Huracán Simón: la fuerza del Pacífico que paralizó escuelas en 24 municipios de México – Revista GENTE
 

Huracán Simón: la fuerza del Pacífico que paralizó escuelas en 24 municipios de México

Con vientos de hasta 250 km/h y lluvias extraordinarias, el huracán de categoría 4 obligó a suspender clases y actividades no esenciales en cuatro estados, mientras autoridades y familias se preparan para enfrentar uno de los mayores desafíos climáticos del año.
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En la madrugada del 11 de octubre, el rugido del huracán Simón se hizo sentir a menos de 100 kilómetros de la costa de Manzanillo, Colima. Con vientos máximos sostenidos de 250 kilómetros por hora y rachas que alcanzaron los 305 km/h, este ciclón de categoría 4 se convirtió en el protagonista de una jornada marcada por la alerta y la prevención a lo largo del Pacífico mexicano.

Las autoridades no tardaron en reaccionar. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) emitieron alertas tempranas, advirtiendo sobre lluvias extraordinarias —superiores a 250 milímetros— especialmente en Jalisco, así como precipitaciones torrenciales en Colima, intensas en el sur de Nayarit y muy fuertes en el oeste de Michoacán y el sur de Sinaloa. El mar, por su parte, se agitó con olas de hasta 10 metros en la costa jalisciense, mientras la amenaza de mareas de tormenta y vientos huracanados mantenía en vilo a las poblaciones costeras.

La decisión que detuvo la rutina: suspensión de clases y actividades

Con el avance de Simón sobre el Pacífico central, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) tomó una medida contundente: desde las 16:00 horas del 10 de octubre, quedaron suspendidas todas las actividades no esenciales en 24 municipios de cuatro estados —Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit—, los más expuestos a los embates del huracán. La Secretaría de Educación Pública de Jalisco, por su parte, anunció la suspensión de clases presenciales en los municipios más vulnerables, priorizando la seguridad de estudiantes, docentes y familias.

La escena se repitió en decenas de comunidades: escuelas cerradas, calles desiertas y un ambiente de tensa espera. Para miles de familias, el sonido de la radio y los mensajes oficiales se convirtieron en la principal fuente de información y tranquilidad, mientras los refugios temporales se preparaban para recibir a quienes lo necesitaran.

Un fenómeno bajo vigilancia y la importancia de la prevención

La vigilancia sobre Simón fue constante. El SMN, en coordinación con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, mantuvo activa la zona de prevención por efectos de vientos de huracán desde Punta San Telmo, Michoacán, hasta El Roblito, Nayarit, incluyendo las Islas Marías. También se estableció una zona de vigilancia por tormenta tropical desde Punta San Telmo hasta Lázaro Cárdenas, Michoacán.

La experiencia reciente con otros fenómenos meteorológicos reforzó la importancia de actuar con anticipación. Las autoridades insistieron en que la población atendiera las recomendaciones y extremara precauciones, especialmente ante el riesgo de inundaciones, deslaves y daños en infraestructura.

El desafío humano detrás del huracán

Detrás de los números y los mapas, la historia de Simón es también la de comunidades que, una vez más, deben adaptarse y protegerse ante la fuerza de la naturaleza. La suspensión de clases y actividades no esenciales no solo representa una pausa en la rutina diaria, sino también un recordatorio de la capacidad de respuesta y solidaridad que caracteriza a los habitantes de la región.

Mientras Simón continúa su desplazamiento hacia el nor-noroeste, el país permanece atento. La jornada del 12 de octubre será recordada como el día en que la prevención y la unión comunitaria se impusieron ante la amenaza de uno de los huracanes más poderosos de la temporada.


 
 

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