Hubo una época en la que los autos de rally eran compactos, livianos, ruidosos y bastante difíciles de domar. Esa mezcla de potencia y personalidad convirtió a varios modelos europeos en verdaderos objetos de culto. En plena era de los eléctricos y los SUV, una pequeña firma italiana decidió mirar hacia ese pasado para crear algo nuevo. Se llama Angelelli Tipo 829.

El proyecto fue desarrollado durante siete años y propone una idea bastante sencilla: menos obsesión con las cifras extremas y más importancia a la relación entre el auto y quien lo maneja.
La primera versión será la Terra, pensada para caminos de tierra, montaña y superficies de baja adherencia. Después llegarán la Strada, orientada al asfalto, y la Pista, más radical y destinada al circuito.
El nombre no pasa inadvertido ya que 829 fue también el código de desarrollo del mítico Lancia Stratos, uno de los autos más famosos de la historia del rally. Angelelli no plantea una relación técnica directa con aquel modelo, pero la referencia histórica es evidente y marca el tono del proyecto.

La mecánica prevista incluye un motor V6 de alrededor de 3,2 litros, con una potencia cercana a los 500 CV y tracción integral. Los datos definitivos todavía no fueron confirmados, ya que el auto sigue en etapa de desarrollo.
Más que buscar récords, Angelelli apuesta por bajo peso, respuesta rápida y una puesta a punto que permita disfrutar tanto en una ruta de montaña como en un tramo de tierra.
La compañía también utiliza tecnologías muy modernas para conseguirlo. El Tipo 829 recurre a diseño generativo y fabricación aditiva, procesos que permiten crear piezas más livianas y colocar material solo donde realmente hace falta. Esa mezcla resume bastante bien el espíritu del auto: herramientas del presente para recuperar sensaciones del pasado.

La producción será muy limitada y cada unidad tendrá un alto nivel de personalización. Angelelli ya abrió los encargos para la versión Terra, aunque todavía no anunció precio, cantidad definitiva de ejemplares ni calendario de entregas. Por eso conviene mirarlo, por ahora, como una promesa. Pero una promesa con bastante encanto.
El Tipo 829 no intenta copiar al Stratos ni resucitar literalmente a los grandes autos de rally de los años 70. Quiere algo más interesante: recuperar esa sensación de que un deportivo puede ser pequeño, potente, exigente y memorable sin necesitar mil caballos ni una pantalla gigante para llamar la atención.
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