Topa habla sobre Hugo, su pareja y engranaje perfecto en la crianza de Mitai: "Somos una familia hermosa" – GENTE Online
 

Topa habla sobre Hugo, su pareja y engranaje perfecto en la crianza de Mitai: "Somos una familia hermosa"

Diego Topa y su pareja Hugo Rodríguez con su hija Mitai
El gran referente del universo infantil abre las puertas de su intimidad ante GENTE: cómo fortaleció junto a su pareja un proyecto familiar basado en la empatía.
Entretenimiento
Entretenimiento

Diego Topa atraviesa una etapa de renacimiento personal y profesional, pero hay algo que parece funcionar como su verdadero motor: la familia que construyó junto a Hugo Rodríguez y su hija Mitai (nombre de origen guaraní que significa niño o nene). Son pareja, padres y también compañeros creativos, una combinación con la que encaran tanto su vida doméstica como sus proyectos laborales más ambiciosos.

Hay una escena doméstica que quizás explique mejor que ninguna otra cómo funciona la familia de Topa. Es temprano y él se ocupa de levantar a Mitai, llevarla al colegio y poner en marcha el día. Cuando llega la noche y la energía empieza a agotarse, es Hugo quien toma la posta. No hay una fórmula rígida ni mucho menos un guión, tal como explica Topa cuando habla con GENTE acerca del hombre con quien comparte mucho más que la crianza.

“Los compañeritos nos dicen a todos ‘Papá’. Y nos da mucha ternura eso”, asegura Topa sobre cómo Mitai bautizó a sus dos padres.

Mitai tiene seis años y creció viendo a sus dos papás trabajar, crear, acompañarse y estar presentes. En casa y en el colegio, cuenta Topa, son simplemente una familia más. Esa naturalidad es algo que el artista valora especialmente después de años en los que las familias diversas estuvieron obligadas a explicar demasiado su propia existencia. Hoy, en cambio, lo cuenta con una tranquilidad que dice mucho: no sienten que tengan que definirse permanentemente frente a los demás.

Y hay un detalle que resume toda esa intimidad mejor que cualquier cosa. Como a Mitai no le salía decir Diego, terminó bautizando a sus padres con dos nombres propios: “Papá Tebo” y “Papá Ubi”. Así los llaman en casa y también en la escuela. “Los compañeritos nos dicen todos ‘Papá’. Y nos da mucha ternura eso”, cuenta.

Dos padres, una crianza y una pregunta que cambia todo

La paternidad también modificó la manera en que Topa entiende su propia sensibilidad. Siempre fue una persona protectora –recuerda que de chico ya cuidaba a sus hermanos y primos–, pero tener a Mitai hizo que esa característica adquiriera otra dimensión. Reconoce que es un papá bastante miedoso con determinados peligros, especialmente los relacionados con la calle y el cuidado cotidiano, aunque intenta no transmitirle esos temores a su hija.

“El enamoramiento viene con la admiración. Hugo (Rodríguez) tiene una sensibilidad y una sutileza increíble para cuidar los productos”, confiesa el conductor sobre su pareja y socio creativo.

–¿Cómo se dividen las tareas en casa con Hugo?

–Nos vamos turnando. Los dos trabajamos para lo mismo porque él también se dedica al mundo infantil.

Cuando se refiere a alternarse con Hugo las tareas tiene algo más profundo que una simple organización doméstica. Para Topa, compartir la crianza también significa compartir responsabilidades y reconocer las fortalezas del otro. No se trata de hacer exactamente lo mismo, sino de encontrar una dinámica que funcione para los tres y también, como cualquier padre, sea lo suficientemente flexible para adaptarse a otras coyunturas.

En esa construcción aparece además una idea que el artista repite cuando habla de paternidad: permitirse equivocarse. La llegada de Mitai ocurrió durante la pandemia, cuando ambos estaban en Estados Unidos y lejos de sus familias y amigos de Argentina. Como recurrieron a la gestación subrogada, permanecieron seis meses allí, atravesando buena parte de ese primer período prácticamente solos.

Fue una experiencia exigente, especialmente porque todo era nuevo. Topa cuenta que tuvieron que atravesar dificultades con intolerancias y alergias alimentarias y que encontrar la fórmula adecuada para su hija se convirtió en un verdadero desafío. Esa experiencia terminó siendo también una de las razones por las que hoy puede hablarle a otros padres desde un lugar diferente: no desde la teoría, sino desde haber estado ahí.

“Con mi pareja compartimos la vida y la pasión por crear para los chicos”, resume Topa sobre el vínculo que sostiene a su familia dentro y fuera de cámara.

Hugo, el compañero que terminó convirtiéndose también en socio creativo

Hay otro elemento que vuelve particular la relación entre Topa y Hugo: trabajan juntos. Y no como una extensión anecdótica de la pareja, sino en proyectos concretos que combinan sus talentos.

Hugo Rodríguez –quien interpretaba a uno de los personajes de Los Rulos, de Junior Express, el icónico envío que Diego condujo por años en la pantalla de Disney y dio lugar al "rockstar" elegido por los chicos que tomó teatros y plataformas– está dedicado al universo infantil y comparte con Topa una sensibilidad creativa que viene de mucho antes de la familia que construyeron. Esa conexión profesional se transformó con los años en una verdadera sociedad artística.

–¿Qué pasa cuando el amor y el trabajo se mezclan?

–El enamoramiento viene con la admiración. Hugo tiene una sensibilidad y una sutileza increíble para cuidar los productos. Esa es una de las cosas que me encantan de él.

Topa recuerda especialmente los tiempos de Junior Express, cuando podían quedarse hasta las cinco de la mañana escribiendo guiones. Para él, ese nivel de compromiso fue parte del secreto del programa y de la conexión que logró construir con varias generaciones.

Pero hoy esa sociedad tiene una nueva expresión: Que lío Hugo, el canal de YouTube de su pareja que Topa produce. El proyecto, lejos de quedar reducido a una actividad laboral de Hugo, terminó convirtiéndose en una producción familiar en la que también participa Mitai.

“La que canta la canción de Que lío Hugo es nuestra hija, Miti. Esto no lo sabía nadie”, revela Topa sobre el proyecto familiar que produce junto a Hugo Rodríguez.

–¿Cómo terminó involucrada Miti?

–Este es un proyecto familiar; de hecho, la que canta la canción de Que lío Hugo es nuestra hija, Miti. Esto no lo sabía nadie. Ella está en la creación, él lo produce y yo estoy como productor inversionista con mi productora.

La escena es casi perfecta: Hugo frente al proyecto, Topa detrás de la producción y Mitai poniendo su voz. Una familia que no necesita buscar demasiado lejos para encontrar un lenguaje común.

“Nos encanta trabajar en familia”: cuando la casa y el estudio se mezclan

La creatividad, en el caso de Topa y Hugo, no parece tener una frontera demasiado definida. La familia está atravesada por la música, los contenidos infantiles y los proyectos audiovisuales, pero eso no significa que Mitai esté obligada a seguir el camino de sus padres. Al contrario: Topa cuenta con orgullo que ella participa porque le divierte y porque tiene curiosidad.

También hay una mirada de fondo sobre la crianza. La pequeña hace ballet, jazz y comedia musical, es muy amiguera y, según cuenta su papá, tiene una sensibilidad especial hacia los demás. Hay un ejemplo que lo emociona particularmente: tiene una amiga celíaca y cuando van al supermercado suele preguntarle si determinado alimento puede comerlo su compañera.

Para Topa, esos pequeños gestos dicen mucho más que cualquier discurso sobre valores. La educación de una persona también ocurre en esas preguntas cotidianas, en la manera de mirar al otro y en la posibilidad de crecer dentro de un entorno donde el cuidado es parte de la vida familiar. Por eso, cuando habla de Hugo, no se refiere solamente al hombre con quien comparte una casa o una hija. Habla de alguien con quien comparte una mirada sobre la infancia, una manera de trabajar y una sensibilidad parecida.

“En casa y en el colegio somos simplemente una familia más”, asegura Topa, sobre la naturalidad con la que Mitai creció viendo a sus dos papás trabajar, crear y acompañarse.

Una familia que encontró su propia forma de funcionar

Topa no romantiza la crianza. Sabe que implica cansancio, dudas y momentos en los que hay que pedir ayuda. También sabe que trabajar con la persona que se ama puede ser un desafío. Pero en su caso, la combinación parece haber encontrado un punto de equilibrio basado en algo que considera fundamental: la admiración.

“Con mi pareja compartimos la vida y la pasión por crear para los chicos”, dice. Y esa frase termina siendo probablemente la mejor definición de su vínculo.

Porque antes de ser una sociedad creativa fueron una pareja, y antes de que sus proyectos familiares incorporaran a Mitai, hubo una elección cotidiana de acompañarse. Hoy esa elección se traduce en llevarla al colegio, turnarse a la hora de dormir, resolver juntos los problemas de salud, acompañar sus actividades y verla crecer en un ambiente donde sus dos padres trabajan de aquello que aman.

Una familia que funciona como refugio, como equipo y también como laboratorio creativo. Para cerrar, una frase que, en definitiva, sintetiza con su propio sello cómo vive su presente de a tres con una naturalidad que no hace falta explicar: “Somos una familia hermosa”.

Fotos: Chris Beliera

Retoque fotográfico: Roshi Solano

Make up y pelo: Mariana Boe

Estilismo: Gimena Padial

Material audiovisual: Martina Cretella

Agradecemos a: Bolivia, Converse, Sastrería Windsor,

This is Navidad, Oggi Zapatos y Limay Denim y muy especialmente a Azul Acosta.





 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig