La escena, captada en video y difundida ampliamente en redes sociales, muestra a Cora de Jesús Rodríguez, madre y vocera de familias con niños con cáncer, intentando acercarse a la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, durante una visita al Hospital de Alta Especialidad. Su objetivo era claro: exigir el suministro de medicamentos oncológicos para sus hijos y los de otras familias que atraviesan la misma lucha. Sin embargo, lo que ocurrió fue un momento de tensión y dolor: una escolta de la mandataria la empujó y le negó el acceso, mientras Cora, entre lágrimas, reclamaba ser escuchada.
El incidente, lejos de ser un hecho aislado, reavivó la preocupación y el debate sobre el trato que reciben las madres y padres que alzan la voz por la salud de sus hijos. En el video, se escucha a Cora decir: “No me empuje, me está lastimando”, mientras la escolta la sujeta del brazo. La respuesta de la gobernadora, “Usted no es madre de familia”, fue recibida con incredulidad por la activista, quien respondió: “Claro que sí, tengo dos hijos”.
Una lucha que trasciende lo personal
Cora de Jesús no es solo una madre preocupada por sus hijos: se ha convertido en vocera de muchas familias que enfrentan el mismo drama. Su hijo Rosendo fue diagnosticado con leucemia y continúa bajo vigilancia médica, mientras que otra de sus hijas también es paciente del hospital debido a tumores. Para ella, el acceso a los medicamentos no es un privilegio, sino una cuestión de vida o muerte.
Tras el altercado, Cora denunció que fue expulsada del hospital y anunció que presentará una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por lo que considera una violación a sus derechos y a los de sus hijos. “Si la gobernadora me demuestra que no tengo familiares tratándose aquí, me retiro. Mi hijo está en vigilancia”, afirmó, subrayando la legitimidad de su reclamo.
El trasfondo de una crisis persistente
El caso de Cora de Jesús se suma a una serie de protestas y reclamos que, en los últimos años, han puesto en evidencia el desabasto de medicamentos oncológicos en hospitales públicos de México. Padres y madres han denunciado en repetidas ocasiones la falta de insumos esenciales para el tratamiento de sus hijos, una situación que genera angustia y, en muchos casos, pone en riesgo la vida de los pequeños pacientes.
La reacción de Rocío Nahle ante las protestas ha sido motivo de polémica. En declaraciones previas, la gobernadora calificó algunas manifestaciones como “un show mediático”, lo que ha sido interpretado por los familiares de pacientes como una muestra de falta de sensibilidad ante la gravedad del problema. Nahle, por su parte, ha aclarado que sus comentarios estaban dirigidos a un médico que participó en una movilización y no a los familiares de los pacientes.
El reclamo que no se apaga
El episodio vivido por Cora de Jesús pone rostro y voz a una problemática que afecta a cientos de familias en Veracruz y en todo el país. Más allá del incidente puntual, su historia refleja el dolor, la frustración y la determinación de quienes luchan cada día por el derecho a la salud de sus hijos. La imagen de una madre impedida de acercarse a la autoridad para exigir lo más básico –medicinas para salvar la vida de sus hijos– interpela a la sociedad y a los responsables de garantizar el acceso a tratamientos médicos.
Mientras Cora prepara su denuncia ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, su caso se convierte en símbolo de una demanda colectiva: que ninguna familia tenga que enfrentar barreras ni ser revictimizada cuando lo único que busca es una oportunidad de vida para sus hijos.




















































