La despedida del rey Harald V de Noruega continúa generando repercusiones. La presencia de Marius Borg Høiby durante el traslado del féretro provocó indignación en algunos sectores de la sociedad noruega debido a la situación judicial del hijo de Mette-Marit.
Sin embargo, en las últimas horas comenzó a tomar fuerza un dato sobre los últimos deseos del monarca que aporta otra perspectiva al escándalo.
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Escándalo en Noruega: la polémica despedida al rey Harald que desató indignación pública
La controversia surgió después de que Marius apareciera junto a los hijos y nietos de Harald durante el traslado de sus restos desde el Salón Rojo del Palacio Real hasta la capilla. No solamente acompañó a la familia: también fue uno de los encargados de cargar el féretro, una imagen que rápidamente despertó cuestionamientos.

Su participación adquirió especial relevancia porque actualmente se encuentra bajo arresto domiciliario y con una tobillera electrónica. Para poder formar parte de los actos de despedida, Borg Høiby recibió una autorización especial.
Pero mientras las críticas se multiplicaban, especialistas en la monarquía noruega comenzaron a poner sobre la mesa un elemento hasta ahora relegado por la polémica: Harald había participado personalmente en la planificación de su propio funeral antes de morir, a los 89 años.
El último deseo de Harald que explicaría la presencia de Marius Borg
A partir de esa participación del monarca en la organización de su despedida, expertos en la realeza sostienen que la inclusión de Marius difícilmente habría sido una decisión improvisada después de su muerte.

La interpretación que comenzó a circular es que Harald quería que su nieto político estuviera presente junto al resto de la familia, más allá de la delicada situación judicial que atraviesa.
El historiador y escritor noruego Trond Norén Isaksen fue uno de los especialistas que salió a explicar públicamente la escena y pidió diferenciar la situación penal de Marius de su pertenencia al núcleo familiar.

“Se trataba de un acto privado que luego la familia decidió compartir con el público. Por eso, era lógico que Marius Borg estuviera allí”, explicó.
Y agregó una consideración central frente a las críticas: “La causa penal en su contra es grave, pero los condenados y las personas en espera de apelación también tienen familias”.
De esta manera, la presencia de Marius podría entenderse desde una dimensión estrictamente familiar. Harald siempre lo consideró parte de su círculo íntimo, pese a que el joven no tiene vínculo sanguíneo con él, no posee título real ni integra la línea de sucesión al trono.
La postura de la familia real en medio del escándalo de Marius Borg
La explicación también encuentra respaldo, según los especialistas, en la actitud que mantuvo públicamente la familia después de la muerte de Harald.
El experto en realeza Tor Bomann-Larsen analizó el mensaje pronunciado por el nuevo rey y destacó una frase que podría servir para entender la decisión de incluir a Marius en los actos de duelo.

“A juzgar por lo que dijo el nuevo rey en su discurso, la familia se mantiene unida en las buenas y en las malas”, explicó en declaraciones a la cadena noruega NRK.
Para el especialista, esa postura coincide además con la manera en que Harald entendía los vínculos familiares. “A pesar de sus problemas, sigue siendo siempre inclusiva, y eso también está en consonancia con el espíritu del rey Harald”, señaló.

El dato no elimina la controversia que generaron las imágenes. Para parte de la opinión pública, otorgarle a Marius un lugar tan visible en una ceremonia vinculada a la Corona resulta difícil de separar de su situación judicial.
Sin embargo, la participación de Harald en la planificación de su propia despedida introduce ahora un elemento determinante en la discusión. La presencia que para algunos fue interpretada como una decisión cuestionable de la Familia Real podría haber respondido, en realidad, a la voluntad personal del propio monarca de tener cerca a quien durante años consideró parte de su familia.
Así, mientras Noruega continúa despidiendo a Harald y se prepara para su funeral, previsto para el 9 de septiembre, el lugar ocupado por Marius Borg sigue provocando debate. Pero ahora, detrás de una de las imágenes más polémicas del último adiós al rey, aparece también la huella de las decisiones que Harald habría tomado para su propia despedida.

