En tiempos en los que miles de jóvenes se filman haciendo locuras, siguiendo trends o "farmeando aura" para ganar seguidores, es un hombre de 84 años el que logra romper el algoritmo. Sin estridencias, sin micrófonos y sin más escenografía que la mesa de un clásico bodegón, el Abuelo Coqui (@abuelocoquiok) ya se convirtió en ese refugio de paz que muchos buscan al scrollear el celular.
Para entender la magia detrás de este suceso sin precedentes, nos sentamos a conversar con Salomón Darwiche (84, el ya mítico Abuelo Coqui) y Martín Dlugonoga (29), el músico, productor y compositor que trabaja con bestias de la escena urbana como Bizarrap y Trueno, y ostenta un Disco de Oro por crear el hit Hola, qué tal? del español Beret, pero que, en este living del barrio de Palermo, es simplemente un nieto mirando con orgullo a su querido abuelo.

El origen de Coqui, el falso Héctor y el audífono que lo cambió todo
–Salomón, ¿por qué en redes lo conocemos como Coqui?
–Coqui: Es que dicen que de chiquito, yo era tan gordito que parecía un coquito. Una prima de mi mamá me puso ese apodo y ya nunca se me fue.
–Martín: Yo me enteré re tarde de que su nombre es Salomón. Y no fui el único sorprendido, ¡eh! La abuela también se sorprendió.
–Coqui: Sí, pasó lo mismo con mi mujer, con Ana María. Pero esto no fue ahora, eh. Fue hace mucho. Yo era vendedor en un comercio de venta de telas y como no me gustaba que me llamaran por el nombre que tengo, me lo cambié y me puse Héctor. Entonces todos me llamaban así. Y el día que me comprometí, le di los anillos a mi mujer, y ella los agarró y dijo: "Uy, mirá, se equivocaron acá. En vez de ponerte la H, te pusieron una S" (Presiona sus labios). Hasta ese momento mi mujer no sabía mi nombre... ¡Y se comprometió igual! (Risas).

–¿De qué origen es su nombre, Salomón Darwiche?
–Coqui: Mi papá era de Siria, Damasco. Y de ahí viene la línea familiar.
–¿Martín, por qué le pusiste "El abuelo de todos" en la descripción de su cuenta de Instagram? ¿Cuántos nietos tiene de verdad?
–Martín: Tiene cinco nietos, incluyéndome, pero le puse "El abuelo de todos" porque en los comentarios las personas empezaron a dejar a diario comentarios como: "Sos el abuelo que nunca tuve", "Mi abuelo falleció y te voy a decir abuelo a vos", etc, etc.
–Estuve viendo que el primer posteo es de abril de 2025, es decir, hace relativamente poco. ¿Cómo comenzó?, ¿estabas un día cualquiera con él y le dijiste "Te empiezo a filmar"?
–Martín: En realidad todo arrancó en TikTok un poco antes, en 2024... ya ni me acuerdo qué mes. Yo lo empecé a filmar a él en una reunión familiar porque no escuchaba, porque tenía un problema con un audífono. Me acuerdo que los hice callar a todos para que él cuente una historia. Y para tener la historia en algún lado, la filmé. Después la edité con subtítulos y dije: "Bueno, yo la subo a TikTok como para que esté en algún lado", no para que viralice. Y no viralizó. Ni el primer video, ni el segundo, ni el tercero. Hasta que subí un chiste de él que se viralizó y eso a mí me sorprendió muchísimo.
–Coqui: ¿Cuál era?
–Martín: El chiste de los huevos.
–Coqui: ¡Ah!
–Martín: Y cuando vi eso, le dije: "Che, vamos a juntarnos la semana que viene y vamos a pensar el contenido". Nos juntamos en un restaurante y no se nos ocurría nada hasta que en un momento pensé: "Bueno, ya fue, esto no es para nosotros". Y él pidió la cuenta, ¡y me encantó cómo pidió la cuenta! Así que lo frené y le pedí: "Pará, pedila de vuelta". Lo filmé. Le tiré: "Pedila de otra manera". Lo filmé otra vez. Y terminé armando un video llamado "Varias maneras de pedir la cuenta". Bueno, ese video se viralizó a niveles in-sos-pe-cha-dos: fuimos a la tele, nos levantaron los streamers, nos empezó a seguir Coscu. Y desde ahí empezó a crecer como loco. Para que te des una idea, en Instagram crecimos 100.000 seguidores en una semana.
–Coqui: Fue una cosa de locos.

De las cosas que prefiere olvidar a las sorpresas "culturales" que se avecinan
–Coqui, ¿y usted cómo le pega esto?, porque de la nada ahora es "El abuelo influencer".
–Coqui: A mí... me hace olvidar muchas cosas. Me saca de todo.
–¿En qué cosas piensa cuando dice "me hace olvidar"?
–Coqui: Mirá, yo tengo una fábrica de ropa de dama, que se llama Inédita, hace sesenta años y desde hace un par de años no nos está yendo muy bien. Y esa es mi gran preocupación, porque tengo muchos empleados. Pero cuando hacemos esto con él, eso se me hace en blanco. Me olvido de todo.
–Yo vi que subieron muchos consejos suyos. ¿Son los consejos que usted solía darle a él, o suele darle consejos a todo el mundo?
–Coqui: Son para todo el mundo. Y así me escriben. (Le toma el revés de la mano a su nieto) Contale del mensaje de ayer.
–Martín: ¡Uf! Ayer mandaron un mensaje espectacular. No me lo acuerdo exacto, pero decía algo así como: "Me cambiaste la vida, abuelo, porque hace 10 años que quiero olvidar a una novia que tuve y gracias a tus videos la pude olvidar". Era de un chabón de Colombia.
–¿Les llegan muchos mensajes privados?
–Martín: Muchísimos. Y ahora, como Meta traduce con IA, nos llegan mensajes en árabe, en portugués, de la India... Porque van para todos lados ahora los videos. Se traducen automáticamente.
–¿Y en el día a día, apareció alguien así muy extraño que les sorprenda?
–Coqui: Bueno... esta misma semana, hace sólo dos días, yo tuve un pico de presión y el médico que me vino a atender, lo primero que me dijo fue: "¡No!, no lo puedo creer... ¿A quién vengo a atender? ¡Al Abuelo Coqui!". Y le pregunté: "¿Doctor, usted me sigue?". "¡Pero cómo!", me respondió. Y como yo estaba con la presión alta, se quedó dos horas, porque si no me tenían que internar. Fue más que amable.
–Martín: O sea que lo que hacemos también le da salud al abuelo. O al menos le da una atención especial. ¡Pase VIP de médicos tenés ahora! (Risas)

–Coqui: ¡Y no sólo eso! Tuve cada caso...
–Martín: Contale de la señora que se puso a llorar.
–Por favor, cuéntenos la historia.
–Coqui: Mi mujer se había ido con el hermano a un médico, y yo les dije que los esperaba en un café de Paraguay y Azcuénaga. Cuestión que entro al café y había dos señoras sentadas en una mesa. Y una me mira y le dice a la otra: "Mirá, mirá, mirá quién entra". La señora se da vuelta y se pone a llorar. Por supuesto le dije: "Señora, cálmese, por favor". Pero ella me decía: "No lo puedo creer. Hace días salí de una internación y estuve constantemente con usted. Me hizo muy bien muchas cosas que usted dice". Y yo me fui a una mesa y ella se quedó llorando.
–Le debe tocar el corazón que pasen cosas así.
–Coqui: Sí. Mucho... y en la calle me gritan de los autos (Sacude la cabeza incrédulo).
–Martín: Te cuento una inédita... Están haciendo un proyecto de ley para que sea Persona de Interés Cultural Argentino. O algo así. No sé exacto el título de la cosa, pero a fines de agosto se vota. Y ya salga o no salga, me parece buenísimo que se vote que el Abuelo Coqui sea de Interés Cultural (Risas).

–Martín, ¿y a vos qué te hace sentir hacer esto con tu abuelo?
–Martín: ¡Es impresionante! Y nos acercó muchísimo. Antes teníamos una cena semanal, pero ahora nos estaremos juntando a trabajar unas tres veces por semana.
–Coqui: Él es mi nieto mayor. Yo tengo tres hijos, dos mujeres y un varón, y él es el hijo de Claudia, mi hija mayor.
–Martín: ¡Pero ninguno de los otros nietos está tan loco como yo! A ningún otro se le ocurrió filmarlo. Lo mío llega a niveles de locura extremos, y esto derivó en cada cosa que no tiene sentido. A la cuenta del abuelo nos escribió J Balvin, por ejemplo.
J Balvin, Milei y "el universo Abuelo Coqui"
–¿El colombiano? ¿Qué dijo?
–Martín: Nos empezó a seguir y nos puso: "Abrazo, el contenido que hacen es espectacular". Y no es lo único que pasó, eh. Javier Milei nos reposteó, y Alberto Fernández también. Todo tipo de políticos. Incluso algunos que yo no conozco de Venezuela y de Colombia.

–¿Qué reposteó Milei?
–Martín: Un video que hicimos en el auto, en el que yo le decía "dame el consejo que más te haya impactado", y él me respondió: "El diablo conoce tu nombre pero te llamará por tu error. Dios conoce tu error pero te llamará por tu nombre. Por eso, siempre que venga alguien y te hable de tus errores, ya sabés de parte de quién viene".
–¿Y todas esas frases simplemente se le ocurren, o están buscando material en algún lado?
–Coqui: No, componemos juntos.
–Martín: Las escribimos juntos en realidad. Lo de "tirame el consejo" es un acting. Además, todos los videos del Abuelo Coqui los relaciono con una canción mía que siento que a la gente realmente le puede servir. De hecho, cuando hicimos ese video que reposteó Milei, me empezaron a llamar de las majors, de Warner, de Sony, y me dijeron: "Es la primera vez en la historia de la música que vemos que un presidente repostea la promoción de una canción, nunca vimos algo así". Es que todo lo que es el universo Abuelo Coqui no tiene precedente.
–¿Hay otros abuelos influencers por acá?
–Martín: Sí. Hay uno más humorístico que es más de "pongo la cámara y ya está", pero que me hace morir de risa. La diferencia con él (Mira a su abuelo), es que su contenido es un poquito más intelectual, más pensado, editado... No es tan orgánico en ese sentido, pero es para que a la gente le sirva realmente.
–Que le quede como el consejo.
–Martín: Exacto.

Relatos que estremecen
–Coqui: Esto no te lo conté, pero a fin de año, en un hotel, el muchacho que daba las toallas de la pileta me miró y me dijo: "¿Usted sabe que me salvó?". "¿De qué te salvé?", le pregunté. "Me salvó de que me haga daño a mí mismo. Yo estuve viviendo con una chica tres años y medio, y me separé, y la separación me hizo muy mal. Pero tengo un amigo que me dijo: 'Poné en el celular Abuelo Coqui y escuchalo'. Y lo escuché y me hizo tan bien, tan bien, que me fui olvidando de la relación que tenía", me dijo.
–Es como un regalo del cielo todo esto.
–Coqui: Sí.
–Martín: Algunas cosas que nos llegan son de verdad muy impactantes (Se pone serio). Yo empecé a escribir canciones pensando primero en el consejo de él, e hicimos una que la idea troncal de la canción era una frase de él que decía: "Si te encontraras en una plaza con todas las personas que conociste a lo largo de tu vida, ¿a quién irías a buscar primero y qué le dirías?". Y él decía: "Si la persona está, llamala, decile todo lo que le tenés que decir y mandale esta canción. Y si esa persona no está, escuchá vos solo la canción, que en algún lado esa persona va a estar escuchando esa canción con vos".

–¿Cómo se llama el tema?
–Martín: Las cosas que no dije. Y ese tema provocó varias cosas, pero hay dos muy feas (Duda de si seguir hablando).
–Coqui: Contalos, contalos.
–Martín: Uno en YouTube me puso: "Mirá, te voy a contar por qué a mí me cambió la vida tu canción. Yo soy paciente terminal y no me queda mucho tiempo, y tu canción me vino perfecto para mostrársela a toda la familia. Así que los reuní a todos, puse la canción y les dije: 'Esto es lo último que les quiero decir antes de irme'".
–Fuerte.
–Coqui: La otra también es fuerte.
–Martín: Sí. Me enteré también que un chico mandó el link de Spotify al grupo familiar y a las dos horas se suicidó. Usó la canción para despedirse.
–¿Cómo te enteraste de eso?
–Martín: Porque me lo escribió el hermano por YouTube.
–¿Te comunicaste con esa familia?
–Martín: No, no.
–Coqui: Nos pareció fuertísimo.
–Martín: Y nos llevó a entender que lo que hacemos es bastante más grande que nosotros, y que esa canción ya no es más mía, ni los consejos de él son de él. Yo ya después de ese mensaje... cuando canto esa canción la siento como un cover. Con él descubrí que la música no es mía ni los consejos son de él, que cada uno los usa para bien o para mal, o como quiera.
Los comentarios de "la abuela", las propuestas indecentes y el sueño Monumental
–¿Todo el álbum Un café con el abuelo nació en función de lo que generaron en redes?
–Martín: Sí.

–Coqui: E hicimos teatro también. Estuvimos en el Margarita Xirgu.
–Esto les va a sorprender a muchos. Así que tengo que preguntarles: ¿Qué hicieron sobre el escenario?
–Coqui: Yo me senté a conversar con él, diciéndole algunas cosas y contando algún chiste, y a la gente le encantó.
–Martín: Pusimos una mesa de café, dos cafés como acá, y del otro costado estaba mi banda. Entonces yo iba y cantaba un tema y él me daba el consejo por el cual salía el tema. Pasa que desde que hago videos con él, ninguna canción es porque sí, todas tienen un sentido y una explicación atrás.
–Es imposible no pensar en lo que lo vas a extrañar el día que se vaya.
–Martín: Sí... Pero de acá a 30 años lo vemos.
–Coqui: Ahora estamos pensando en que posiblemente hagamos teatro a fin de año.
–Martín: Pará. ¿Sabés qué me pasó en el Gran Rex cuando fui telonero de Beret (N. de la R.: el cantautor español)? Cuando salí a tocar, no logré terminar el primer tema porque la gente estaba levantando carteles con nuestro nombre, diciendo frases de él, pidiendo canciones... No podía creer lo que estaba pasando. Un delirio.
–¿Y la abuela qué dice de todo esto?
–Coqui: ¿La abuela? (Risas). Ella está contenta.
–Martín: ¡Y curiosa! A veces me llama y me pregunta: "¿Cómo te fue en el último video? ¿Cuántas vistas tiene?". "Un millón", le digo. "Mmm, poco", me dice (Risas). Yo creo que si hubiese estado la abuela, tendríamos 30 millones de seguidores.

–¿Tan genial es la abuela?
–Martín: Es espectacular, una cosa de locos, porque interrumpe y le agrega humor. Pero no me deja filmarla.
–Imagino que debe charlar con las amigas de esto. Al fin y al cabo, no todas las octogenarias tienen un marido influencer.
–Coqui: Sí. Justo la semana pasada fue el cumpleaños de una amiga, estaban en la mesa charlando, y una le dice: "Qué bien que está tu marido, ¿eh?". Entonces las demás preguntaron: "¿Qué? ¿Qué pasa con el marido de ella?". Y esa mujer les contó a todas. Así que todas agarraron el celular y empezaron a seguirme y a felicitarla (Risas).
–La pusiste orgullosa.
–Coqui: Sí, sí. Tengo muchas anécdotas como estas. Muchas.
–Martín: Y eso que yo le filtro los mensajes al abuelo... Él nunca se vio los mensajes que tiene de algunas abuelas (Muchas más risas).
–¿Hay propuestas indecentes?
–Martín: Todos los días.
–¿Llegó a enterarse de alguna propuesta?
–Martín: Jamás. Jamás.
–No le cuentes a la abuela.
–Martín: ¡No!, a ella menos. Me puede hacer cerrar la cuenta (Risas). Aparte tenemos mensajes de Instagram, TikTok y Facebook, y en Facebook encima mandan audios.
–¿Y también les llegaron propuestas laborales?
–Martín: Sí. Estamos haciendo publicidades de lácteos, de tarjetas, de cremas...
–En cualquier momento van a empezar a ir a eventos.
–Martín: ¿Te imaginás la presencia del Abuelo Coqui en boliches?, sería espectacular.

–Hay que ver cómo se lleva con la presión eso.
–Coqui: (Risas)
–¿Tienen alguien que los ayude o vos manejás todo, Martín?
–Martín: Hago todo yo. Filmo, edito, publico un video cada dos días. Todo yo. Llegamos a tener propuestas de management, pero él no es un influencer normal.
–¿Se considera un influencer, Coqui?
–Coqui: Sí. La verdad que sí. Después de todo lo que me dicen, de todo lo que me escriben... sí. Lo que nunca pensé en mi vida. Nunca jamás pensé que a esta altura de mi vida iba a hacer lo que estoy haciendo. Pero me encanta.
–¿Por qué filman en restaurantes?
–Martín: Porque me gusta que sea casual. Y el ruido de la gente del restaurante y que no tenga micrófono, porque nunca le compré un micrófono, suma. Es celu y hablá. Y si hay mucha gente le pongo la cámara más cerca, listo. Es que me parece que la combinación de un guión muy escrito, muy pensado, con una grabación poco pensada, funciona bien.
–Funciona. La mayoría de la gente piensa que lo tira en el momento de verdad, no que está preescrito.
–Martín: Y está todo escrito.
–Coqui: El domingo pasado fuimos a almorzar a Café Tabac, y después de almorzar nos pusimos a hacer videos. Y vino todo el restaurante.
–Martín: Y lo gracioso es que ahí tienen unas luces que son como unas aureolas. Y yo ni pensé en el fondo cuando lo filmé. Y cuando lo subí empezaron a hacer un hilo en los comentarios diciendo que él en realidad es un ángel, y que yo buscaba transmitirlo. Cualquier cosa.
–Pero que se divierten, se divierten.
–Coqui: Sí, sí. Por eso te digo, ¡me hace olvidar todo! Me hace bien.
–Martín: Por eso yo ya le dije que se cuide, porque necesitamos llegar a un River. Yo a él le firmo la renuncia el día que salgamos de un River lleno. Antes de eso no renuncio (Sonríe con una mirada cargada de afecto). Así que cuidate lo de la presión y tomate la pastilla, porque hasta River no frenamos.

Fotos: Diego García
Retoque digital: Roshi Solano
Agradecemos a Pablo Riggio

