A menos de 2 horas de CABA: así es la granja educativa con parque aéreo y entradas accesibles ideal para toda la familia – GENTE Online
 

A menos de 2 horas de CABA: así es la granja educativa con parque aéreo y entradas accesibles ideal para toda la familia

Revista GENTE recorrió la Granja Educativa Don Benito, un espacio de Escobar donde chicos y grandes pueden conocer animales rescatados, aprender sobre el cuidado del ambiente y disfrutar de juegos aéreos. Su directora, Milagros Fernández, nos acompañó durante la visita y contó las historias detrás de algunos de sus residentes.
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A pocos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires existe un lugar donde los animales rescatados, la naturaleza y la aventura conviven en un mismo predio. Se trata de la Granja Educativa Don Benito, ubicada en Ingeniero Maschwitz, Escobar, una propuesta pensada especialmente para disfrutar en familia y acercar a los más chicos al mundo rural y al cuidado del medio ambiente.

Revista GENTE recorrió el predio junto a Milagros Fernández, su directora, quien nos fue presentando algunos de los más de 80 animales que actualmente viven allí y contando las historias detrás de varios de ellos.

"La granja nació en el año 2017. Además de ser un espacio turístico para chicos y familias de todas las edades, se trata de un espacio para la rehabilitación de animales maltratados", comienza contando Fernández sobre los inicios de este centro educativo.

La Granja Educativa Don Benito nació en 2017 con el objetivo de acercar a los chicos al cuidado de los animales, la naturaleza y la vida rural.

La iniciativa cuenta además con el acompañamiento de un comando de Policía Rural que interviene en situaciones de abandono o maltrato. "Generalmente ellos reciben llamados. Por ejemplo, que denuncian a caballos usados para tracción a sangre o que son abandonados. Una vez que nos contactan, nosotros intervenimos en los casos que se nos permite", explicaFernández.

Los animales rescatados que encontraron una nueva oportunidad

Uno de los primeros encuentros durante la recorrida es con la vaca Humberta, que llegó a los comienzos de la granja y que, pese a su avanzada edad, mantiene un carácter particularmente dócil.

"Humberta es uno de los primeros animales que llegó. Es una vaca viejita, pero dulce", ilustra la directora de la granja. Cerca de ella aparece Nacha, otra de las habitantes históricas del predio. "Está hace seis años. La terminamos de criar a mamadera a sus seis meses... Era una gorda preciosa", recuerda.

Humberta, una de las vacas más longevas de la granja.

Mientras la recorrida continúa, aparecen tres animales que se llevan todas las miradas. "Acá tenemos a dos llamas y a una infiltrada que es yegua", muestra Fernández entre risas al tiempo que nos invita a acercarles comida autorizada.

Las llamas son Minerva y Grigri, mientras que Magnolia es la yegua, protagonista además de una de las historias de rescate que más llaman la atención. "Rescatada del maltrato, estaba a tracción a sangre y perdió uno de sus ojitos".

Los visitantes pueden alimentar a los animales durante el recorrido, pero deben utilizar únicamente el alimento balanceado que se vende dentro del predio.

Cada animal tiene además sus propias necesidades y particularidades. Es el caso de Cuernitos, una de las cabras más longevas del lugar, que lleva una pequeña vestimenta para protegerse del frío. "Es la cabra más viejita, por eso tiene ropita", relata Milagros mientras la señala reposando con un buzo de polar rosa.

Milagros a la vez aclara que las cabras más pequeñas y las de mayor edad permanecen separadas del resto. "En una especia en la que suelen pelear porque establecen jerarquías. Las más viejitas suelen estar más rezagadas", nos informa.

La granja cuenta con más de 80 animales rescatados del maltrato.

En otro sector aparecen Clemente y Brenda, una mula y una burra. Mientras que Brenda se muestra más accesible, Clemente tiene una personalidad muy particular. "Hace muchos años está con nosotros y no le gusta que lo toquen. Por eso no se lo toca, tratamos de respetarlo", afirma la directora de Don Benito.

La idea de la granja es justamente que la interacción con los animales se produzca siempre de manera responsable. Los visitantes pueden darle de comer, pero únicamente el alimento balanceado autorizado que se vende dentro del predio.

Decenas de ovejas forman parte de los habitantes de esta encantadora granja educativa.

Una granja que también busca enseñar

Más allá de la posibilidad de observar de cerca animales que no suelen formar parte de la vida cotidiana de muchos chicos, Don Benito nació con un objetivo educativo.

"Es una propuesta para niños y familia al aire libre. No tenemos ni música de ambiente. La idea es que quienes nos visiten puedan sumergirse en la naturaleza, su ambiente y conocer a este tipo de animalitos no tan comunes en el día a día", explica Fernández.

Además de funcionar como espacio turístico y educativo, la granja educativa es un refugio para animales rescatados de situaciones de abandono y maltrato.

La intención, agrega, es que el contacto genere algo más que curiosidad. "Queremos que los conozcan, empaticen con ellos y conozcan su historia. Es un espacio que no solo educa sino que también concientiza sobre el cuidado de estos animalitos y del medio ambiente", sostiene.

Un lugar ideal para visitar con toda la familia y conectar con la naturaleza.

Adentro del predio trabajan 27 personas entre serenos, guías, personal de boletería y el equipo dedicado al bienestar animal. La cantidad de habitantes de la granja llegó a ser mayor a la que se ve en la actualidad. "Hoy contamos con más de 80 animales. Llegamos a más de 200 cuando teníamos aves, pero debimos derivar por una vieja alerta de gripe aviar", memora Milagros.

El parque aéreo, otro gran atractivo

Además del recorrido entre animales, la granja cuenta con una propuesta para quienes buscan una experiencia más aventurera. Se trata del Parque Aéreo Aventura, un circuito de puentes colgantes, tirolesas y escalada ubicado sobre el predio.

"Es una estructura de puentes colgantes, tirolesas y escaladas para chicos desde los cuatro años con un metro de altura y adultos que se animen", lo presenta Fernández.

El parque aéreo es uno de los grandes atractivos de la granja.

El circuito cuenta con dos modalidades según la edad y altura de los participantes. El Parque Aéreo Kids está destinado a chicos de 4 a 8 años de al menos un metro, mientras que el Big arranca en los de 9 y con una altura mínima de 1,30 metros, si bien aquí también pueden participar adultos.

En el recorrido más grande, uno de los atractivos centrales es una palestra vertical de 12 metros y una tirolesa que atraviesa el lago.

Para Milagros Fernández esta propuesta también guarda un valor especial porque permite que algunos chicos tengan su primer acercamiento a este tipo de actividades. "A la granja vienen personas de todas las edades. Hay gente de la zona que se acerca súper seguido. Vienen todos los años y los vemos crecer, es re lindo", relata. Y añade: "Hablo de gente de toda la provincia y hasta de otras como Entre Ríos o Santa Fe. Es muy lindo porque es la primera vez que algunos chicos disfrutan de juegos aéreos así".

El parque aéreo está pensado para chicos y adultos.

Un lugar que también cuenta historias

Para la directora, el vínculo con los animales excede el trabajo cotidiano. Hay casos que permanecen especialmente presentes, como el de Rito, un caballo que llegó luego de ser atacado por perros y finalmente no logró sobrevivir.

"Muchos animales me tocaron el corazón, pero recuerdo en particular el caso de Rito porque me impactó. El animal no había recibido asistencia veterinaria porque el dueño estaba esperando a que se muriera, para que el dueño de los perros se lo pagara. Me conectó mucho con el dolor y la tristeza de pensar que para el propietario la vida de ese animalito no tenía más valor que el económico", resopla.

Para Fernández esa experiencia también dejó en evidencia una problemática más amplia: "Hay gente que sigue pensando que los animales son cosas y no seres sintientes. Ese caso me hizo ver de cerca tal realidad".

La Granja Educativa Don Benito propone una experiencia al aire libre para disfrutar en familia y conocer de cerca a sus animales rescatados.

Por eso, entre los objetivos de Don Benito aparece también la posibilidad de mostrar que cada animal tiene una historia y merece una segunda oportunidad. "Siempre recibimos comentarios bien lindos de quienes visitan la granja. Hay muchos que agradecen que exista un lugar turístico así, enfocado para niños, de animales rescatados de maltrato", cuenta.

Y resume la propuesta: "No solo ofrecemos un paseo para toda la familia, sino que a la vez queremos cumplir la función adicional de que se conozcan los animalitos rescatados a los que les dimos una oportunidad para que puedan vivir mejor".

Antes de terminar el recorrido, Milagros reconoce que tiene un cariño especial por aquellos que llevan más tiempo en el predio. "Por ejemplo, Humberta, Cuernitos y Bondi, que nos acompañan desde nuestros inicios y son los más viejitos", confiesa sobre la vaca, la cabra y la cerdita más longevas del predio.

Así, entre animales rescatados, actividades al aire libre y juegos de aventura, la Granja Educativa Don Benito propone una escapada diferente desde Buenos Aires, en la que el entretenimiento funciona como puerta de entrada al conocimiento, la empatía y el cuidado de los animales.

Dónde queda y qué precios tiene la Granja Educativa Don Benito

  • Avenida Mendoza e Independencia, Ingeniero Maschwitz, Escobar.
  • Miércoles a domingo, de 9 a 17.
  • No requiere reserva previa para su ingreso.

Entradas a la granja:

  • Menores de 4 a 11 años: $3.600.
  • Miércoles y jueves: gratis para menores de 4 a 11 años.
  • Mayores de 12 años: $5.600.
  • Vecinos de Escobar: 20 por ciento de descuento presentando el DNI.
  • Menores de 3 años, jubilados y personas con discapacidad + un acompañante: sin cargo.

También se puede comprar alimento balanceado autorizado para darles a los animales. Desde la granja solicitan no ofrecerles aquellos que no estén permitidos.

Parque Aéreo Aventura

El acceso al parque aéreo es un adicional a la entrada de la granja y se adquiere por separado. Con cupos limitados, los turnos se venden por orden de llegada en la boletería del parque. Los acompañantes no pagan el acceso al parque aéreo: solo abona quien realiza la actividad.

  • Kids: de 4 a 8 años, con una altura mínima de 1 metro. Puentes colgantes + palestra horizontal + tirolesas: $13.000.
  • Big: desde los 9 años y 1,30 m de altura, hasta adultos. Puentes colgantes + palestra vertical de 12 m + tirolesa: $16.600.
  • La actividad dura aproximadamente de 30 a 50 minutos.

Fotos: Diego García



 
 

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