La muerte de Danilo Neves Pereira, el docente universitario brasileño de 35 años que estuvo desaparecido durante casi una semana en la Ciudad de Buenos Aires, abrió múltiples interrogantes sobre sus últimas horas y, en particular, sobre la cita que había concretado con una persona conocida a través de una aplicación.
El caso comenzó a tomar forma a partir de un mensaje que hoy aparece como una pieza clave en la reconstrucción de los hechos. “Avenida de Mayo 748, departamento 112, quinto piso”, escribió Pereira a sus allegados en lo que fue su última comunicación antes de desaparecer, durante la madrugada del 14 de abril.
Según los testimonios reunidos por la investigación, el profesor había acudido a ese lugar para encontrarse con una persona que había conocido por una app de citas. De acuerdo con el relato de un amigo citado por La Nación, se trataba de “un chico chileno”. Ese encuentro es hoy uno de los puntos centrales del caso.

Según trascendió, ese amigo incluso logró comunicarse con la persona con la que Pereira se había reunido. Según esa versión, el docente se habría retirado del departamento luego de “una pequeña discusión”, aproximadamente a la misma hora en que envió su último mensaje.
Qué pasó después de la cita de Danilo y este desconocido
Después de eso, el profesor dejó de responder llamadas y mensajes. Su celular se apagó y comenzó una búsqueda desesperada encabezada por familiares, amigos, el consulado de Brasil y el Departamento de Personas Desaparecidas de la Policía de la Ciudad.
Durante días, la hipótesis de qué había ocurrido tras esa cita se volvió el eje del misterio. Este lunes, sin embargo, la investigación dio un giro inesperado. Fuentes policiales confirmaron que Danilo Neves Pereira había muerto apenas horas después de su desaparición en el Hospital General de Agudos José María Ramos Mejía, donde había ingresado con una descompensación psicotrópica vinculada, según se informó, al consumo de cocaína.

El dato que impactó aún más fue que su cuerpo permanecía en la morgue como NN, sin haber sido identificado hasta casi una semana después. Con ese hallazgo, la línea investigativa sobre la cita no desaparece, pero cambia de eje.
Por ahora, no trascendió que la persona con la que se reunió esté imputada ni que haya indicios oficiales que vinculen directamente a ese encuentro con una acción criminal. Sin embargo, los investigadores buscan establecer qué ocurrió en esas horas previas a que Pereira apareciera descompensado y cómo salió del edificio de Avenida de Mayo.
También resta esclarecer en qué circunstancias llegó al hospital y si hubo terceros involucrados en ese traslado o en sus últimas horas. La conmoción es mayor por la historia personal de la víctima. Pereira había llegado a Buenos Aires hacía seis meses, tenía una trayectoria académica consolidada y estaba a punto de defender su doctorado en lingüística aplicada.
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