poner un límite: “No me ensucien”.
Así, la noche en el Azteca no solo dejó un empate en el marcador, sino también una lección sobre la importancia de escuchar, interpretar y respetar, dentro y fuera de la cancha.



















































