Cuando el agua comienza a salir con menos fuerza de la habitual, muchas veces el primer impulso es pensar que existe una falla en las cañerías.
Sin embargo, el problema puede tener una explicación mucho más simple.
La acumulación de sarro en el cabezal de la ducha, un filtro obstruido o incluso una llave que no está completamente abierta pueden reducir considerablemente el caudal.
Por eso, antes de llamar a un profesional, conviene revisar algunos puntos básicos.
El primer lugar que conviene revisar: el cabezal
Si la presión disminuyó solamente en la ducha y el resto de las canillas de la casa funciona normalmente, el cabezal es uno de los primeros lugares que conviene revisar.
Con el tiempo, los pequeños orificios por donde sale el agua pueden acumular minerales y sedimentos.
Esto es especialmente frecuente en zonas donde el agua contiene una mayor cantidad de minerales.
Para comprobarlo, se puede retirar el cabezal siguiendo las indicaciones del fabricante y observar si los orificios presentan depósitos visibles.
Una limpieza cuidadosa puede ser suficiente para recuperar parte del caudal perdido.
En los casos en que existe una acumulación importante de sarro, se puede utilizar un producto específico para eliminarlo o recurrir a un método compatible con el material del cabezal.
Después de la limpieza, es importante enjuagarlo correctamente antes de volver a instalarlo.
Si hay un filtro, también puede estar obstruido
Algunas duchas cuentan con pequeños filtros o piezas que ayudan a retener sedimentos.
Cuando se acumula suciedad en estos componentes, el paso del agua puede reducirse.
Si el modelo de ducha dispone de un filtro accesible, conviene consultar las instrucciones para retirarlo y limpiarlo correctamente.
No es recomendable utilizar objetos punzantes para intentar destapar los pequeños orificios, ya que podrían dañarse.
Revisar las llaves de paso
Otro punto sencillo que muchas veces pasa desapercibido es la llave de paso.
Si se realizó recientemente algún trabajo de plomería, una reparación o un corte de agua, puede ocurrir que alguna llave no haya quedado completamente abierta.
Una llave parcialmente cerrada puede limitar el caudal que llega a la ducha.
Antes de modificar cualquier instalación, conviene identificar correctamente qué llave se está manipulando y comprobar que corresponda al suministro de agua de la ducha.
¿El problema es solamente de la ducha?
Esta comprobación puede ayudar a determinar dónde buscar la causa.
Abrir otra canilla de la casa y observar cómo sale el agua.
Si la presión es normal en el resto de los puntos pero la ducha continúa teniendo poca fuerza, es más probable que el inconveniente esté relacionado con el cabezal, el flexible, un filtro o algún elemento específico de esa instalación.
En cambio, si todas las canillas tienen poca presión, el problema puede ser más general.
En ese caso pueden influir factores como la presión disponible en la vivienda, el tanque de agua, una bomba, una obstrucción en la instalación o incluso trabajos realizados en la red.
Qué hacer después de un corte de agua
Después de un corte de suministro, también puede ocurrir que ingresen pequeñas partículas o sedimentos a las cañerías.
Cuando el servicio se restablece, esos residuos pueden terminar acumulándose en filtros o cabezales.
Por eso, si la ducha comenzó a funcionar con poca presión inmediatamente después de un corte, vale la pena revisar primero el cabezal y sus filtros antes de asumir que existe un problema más complejo.
Cuándo llamar a un profesional
Si después de limpiar el cabezal y revisar los elementos accesibles la presión continúa siendo muy baja, especialmente si el problema afecta a toda la vivienda, puede ser necesario revisar la instalación.
También conviene pedir asistencia profesional si aparecen pérdidas de agua, ruidos inusuales en las cañerías, humedad en paredes o techos, o cambios repentinos y marcados en la presión.
En esos casos, intentar desmontar partes de la instalación sin conocer su funcionamiento puede terminar generando un problema mayor.
La presión del agua depende de distintos factores y no siempre puede solucionarse modificando la ducha.
En definitiva, cuando el agua de la ducha sale con poca presión, lo primero es determinar si el problema está limitado a ese punto. Limpiar el cabezal, revisar posibles filtros obstruidos y comprobar las llaves de paso son algunas de las primeras medidas que pueden ayudar a encontrar la causa. Si la baja presión afecta a toda la vivienda o aparece junto con otros síntomas, será necesario revisar la instalación.
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