La tarde del domingo en Guadalajara, lo que comenzó como una manifestación multitudinaria y pacífica en defensa del derecho al agua terminó en una escena de tensión, enfrentamientos y denuncias de violencia. Más de 10 mil personas se congregaron en el corazón de la ciudad para exigir soluciones ante la mala calidad del agua en la Zona Metropolitana. Sin embargo, el reclamo ciudadano se vio empañado por un saldo de 39 detenidos, 59 personas heridas —entre civiles y policías— y una serie de agresiones documentadas contra periodistas que cubrían la protesta.
La movilización, convocada por colectivos y respaldada por universidades y organizaciones sociales, transcurrió en calma durante las primeras horas. Familias, estudiantes y vecinos marchaban con pancartas y consignas, reclamando un recurso vital que consideran amenazado. Pero, según el reporte oficial, alrededor del mediodía un grupo de aproximadamente 400 personas, ajenas a la protesta principal según las autoridades, recurrió a la violencia, lo que desencadenó la intervención policial.
Una jornada marcada por la violencia
De acuerdo con los comunicados del Gobierno de Jalisco, el saldo fue de 31 civiles que requirieron atención médica y 28 policías lesionados, dos de ellos de gravedad. Las 39 personas detenidas quedaron a disposición de las autoridades y su situación jurídica será determinada por la Fiscalía del Estado. Las autoridades recalcaron en su posicionamiento que la manifestación pacífica es un derecho que debe ser respetado, y lamentaron que los actos violentos hayan empañado una protesta legítima.
Mientras tanto, universidades y organizaciones sociales exigieron transparencia en las detenciones y la pronta liberación de los manifestantes. La tensión se extendió más allá de la plaza: la jornada dejó una huella de preocupación en la sociedad jalisciense, que observa con atención la respuesta institucional ante un reclamo que toca fibras sensibles.
Periodistas bajo ataque: denuncias y testimonios
La protesta no solo dejó heridos entre manifestantes y policías. Diversos medios y organizaciones defensoras de la libertad de expresión, como Artículo 19 y la Red Rompe el Miedo, denunciaron agresiones directas contra periodistas que cubrían los hechos. Imágenes y testimonios difundidos muestran a comunicadores como Gustavo Morales y Mario Antonio López con lesiones visibles en el rostro, presuntamente ocasionadas por impactos de gas y golpes durante el operativo policial.
María Luisa Estrada, colaboradora de la revista Para Esto!, relató cómo, al llegar al centro de Guadalajara, la policía arrojó agua y posteriormente gas tanto a la prensa como a los manifestantes, en un intento de dispersar la protesta. Además, se reportó el retiro de equipo fotográfico a algunos periodistas y agresiones físicas a otros asistentes.
Organizaciones como la Red de Comunicación Alternativa y Popular condenaron la violencia ejercida contra la prensa y recordaron que el derecho a informar es fundamental en contextos de protesta social. Artículo 19 reiteró que la ciudadanía tiene derecho a manifestarse y que los periodistas deben poder informar sobre hechos de interés público sin sufrir agresiones.
Un reclamo que persiste
La manifestación por el agua en Guadalajara deja al descubierto la tensión entre la exigencia social por servicios básicos de calidad y la respuesta institucional ante la protesta. Más allá del saldo de detenidos y heridos, la jornada del domingo revela la urgencia de garantizar tanto el derecho a la manifestación pacífica como la protección a quienes informan sobre estos hechos.
Mientras las investigaciones sobre los hechos y las detenciones continúan, la sociedad jalisciense sigue atenta, exigiendo transparencia, respeto a los derechos humanos y, sobre todo, soluciones concretas a la crisis del agua que motivó la movilización.



















































