El 3 de agosto último, Charlotte Casiraghi cumplió 15 años (casualmente
"la niña bonita" en la criolla tabla de interpretación de los sueños para la quiniela). Dicen los españoles, citando quizás al eterno Julio Iglesias, que Charlotte ha dado el paso
"de niña a mujer". Semejante afirmación se sustenta en algunas fotografías de la princesa de Mónaco de vacaciones en la costa Mediterránea. En bikini, claro. Desde entonces, cada vez que refiere a ella, el prestigioso semanario ¡Hola! la llama simplemente
"Carlota, la bella". Otras publicaciones la ponen en el podio de la más deseada de las nobles.
Charlotte -hija de la princesa Carolina de Mónaco y el italiano Stefano Casiraghi- tiene su propio site en Internet: www.charlotte-casiraghi.com. Allí, la princesita presenta una breve biografía junto a una más extensa galería de fotos, que incluye también imágenes captadas por paparazzi. Finalmente, en su guestbook, sus admiradores dejan sus comentarios. Allí, las mujeres hablan de su charme, su glamour, y del evidente parecido que tiene Charlotte con su madre, Carolina Grimaldi. Por su parte, los hombres vuelcan lo mejor de su prosa en respetuosos piropos (y también alguna que otra propuesta fuera de tono, inevitable…). Mientras tanto, los periodistas especializados en realeza europea sueñan con verla alguna vez junto al príncipe William, el primogénito de Carlos de Gales y Lady Di.
"Serían la pareja ideal, perfecta. El poder inglés y el glamour monegasco", insisten cada uno a su vez desde la página de sus tabloides. Sin embargo, William parece más pendiente de las plebeyas Spice Girls que de la nieta de don Rainiero.
Apenas adolescente, Charlotte ya ha cultivado un look propio, bien definido. Ella adapta las tendencias a su estilo informal y canchero, siempre bajo la mirada cómplice y orgullosa de su madre. Dicen en la Casa Real monegasca que prefiere los jeans de talle bajo, que combina con remeras y camisas que le dejan la panza al aire. Y siempre se da el toque con un
foulard o una pashmina en el cuello. Poco maquillaje, apenas un touch, para resaltar sus rasgos, en especial su boca carnosa. El último verano europeo, sus bikinis evidenciaban una figura llena de curvas y dejaban al descubierto un exquisito
piercing en el ombligo.

Es sexy, pulposa, linda. Y ahora, la más buscada de la dinastía monegasca por los fotógrafos. El pasado 3 de agosto cumplió 15 años y ya hace estragos.

Si bien prefiere los jeans de talle bajo, las t-shirts (de Gap, Naf Naf, Agnès b), de noche elige vestidos y polleras cortas (dicen que es fan de Prada).