Malena Guinzburg, entre el miedo a la "hoja en blanco" y el final de una etapa que la marcó: "Es lo que más voy a extrañar" – GENTE Online
 

Malena Guinzburg, entre el miedo a la "hoja en blanco" y el final de una etapa que la marcó: "Es lo que más voy a extrañar"

A días de cerrar una experiencia que transformó su rutina, la comediante habla con GENTE sobre lo que más le costará dejar atrás, sus próximos desafíos y el gran momento que atraviesa en el amor.
Entretenimiento
Entretenimiento

Malena Guinzburg atraviesa un momento de transición. Después de varios meses de funciones con Casual, la obra que la llevó a correrse de su zona más conocida, el stand up y el monólogo, la actriz y comediante empieza a despedirse de una experiencia que la marcó más de lo que imaginaba. “Estamos terminando a fin de mes. Así que ahí, disfrutando ya nostálgica de que se termina esto”, explica en diálogo con GENTE.

El cierre de una temporada teatral, para Malena, no implica solamente dejar atrás un personaje y una obra. También supone despedirse de una rutina compartida, de una convivencia cotidiana que no formaba parte de su dinámica habitual. “Es lo que más voy a extrañar. El camarín”, confiesa.

Malena Guinzburg junto al elenco de la obra de teatro Casual.

Acostumbrada a hacer funciones una vez por semana, unipersonales o presentaciones con Las chicas de la culpa -el show que comparte con Fernanda Metilli, Connie Ballarini y Natalia Carulias-, la experiencia de ir de miércoles a domingo al teatro le permitió construir un vínculo distinto con sus compañeros. “Se formó un grupo espectacular, pero de querer ir dos horas antes para estar charlando en el camarín. Eso es creo lo que más me va a costar: la cotidianeidad, el verlos todos los días”, cuenta.

Ese aprendizaje aparece en un año de fuerte movimiento profesional. En abril de 2026, Malena ya había hablado con GENTE sobre lo que significaba para ella ser parte de Casual, una obra ganadora del Concurso Contar de AADET 2025, y compartir escena con Carlos Belloso en un formato que le exigía componer un personaje y no apoyarse únicamente en su lenguaje de comediante.

Ahora, con el final de esa etapa cerca, aparece una pregunta inevitable: qué viene después. Malena no tiene todavía una próxima obra cerrada, pero sí reconoce que la experiencia le despertó ganas de seguir actuando. “Estoy viendo si aparece otra cosa así de teatro, de actuar, que me dan ganas porque lo disfruté, porque es como ir por otro camino distinto”, explica. Y enseguida aparece otro plan posible, más cercano a su recorrido previo: “Si no, también me voy a poner a escribir un nuevo unipersonal. Ya estoy con ganas”.

Malena Guinzburg remarca su deseo de escribir otro unipersonal pero confiesa lo que padece durante el proceso creativo.

El entusiasmo está presente a la hora de imaginar el próximo show al que le dé forma desde cero, pero también atravesado por los conflictos que le genera el proceso creativo. Después de tres años con Querido diario, un show con el que recorrió Argentina, España, Uruguay y Chile, Malena siente que ese ciclo ya cumplió su recorrido. “Tres años es un buen tiempo para un show”, remarca. Pero el deseo de empezar algo nuevo convive con una incomodidad conocida: la hoja en blanco. “Me agarra como una cosa de bueno, ¿y ahora qué? ¿Qué hago ahora?”, se sincera.

Esa etapa de apertura total a una nueva etapa laboral, con la adrenalina que implica, definitivamente no es de sus preferidas: “La paso como el orto. No sé si se entiende la metáfora”, dice entre risas, con su sinceridad brutal. La comediante no oculta que padece los procesos de creación, especialmente cuando se trata de escribir material propio: “Soy bastante de padecer los procesos creativos, de sentir que no se me ocurre nada, de pensar: ‘Bueno, ya está, no sé qué escribir, no soy buena y ya dije todo lo gracioso que tenía para decir’”.

Ese diálogo interno, tan despiadado como frecuente, ya forma parte de su método, aunque ella todavía no logre tomarlo con distancia. Sus amigos se lo recuerdan: "Siempre te pasa lo mismo y después el material aparece". Pero Malena insiste en que cada nueva vez parece definitiva. “Tengo que confiar en eso, pero siempre pienso: ‘No, pero esta vez es en serio’”, cuenta. En su caso, la exigencia no funciona como una pose sino como una tensión real entre el oficio, el miedo y la necesidad de encontrar una voz nueva.

Mientras ese futuro creativo empieza a tomar forma, hay algo en su presente que aparece más estable: su vida amorosa. Malena está en pareja con Adrián Montesoro desde hace cinco años y habla de ese vínculo con una calma que contrasta con la angustia que describe al hablar de la escritura. “Estamos en un hermoso momento. Ya vamos cinco años juntos. Felices, con un perro llamado Vito. Muy bien, muy enamorada. Por suerte, eso se acomodó lindo”, resume.

Malena Guinzburg vive una hermosa historia de amor hace cinco años junto a Adrián Montesoro.

La historia con Adrián ya había ocupado un lugar central en sus entrevistas recientes, al haberse cumplido el aniversario. En abril, en diálogo con GENTE, Malena aseguró que está en “su mejor momento” y que nunca había imaginado vivir una relación tan sana, amorosa y compañera. También contó que la llegada de Vito, su “perrhijo”, modificó la dinámica cotidiana de la pareja y reforzó una vida más familiar, compartida también con las hijas de Adrián.

-¿Cómo vive él tus shows con Las Chicas de la Culpa, con las veces que hablan de lo sexual y que suelen ser anécdotas personales? ¿Le incomoda, le divierte?

-Muchas veces las contamos como anécdotas pero son exageraciones en pos del show. Pero él sabe qué hago, a qué me dedico. Obviamente no ve todos los shows, y yo también sé hasta dónde se cuenta, no voy a exponerlo en algo que no quiera. Pero se divierte, tiene mucho humor y entiende que hago, el humor es clave, sino sería imposible.



 
 

Más Revista Gente

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig