La tarde que debía ser de debate y expresión cultural en el Instituto de Cine y Televisión Satyajit Ray, en Calcuta, se transformó en una escena de caos y miedo. Seis estudiantes resultaron heridos tras un violento enfrentamiento que, según denuncian los afectados, incluyó ataques con cuchillos y persecuciones dentro del campus universitario.
El incidente, ocurrido el domingo, no solo dejó heridas físicas, sino que puso en evidencia la creciente tensión ideológica que atraviesa a las instituciones educativas en la India. Todo comenzó cuando el Akhil Bharatiya Grahak Panchayat, una organización de consumidores vinculada a la Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS)—considerada una de las principales influencias del partido gobernante Bharatiya Janata Party (BJP)—alquiló el teatro principal del instituto para un evento. La noticia de la afiliación política de los organizadores generó inquietud entre los estudiantes, quienes temían que el acto se utilizara para promover una agenda ideológica dentro del campus.
Una protesta que escaló
Poorvi Bondre, integrante del sindicato estudiantil, relató que los estudiantes confrontaron verbalmente a los asistentes tras enterarse de los vínculos del grupo con la RSS. Según su testimonio, la situación se tornó rápidamente hostil: “Nos llamaron antinacionales y naxalitas, y nos atacaron con cuchillos”, afirmó Bondre. El sindicato denunció que algunos estudiantes fueron perseguidos, a otros les rasgaron la ropa y les robaron sus teléfonos.
La tensión no se limitó al interior del campus. Un grupo numeroso se congregó fuera de las instalaciones e intentó ingresar para atacar a los estudiantes que permanecían adentro. Incluso con la presencia policial, se reportaron lanzamientos de piedras y nuevos intentos de agresión. Entre los heridos, se encuentra un joven golpeado en la cabeza y otra persona que, según el sindicato, fue atacada con un cuchillo.
Versiones enfrentadas y un campus en vilo
El Akhil Bharatiya Grahak Panchayat rechazó la versión estudiantil y aseguró que algunos de sus propios integrantes también fueron agredidos, lo que, según su relato, desencadenó los enfrentamientos. La organización afirmó que los estudiantes dañaron sus carteles y obstaculizaron el desarrollo del evento. Uno de sus representantes declaró que cuatro de sus miembros debieron ser trasladados a un hospital tras el altercado.
La policía fue desplegada en el campus para restablecer el orden y prevenir nuevos incidentes, mientras la comunidad universitaria permanece en estado de alerta. La administración del instituto, según el sindicato, no había informado previamente a los estudiantes sobre la autorización del evento, lo que contribuyó a la confusión y el malestar.
Más allá de los hechos: el debate sobre la convivencia universitaria
El ataque en el Instituto Satyajit Ray ha generado preocupación y debate sobre la seguridad en los espacios educativos y la convivencia pacífica entre diferentes grupos ideológicos. Lo que comenzó como una protesta estudiantil se convirtió en un episodio que refleja la polarización política que atraviesa a la sociedad india y la fragilidad de la libertad universitaria ante intereses externos.
Mientras los heridos se recuperan y las investigaciones continúan, la comunidad académica se pregunta cómo evitar que la violencia suplante al diálogo y cómo proteger la esencia plural de sus instituciones. El episodio deja una lección dolorosa: la universidad, espacio de encuentro y pensamiento crítico, no está exenta de los conflictos que sacuden a la sociedad en su conjunto.




















































