“Que la amo y que lo logramos”. Con esas palabras, Alejandra Quintos resumió la mezcla de alivio, tristeza y determinación que marcó el final de una larga batalla judicial. El lunes 12 de octubre, Gabriel “N”, padre de Dafne Zapata Quintos, fue declarado culpable de abuso sexual agravado contra su propia hija en Tamaulipas. La resolución, emitida por el juez Eliseo Sánchez Wong en el Centro Integral de Justicia de Ciudad Mante, representa un momento crucial para una familia marcada por la tragedia y la búsqueda incansable de justicia.
El caso de Dafne Zapata ha conmovido a la sociedad tamaulipeca y nacional, no solo por la gravedad de los hechos, sino por el contexto de dolor que rodea a la familia. Dafne falleció el 16 de julio en la Academia Militarizada Marina Doenitz, en Ciudad Madero. Desde entonces, su madre se ha convertido en la voz que exige justicia en nombre de su hija, enfrentando años de procesos judiciales y obstáculos personales.
La lucha de una madre: “No te das por vencida”
Al salir de la audiencia, Alejandra Quintos no ocultó su emoción y agradecimiento: “Después de muchos años, mi hija recibe justicia, es culpable al cien por ciento, todos los medios de prueba, todos los señalamientos, todo lo indica como culpable, tanto los peritajes”. Reconoció el trabajo de su abogado y del Ministerio Público, y destacó el papel del juez en la resolución del caso. “Me voy con muy buen sabor de boca de este fallo, que no es a favor mío, que es a favor de mi hija”, afirmó.
Para Alejandra, el fallo es también un mensaje para quienes atraviesan situaciones similares: “Si tú sigues exigiendo y no te das por vencida, así pasen los años, así esté todo el mundo en tu contra, vas a tener la justicia que se merece tu familia”. La madre de Dafne aprovechó el momento para enviar un mensaje de solidaridad a otras mujeres y familias: “Hay que escuchar a nuestros hijos, a nuestras amigas; todos, desde niños, adolescentes y adultos, pueden ser víctimas de algún abuso”.
Un proceso judicial marcado por el dolor y la resistencia
La denuncia contra Gabriel “N” fue interpuesta en 2019 por Alejandra Quintos. Tras años de audiencias y recolección de pruebas, el juez determinó la culpabilidad del imputado después de analizar los elementos presentados durante el juicio, que se extendió por más de tres horas. Según los reportes, la sentencia que podría enfrentar Gabriel “N” oscila entre 20 y 30 años de prisión, aunque la duración exacta será definida en la próxima etapa del proceso.
La defensa de Gabriel “N” anunció que apelará la decisión, cuestionando la experiencia del juez y argumentando que no se comprobó el delito de manera científica. El propio Gabriel “N” declaró que presentará los recursos legales correspondientes tras la audiencia programada para el 15 de octubre, cuando se escucharán los alegatos finales y se avanzará hacia la individualización de la sentencia.
El legado de Dafne: una voz que resuena
La historia de Dafne Zapata trasciende el ámbito judicial. Su madre recordó que, lamentablemente, Dafne ya no puede hablar por sí misma, pero que ella continuará exigiendo justicia en su nombre. “Desgraciadamente, como ya se nos ha mencionado, ella ya no tiene una voz porque falleció; la asesinaron. Pero aquí está su madre para exigir la justicia que ella se merece”, expresó Alejandra.
El caso ha puesto sobre la mesa la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes frente al abuso, así como la importancia de la solidaridad entre mujeres y la necesidad de denunciar, a pesar del miedo y las dificultades. “Ahora ya entiendo por qué no denuncian, ahora entiendo por qué no alzan la voz”, reflexionó Alejandra, subrayando el costo personal de enfrentar un proceso de este tipo, pero también el valor de persistir.
Próximos pasos y un mensaje para la sociedad
La próxima audiencia, programada para el 15 de octubre a las 11 de la mañana, será clave para definir la sentencia que deberá cumplir Gabriel “N”. Mientras tanto, la familia de Dafne y quienes la acompañan esperan que este fallo marque un precedente y brinde esperanza a otras víctimas y sus familias.
La historia de Dafne Zapata es, ante todo, la historia de una madre que no se rindió, de una sociedad que observa y de una justicia que, aunque tardía, finalmente llegó. En palabras de Alejandra Quintos, “con el resultado de hoy vale toda la pena. Sigan denunciando y hay que tener solidaridad como mujeres y apoyarnos”.


















































