En la Patagonia argentina existe un destino donde el vapor emerge de la tierra, los bosques milenarios cubren las montañas y un volcán domina el paisaje. Es un lugar que cambia completamente con las estaciones: durante el invierno, la nieve transforma sus calles; en los meses más cálidos, las aguas termales y los senderos se convierten en protagonistas.
Se trata de Caviahue-Copahue, un rincón de la provincia de Neuquén que recibió un reconocimiento internacional en 2024, cuando fue seleccionado por ONU Turismo para integrar el programa Best Tourism Villages, que distingue a localidades rurales por sus atractivos y su compromiso con el desarrollo sostenible.
La distinción puso en valor una combinación poco habitual: aguas termales de origen volcánico, cascadas, bosques de araucarias y una identidad cultural profundamente vinculada con la cordillera.

Un paisaje donde el volcán transforma la experiencia
Caviahue y Copahue son dos asentamientos de montaña que comparten un mismo entorno natural, aunque se encuentran a diferentes alturas.
Caviahue está a unos 1600 metros sobre el nivel del mar y Copahue alcanza los 1800 metros. Ambos forman parte de una región ubicada a aproximadamente 365 kilómetros de la ciudad de Neuquén.
El paisaje está protegido dentro del Área Natural Protegida Copahue, que abarca unas 28.300 hectáreas de montañas, formaciones volcánicas y ambientes modelados por antiguos glaciares.
Allí, el volcán Copahue es mucho más que una postal. Su actividad geotérmica está directamente relacionada con uno de los principales atractivos turísticos de la zona: las aguas termales.
Las termas naturales que distinguen a este pueblo argentino
El complejo Termas de Copahue reúne aguas mineromedicinales, fangos, vapores y algas naturales utilizados en diferentes tratamientos termales.

La particularidad del lugar está en la diversidad de recursos de origen volcánico que se encuentran en un mismo entorno. Entre las propuestas aparecen baños termales, aplicaciones de barro y terapias de inhalación, que se realizan bajo indicación de profesionales especializados.
La temporada termal se desarrolla principalmente durante los meses más cálidos, cuando las condiciones climáticas permiten acceder a Copahue y disfrutar de sus instalaciones.
La experiencia se diferencia de la de otros centros de bienestar por el paisaje que la rodea: montañas, aire cordillerano y manifestaciones de la actividad volcánica forman parte del recorrido.
Cascadas, pehuenes y una cultura que sigue viva
Pero el atractivo de Caviahue-Copahue no termina en sus termas. Uno de los paisajes más conocidos de la región es el Salto del Agrio, una cascada rodeada de formaciones rocosas cuyos colores reflejan la particular composición mineral del ambiente.
También se destaca el circuito de las siete cascadas, que permite recorrer distintos saltos de agua y descubrir la vegetación característica de la zona.
Entre los árboles más representativos aparecen los pehuenes o araucarias araucanas, especies que pueden vivir cientos de años y que tienen un profundo significado para la cultura mapuche.
Sus semillas, conocidas como piñones, forman parte de las tradiciones alimentarias regionales y de una identidad que también se expresa en la gastronomía, las artesanías y las experiencias culturales.
La presencia de comunidades mapuches y criollas aporta otra dimensión al destino, donde el patrimonio natural convive con conocimientos y costumbres transmitidos entre generaciones.
Por qué recibió un reconocimiento de ONU Turismo
En 2024, Caviahue-Copahue fue distinguido en el programa Best Tourism Villages, una iniciativa internacional que evalúa aspectos como la conservación del patrimonio, la sostenibilidad y el desarrollo turístico de las comunidades rurales.
El reconocimiento destacó especialmente su riqueza geológica, sus experiencias de bienestar y las propuestas que vinculan el turismo con la identidad cultural local.
Además, el destino ofrece experiencias muy diferentes según la época del año. En invierno, Caviahue se transforma en un centro de actividades de nieve, mientras que durante el verano ganan protagonismo las termas, las caminatas y los paisajes naturales.
A unos 365 kilómetros de Neuquén capital, este rincón patagónico permite descubrir una forma de turismo donde el bienestar, la historia de la tierra y las tradiciones locales se encuentran en un mismo paisaje.





















































