Cómo funciona y cuánto cuesta Ato, el asistente con inteligencia artificial que Mario Pergolini desarrolló inspirado en su mamá ciega – GENTE Online
 

Cómo funciona y cuánto cuesta Ato, el asistente con inteligencia artificial que Mario Pergolini desarrolló inspirado en su mamá ciega

El conductor y empresario presentó el proyecto tecnológico en el que participa junto a los jóvenes emprendedores Juan Cereigido y Gaspar Habif. La idea nació a partir de una experiencia íntima del host de Otro día perdido y hoy ya se vende en cinco países.
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Hay inventos que nacen de una necesidad de mercado y otros que empiezan mucho antes, en la intimidad de una familia. Para Mario Pergolini (62), la historia de Ato, un dispositivo conversacional basado en inteligencia artificial pensado especialmente para adultos mayores, tiene ese segundo origen.

"Hace unos años comencé a pensar cómo ayudar a mi mamá que se había quedado ciega", contó horas atrás el conductor de Otro día perdido (eltrece) en sus redes sociales, al anunciar el lanzamiento del gadget tecno. Según relató, intentó desarrollar un asistente virtual que pudiera acompañar y ayudar a Beatriz en las cosas de todos los días, pero también, y quizás sobre todo, hacerle compañía cuando no hubiera otra persona cerca con quien conversar. Entre los ejemplos que recuerda aparece uno aparentemente mínimo, pero que para ella se había convertido en un problema: poder poner sola su radio favorita.

“Intenté que un asistente virtual la acompañe y le ayude en las cosas diarias y, sobre todo, a que le haga compañía cuando nadie ‘humano’ estaba con ella para charlar o ayudarla”, explicó. 

Pergolini sorprendió al presentar en sociedad un dispositivo que combate la soledad y asiste a adultos mayores gracias a inteligencia artificial.

De la experiencia de su mamá a Ato

El proyecto no avanzó demasiado en aquella primera etapa, pero la inquietud quedó instalada. Pergolini entendió que el problema de su mamá –que perdió la visión a los 70 años– podía ser mucho más amplio que una situación familiar particular: había una enorme cantidad de adultos mayores que tenían dificultades para relacionarse con la tecnología y, al mismo tiempo, podían atravesar situaciones de soledad o aislamiento. “Cada vez hay más adultos solos”, explicó meses después al contar el origen de su participación en Ato. 

La idea comenzó a tomar otra forma cuando Pergolini conoció a Juan Cereigido, un joven emprendedor de 26 años que estaba desarrollando una tecnología similar para su propio abuelo, Beto. A fines de 2024, Cereigido había creado el primer prototipo de Ato justamente para que su abuelo –poco habituado a los celulares y a las aplicaciones de mensajería– pudiera interactuar con la tecnología sin tener que enfrentarse a un teléfono inteligente o a menús complicados. El dispositivo fue bautizado con el nombre con el que Juan llamaba a su abuelo. El video de esa primera interacción superó los cuatro millones de reproducciones y se volvió viral, lo que despertó el interés de Pergolini.

El dispositivo garantiza conexión familiar sin pantallas ni aplicaciones.

El encuentro entre ambos terminó modificando el rumbo del proyecto. Pergolini contó que, mientras trabajaba en una herramienta para adultos mayores, alguien le acercó el mensaje de aquel joven que intentaba contactarlo. Al descubrir que estaban recorriendo caminos parecidos, decidió no verlo como un competidor sino acompañarlo. "Él es quien tiene que llevar adelante este proyecto", recordó Pergolini que pensaron junto a sus socios.

Pergolini se convirtió así en el primer inversor del proyecto, cuando Ato todavía era apenas un prototipo. Con el correr de los meses, la iniciativa también atrajo la atención del fondo estadounidense Founders Inc., con sede en San Francisco, que decidió financiar su expansión internacional. Junto a sus socios Sebastián Itokazu y Gaspar Habif, Cereigido perfeccionó seis versiones del asistente hasta llegar al producto que se lanza ahora.

Cómo funciona Ato y cuánto cuesta

El dispositivo funciona sin pantalla y sin botones: toda la interacción se realiza por voz, y se activa con un simple "Hola, Ato". Esa decisión de diseño es central en la propuesta, ya que apunta a que una persona mayor pueda usarlo de manera natural, sin tener que aprender a manejar una aplicación ni memorizar comandos.

Entre sus funciones, Ato permite mantener conversaciones de hasta 45 minutos, programar recordatorios –por ejemplo, para la toma de medicación–, reproducir música según las preferencias del usuario y facilitar la comunicación con la familia, incluso a través de mensajes de WhatsApp.

La inteligencia artificial detrás del asistente fue desarrollada con protocolos de seguridad conversacional: está programada para evitar temas sensibles como política o salud, y no ofrece diagnósticos ni indicaciones médicas, ya que su objetivo es generar acompañamiento emocional y promover la autonomía, no reemplazar la orientación de un profesional.

El asistente por voz busca achicar la brecha digital sin la complejidad de un teléfono inteligente.

Además, el sistema ofrece juegos de memoria y actividades para mantener la mente activa, "reportes de tranquilidad" (con recaps útiles para la familia) y un acompañamiento especial para conversar sobre temas de fe y espiritualidad.

El dispositivo tiene un precio aproximado de 150 dólares, al que se suma una suscripción mensual de entre 20 y 40 dólares según el plan y las funciones elegidas. Actualmente se comercializa en Estados Unidos, España, México, Suiza y Argentina. En la sede que la compañía tiene en Silicon Valley hay un cartel con una frase que resume el espíritu del proyecto: "Do it for your grandparents".

"La solución para mi mamá y para el abuelo de Juan"

El lanzamiento que Pergolini compartió ahora en Instagram llega después de una etapa de prueba en hogares reales. En el posteo, el conductor celebró que más de 2.500 personas mayores de distintos lugares del mundo utilizaron Ato durante el programa beta, una experiencia que permitió al equipo ajustar el producto antes de esta nueva etapa.

"Invertimos, charlamos, probamos y hoy Ato es una realidad", escribió Pergolini junto al anuncio de la preventa internacional. Y cerró con una frase que resume el origen emocional de la iniciativa: "Bienvenidos a lo que fue nuestra solución para mi mamá y para el abuelo de Juan. Pero muchísimo mejor".

La historia también completa un círculo para Pergolini. Lo que comenzó con una pregunta doméstica –cómo hacerle más fácil el día a día a una mujer que había perdido la vista– terminó transformándose en una apuesta tecnológica de alcance internacional. Y en el medio apareció una generación de emprendedores que encontró en aquella misma pregunta una oportunidad mucho más grande: hacer que la inteligencia artificial sea accesible para quienes quedaron afuera de la revolución digital.









 
 

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