En las aguas profundas del Pacífico, a 677 kilómetros al sur de Huatulco, Oaxaca, una operación conjunta entre la Secretaría de Marina (Semar) de México y la Guardia Costera de Estados Unidos logró frenar el avance de una embarcación que transportaba 1.2 toneladas de presunta cocaína. El operativo, que culminó con la detención de seis personas —cinco de ellas extranjeras—, representa uno de los golpes más significativos al narcotráfico en la región en lo que va del año.
El hallazgo no fue casualidad. Todo comenzó con un vuelo de patrullaje y vigilancia marítima, una rutina que, en esta ocasión, dio paso a una rápida movilización de unidades aéreas y de superficie de la Armada de México. En la embarcación interceptada se hallaron 46 bultos con un peso aproximado de 1,268 kilogramos de presunta cocaína, un cargamento que, según estimaciones oficiales, habría significado la circulación de más de 2.5 millones de dosis en el mercado ilegal.
Un golpe millonario a las finanzas criminales
Las autoridades calculan que este aseguramiento representa una afectación económica de 289 millones 104 mil pesos para los grupos delictivos. Más allá de la cifra, el decomiso implica millones de dólares menos para las organizaciones criminales, recursos que suelen destinarse a la compra de armas, la corrupción de jóvenes y autoridades, y la perpetuación de la violencia en el país.
Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, subrayó la importancia de estos operativos en un mensaje difundido en redes sociales: “Durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, la Secretaría de Marina ha asegurado más de 90 toneladas de cocaína en operaciones marítimas. Esto representa millones de dosis que se dejan de vender en las calles y millones de dólares que dejan de ingresar a las organizaciones criminales para comprar armas, cooptar y corromper a jóvenes y autoridades, y generar más violencia en nuestro país”.
La ruta de la droga y la coordinación binacional
El operativo no solo destaca por la magnitud del decomiso, sino también por la colaboración entre fuerzas mexicanas y estadounidenses. La Marina de México ha reforzado su presencia en las costas y mantiene una vigilancia permanente en coordinación con la Guardia Costera de Estados Unidos. Este trabajo conjunto responde a la necesidad de frenar el tráfico de drogas en rutas marítimas estratégicas y debilitar las capacidades operativas y financieras de los cárteles.
Tras la detención, las seis personas fueron informadas de sus derechos y puestas a disposición de las autoridades competentes. El cargamento asegurado fue trasladado a la Vigésima Segunda Zona Naval, en Puerto Chiapas, Chiapas, para su posterior entrega a la Fiscalía General de la República (FGR), que determinará el peso ministerial y continuará con las investigaciones correspondientes.
Vigilancia permanente y soberanía
La Secretaría de Marina ha reiterado que mantendrá operaciones de vigilancia y seguridad en la frontera norte y en las costas del país. Además, enfatizó que cualquier mecanismo de cooperación o intercambio de información con autoridades extranjeras se realiza por los canales institucionales establecidos, respetando la soberanía y las atribuciones de cada nación.
Este decomiso, más allá de las cifras, es un recordatorio del desafío constante que representa el narcotráfico para México y la región. La coordinación internacional y la vigilancia activa en altamar se consolidan como herramientas clave en la lucha por la seguridad y la paz en las comunidades costeras y en todo el país.


















































