La tensión en Comodoro Rivadavia alcanzó un punto de ebullición insoportable. Mientras la ciudad todavía llora la partida de Ángel, el nene de 4 años asesinado tras un calvario de maltratos, un nuevo frente judicial se abrió contra quienes más sufren su ausencia.
Es que el pasado fin de semana, Luis Armando López (padre de la víctima) y su pareja, Lorena Natalia Andrade, fueron demorados e imputados por realizar pintadas en la fachada de la Oficina de Protección de Derechos del Niño.
Sin embargo, lo que para la ley es una infracción al artículo 112 del Código de Convivencia Ciudadana, para la familia es un acto de legítima defensa ante un sistema que consideran cómplice del horror.

Lorena Andrade, la "mamá de corazón" que cuidó de Ángel durante años, no se quedó callada tras la imputación por vandalismo. Lejos de amedrentarse por la presencia policial en el edificio municipal de las calles Dorrego y Alem, la mujer utilizó sus redes sociales para lanzar un descargo que caló hondo en la comunidad. Con una crudeza que refleja su estado de "muerta en vida", Lorena disparó contra cada uno de los eslabones que, según su visión, fallaron en proteger al pequeño.
“¿Qué pasa comodoro, queremos acostumbrarnos a que maten nuestros hijos? No ganamos 1 mundial para unirnos y salir a las calles pero asesinaron a nuestro bebé de 4 años que fue entregado por 1 juez Pablo Pérez, defensora Verónica Roldan, psicóloga Jennifer Leiva y asistente social Bellido Estela, nosotros estamos muertos en vida y salimos... A Ángel fueron a dejarlo tirado al hospital el 5 de abril desde ese día no paramos solo pedimos apoyo de todo Comodoro solo eso y agradezco a quienes están pero esto abarca a toda nuestra ciudad. Es hora de tomar conciencia de lo que está pasando con los niños”, escribió en una primera publicación que rápidamente sumó miles de compartidos y reacciones de indignación.

La furia de Lorena no se detuvo ahí. Sobre una fotografía que mostraba el despliegue policial frente a las pintadas que ella misma reconoció haber hecho, la madrastra ironizó sobre las prioridades de la fuerza pública en la zona: “Acá si tenemos policía: el padre y la madre de Ángel... pintar está mal, asesinar a Ángel está bien. Acá nos vamos a quedar”.

Para la familia, las manchas de pintura negra con la palabra "Asesinas" en las paredes del organismo no son más que el reflejo de la sangre que —según ellos— mancha las manos de quienes firmaron la restitución del nene a su madre biológica el pasado 4 de noviembre.
En un tercer posteo, Lorena fue aún más letal al referirse a las profesionales del área de Protección de Derechos: “El dúo acomodado, entre otras, de protección, quienes entregaron a nuestro hijo Ángel a sus asesinos, donde paso hambre, golpes, abandono, llantos, lejos de papá, mamá, hermanitas... la gente que sí lo amo y amará... estas 2 hijas de p* en sus manos corre la sangre de nuestro Ángel... Dios es grande y ve como cada uno de todos ustedes se burlan de la muerte de nuestro hijo. Solo 4 años tenía, van a pagar todos nadie tiene más poder que nuestro padre”**.

El compromiso de la familia con este reclamo quedó sellado también en el plano mediático. En diálogo con una radio local, Andrade no dio lugar a segundas interpretaciones sobre la autoría del "escrache" y reafirmó su postura frente al edificio municipal. “Sí, por supuesto. Los que pintaron eso las dos veces fuimos el papá de Ángel y yo y nos hacemos cargo porque las personas que entregaron a Ángel están en ese edificio, las cuales todavía hasta el día de hoy no han salido a dar explicaciones”, reconoció ante el micrófono con una firmeza que desarma cualquier intento de censura.
El recuerdo del horror: Por qué Comodoro no olvida
El trasfondo de esta bronca tiene raíces profundas y dolorosas. Ángel murió tras ingresar al hospital en paro cardiorrespiratorio el domingo de Pascua. La autopsia fue el detonante de la indignación generalizada al revelar más de 20 golpes en la cabeza y lesiones internas compatibles con el “síndrome del sacudón”. Para los fiscales del caso, estas marcas en el cuerpo de un nene de 4 años fueron ocasionadas “voluntariamente”.

Hoy, mientras Mariela Altamirano y Maicol González (madre y padrastro) cumplen prisión preventiva por homicidio, el reclamo de Luis López y Lorena Andrade se traslada de los tribunales a las paredes de la ciudad. Para ellos, no habrá pintura que alcance para tapar la responsabilidad de un sistema que, según denuncian, ignoró los llantos de un niño que solo quería volver a casa.
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